Partitocracia, nacional catolicismo

y lobos depredadores

 

Fidel Campo Sánchez

Después de 50 años de partido único y religión omnipresente como en la época del emperador Constantino, fundador de la religión católica, y haber vivido la profanación de los templos introduciendo en los mismos, bajo palio, al dictador, en semejanza a lo que representa, en forma de hostia, el cuerpo y sangre de Cristo para los creyentes, se llega a la aprobación de una Constitución en 1978 que posteriormente fue refrendada por el pueblo soberano mediante referéndum, tanto en España como en sus colonias de Ceuta, Melilla y Canarias, para, después de 28 años, ver que todo sigue igual o muy parecido.

Es evidente que la Carta Magna está necesitada de una revisión, a menos en varios puntos. Nosotros destacamos: el reconocimiento, con claridad meridiana, del Estado federal de las autonomías; el derecho inalienable de la autodeterminación, y que ese trato preferencial que se da a la religión católica desaparezca, ya que el artículo 16 está en manifiesta contradicción con el 14 que consagra la igualdad entre todos, y además por obsoleto y discriminatorio hacia otras religiones, otras creencias, y se deje de apoyarla económicamente, como de manera tan singular se viene haciendo, con el dinero de todos, ya sean católicos o no.

Si alguna vez podemos contar con poder, tener una partitocracia diferente que no se rija por la democracia orgánica franquista que le impida al pueblo soberano el ejercicio de sus derecho: un hombre un voto, y pueda llegar a gozar de libertades y derechos plenos, que es lo que nosotros entendemos por Democracia con mayúsculas. Entonces será cuando llegaremos a ser libres y soberanos desde el respeto a los que piensen de manera diferente.

Y ya puestos a valorar positivamente, lo hacemos hacia aquella desamortización de Mendizábal (1834-1854) o despojo patrimonial de la Iglesia católica, de la cual deberían tomar buena nota para que les pueda servir de ejemplo a esa sui generis partitocracia, más en líneas del nacional catolicismo que de la lógica de un Estado laico, para que, de una puñetera vez, la separación Iglesia católica y Estado sea real y no una mera entelequia, que tenemos que seguir soportando el que los dineros de todos, especialmente los de lo no católicos, sirvan para pagar construcciones de edificios para el culto, templos, catedrales y….

Incidiendo en el tema de nuestros dineros o el erario público ¿por qué tenemos que soportar en esta república bananera que esa Iglesia católica se alinee con la fusión Santa Cruz La Laguna, contra los deseos del pueblo lagunero, habida cuenta, según leemos en los medios de comunicación, que ese obispo nada diligente de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna (Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro), incapaz de velar por el incendiado Palacio Episcopal y el estado calamitoso de la Catedral, con su interior cerrado al culto, ahora nos venga, este ínclito palmero de nascencia, a vender desde el engaño y la manipulación demagógica, que el proyecto de construcción de la cocatedral en Santa Cruz de Tenerife será encargado a arquitectos canarios. ¿Será creerá que los laguneros somos bobos de baba y que nos vamos a tragar ese caramelo envenenado para justificar su entreguismo a lo gentiles chichas, en ese estar contra todo lo que signifique La Laguna y el lagunerismo?

Esa mayoría absoluta de ATI, que no es tal si analizamos a fondo el que tan sólo contó con el 30% del electorado para alzarse con el Gobierno y que hay un 70% del electorado que se abstuvo, fue la que regalo 3000 metros cuadrados de solar a los clérigos para ese engendro de una “cocatedral”, en vez de ocuparse, los unos y los otros, en dedicarlo a la construcción de viviendas sociales, de las que tan necesitados estamos en estas ínsulas, que podrían contribuir a abaratar el suelo y los abusos de los constructores y especuladores.