PASADO, PRESENTE Y ¿FUTURO? DEL SAHARA OCCIDENTAL
En noviembre de 1975, unos días antes que el sanguinario dictador golpista Franco muriera, el gobierno de España claudicó ante la presión del no menos cruel y asesino rey de Marruecos Hassán II, el cual había ordenado la movilización de civiles (la "Marcha Verde") en dirección a la frontera con la hasta entonces colonia española del Sahara Occidental.
Dentro del proceso de descolonización de África, Portugal y España, ambos con regímenes dictatoriales, se habían resistido a abandonar sus conquistas en el continente africano, no dudando en ejercer todo tipo de medidas represivas sobre la población. Esto fue más grave en el caso portugués, cuya negativa a la independencia de Angola, Mozambique, Guinea Bissau y Cabo Verde sumió a estos países en una larga y dura guerra, en la cual los portugueses llegaron a concentrar a la población en campos donde se morían de hambre y enfermedades, así como a asesinar a hombres, mujeres, niños y niñas de forma genocida. Así hasta que con la revolución de abril del 74 en Portugal supuso el abandono de este país de sus antiguas y sufridas colonias.
España, desoyendo las resoluciones de la ONU había seguido manteniendo la ficción de un pasado imperial e imperialista tan al gusto de la jerarquía fascista con su dominio sobre el Sahara Occidental tras la independencia de Guinea en 1968. Para ello no había dudado en reprimir las tentativas independentistas, concentradas a partir de 1973 en el Frente Polisario, el cual logró el compromiso de España a convocar un referéndum para 1975, año en el que ya hemos dicho se produjo la ocupación del territorio por Marruecos y Mauritania, un proceso muy similar a la suerte que corrió Checoslovaquia en 1938 cuando Inglaterra y Francia la vendieron a Hitler por una paz imposible.
Esta desbandada española fue la que incrementó la desgraciada existencia del pueblo saharaui, no sólo no se libraba de un opresor sin que este cumpliera con sus promesas, sino que le caía encima uno peor, ávido de arrancar las riquezas del suelo saharaui a costa del sudor malpagado de sus habitantes.
La derrota mauritana y el fracaso militar marroquí, incapaces de derrotar a un pueblo que luchaba por su tierra, su libertad e independencia dio como resultado un alto el fuego promovido por la ONU. Esta organización, cada vez más sujeta a los dictámenes del mundo occidental, presentó varias alternativas, todas ellas rechazadas casi siempre por Marruecos. La última de ellas el Plan Baker, por el que se convocaría un referéndum sobre la autodeterminación en base al censo hecho por España en 1975. El monarca marroquí tras aprobarlo en un principio lo rechazó porque no se aceptaban sus exigencias sobre el censo, al cual quería añadir decenas de miles de colonos marroquíes que habían sido obligados a asentarse en el Sahara ocupado.
Todas estas maniobras dilatorias de Marruecos están claramente dirigidas a romper la capacidad de resistencia del pueblo saharaui. Este lleva años en los campos de refugiados argelinos malviviendo de la siempre escasa ayuda internacional, de lo que envían a sus famfiares quienes viven y trabajan por todo el mundo, y de lo que les deja el turismo solidario. Por ello a Marruecos le ha sorprendido esta nueva opción de lucha del pueblo saharaui. Tras los anuncios del Frente Polisario de la posibilidad de retomar las armas contra el invasor y comenzar de nuevo la guerra, de repente se encuentran con manifesta estudiantiles y protestas de las poblaciones saharauis. todas ellas pacíficas. La respuesta ha sido contundente y desproporcionada como es norma internacional de los Estados. Al amparo del silencio informativo y de la censura que es ejercida férreamente por los sicarios del rey Mohammed VI los cuerpos de represión del Estado marroquí han golpeado, machacado, humillado a quienes se estaban expresando en forma que no le gustaba a su majestad. No sería de extrañar que hubiesen torturado y asesinado a algunas de esas personas.
¿Y como responden las"democracias" a esta barbarie? Con el silencio, volviendo la cabeza hacia el otro lado. En el caso de EE.UU. construyendo una base militar en Marruecos, nombrando a este país aliado preferente y negando a las resoluciones de la ONU la validez que le ha dado a otras, como esa que sólo Bush, Aznar, Berlusconi, Blair y cuatro cabrones más interpretaron como declaración de guerra a Irak, por mucho que con ello se lograra derrocar a un tirano, aunque con ello se impusiera otro tipo de tiranía "más civilizada" pero de la que el pueblo se muere igual. En el caso de España con las memeces del ZP o del Ministro de Exteriores Moratinos. Sus palabras siempre parecen las mismas, da igual que hablen del Sahara, de ETA, de la vivienda o de la película de ayer noche. Las mismas frases huecas soltadas por un autómata que no hace más que poner cara de pazguato, ¡qué le vas a pedir a un político!
Y es aquí donde entra el apoyo de las organizaciones independientes. La CNT no puede mantener ideológicamente la lucha por la formación de un nuevo Estado, ya que la destrucción de los Estados es uno de los pilares básicos de la ideología que da contenido a nuestra organización, Pero sí se puede implicar cuando de lo que hablamos es de opresión, de esclavitud, de coartar el derecho de los pueblos a su propia existencia y desarrollo. Sí se puede participar en la lucha cuando a los trabajadores y trabajadoras saharauis se les niega cualquier derecho laboral sindical por parte del opresor Estado marroquí, algo que hace también con sus propios habitantes y de lo que se aprovechan empresas francesas y españolas principalmente (Zara es una de ellas).
Es por ello que el anarcosindicalismo debe estar en los frentes de lucha mediáticos y callejeros, no por la lucha política que pueda dar forma al Estado denominado República Árabe Saharaui Democrática, sino en defensa de los trabajadores y trabajadoras que lo forman y del derecho de los pueblos a decidir por si mismos y a vivir en paz.
X.L.
Fuente: "En Marcha
", portavoz de la Confederación Regional del Trabajo de Canarias (CNT)e-mail:
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