"Pegadle en la cabeza"
• Varios testigos afirman que la policía apaleó brutalmente al saharaui muerto el domingo tras una manifestación en El Aaiún • La familia exige que se esclarezcan los hechos
JOSEP SAURÍ_ EL PERIODICO - EL AAIÚN / ENVIADO ESPECIAL
En una pared ocre --como lo son todas en El Aaiún-- se pueden ver desde la madrugada del pasado domingo unas manchas oscuras. "Mira, fue aquí", insisten varios vecinos del barrio de Dchera. Según su testimonio, ante aquella pared acabó la huida de Hamdi Lambarki, la primera víctima mortal de las protestas que sacuden el Sáhara Occidental, y considerado ya por los saharauis el primer mártir de su Intifada.
Estamos a escasamente cien metros de la avenida de Smara, el escenario de la manifestación de aquella noche. "El chico corría junto a otros tres, y un todoterreno de los GUS (Grupos Urbanos de Seguridad, un cuerpo policial marroquí) les perseguía. El coche le alcanzó y le hizo caer, y los policías se lanzaron sobre él. Le pegaban como si estuvieran derribando una pared", explica Najat. Ella y su marido --que prefiere no dar su nombre-- salieron al balcón al oír los gritos. Algunos vecinos bajaron a la calle, pero habían llegado más vehículos policiales y los agentes formaron un cordón mientras otros se sumaban a la agresión. "Eran más de 10 pegándole, con porras y bastones. De vez en cuando le levantaban y le lanzaban contra la pared. Oí cómo uno de ellos gritaba: 'Pegadle en la cabeza, en la cabeza'", cuenta Najat, todavía sobrecogida.
Abandonado en la calle
Parecía que aquello no se acababa nunca. "Le estuvieron golpeando durante más de un cuarto de hora", dice Najat. Finalmente, los policías se marcharon y dejaron al chico "tirado en la calle". "Sangraba por la boca, la nariz y los oídos", recuerda. Los vecinos explican que le recogieron, lo metieron en una casa y llamaron a una ambulancia que nunca llegaría. Llamaron también a las autoridades del distrito, que tampoco actuaron. "Al final paramos un a coche que pasaba por aquí y los chicos que iban en él aceptaron llevarlo al hospital", aseguran.
Pero eso no fue todo. "La policía los interceptó y se llevó a los dos chicos esposados a la Gendarmería, mientras el herido seguía en el coche", afirman. En la comisaría, los dos jóvenes fueron golpeados y "se les dijo que iban a ser declarados responsables de la muerte", siempre según la versión de los vecinos. Hamdi llegó finalmente en coma al Hospital Belmehdi, donde fue operado, y falleció horas después.
Salka, una joven que vive en la misma calle, fue quien avisó a la familia. "Al chico no lo conocíamos, por lo que busqué la documentación en su ropa para poder llamarles". Ella acompañó a la madre al hospital y por el camino vieron el Renault 12 donde estaba Hamdi, pero la policía no les dejó acercarse: "Nos dijeron que era otro coche y que lo habían parado por una infracción de tráfico". Salka tiene la parte derecha de la cara visiblemente hinchada. Dice que recibió ese golpe --y otros-- al ir a dar el pésame a la familia. "La policía la emprendió a porrazos con un chico y con quienes intentamos defenderle. Fui al hospital y no me quisieron atender", denuncia.
Una familia destrozada
La casa de los Lambarki está inundada de dolor. Aún hoy, tres días después de la tragedia, sigue acudiendo gente a dar el pésame a una familia hundida. Fátima, la madre, no se ve con fuerzas para atender a la prensa. Salek, el padre, sólo alcanza a decir que no tiene palabras para expresar lo que siente. Son su tío Mohamed y Brahim, un amigo íntimo desde la infancia, los que hablan de "esta terrible injusticia". Hamdi tenía 31 años, era el mayor de ocho hermanos y trabajaba en lo que le salía, a veces de albañil, otras instalando antenas. Su actividad política se limitaba a asistir a manifestaciones. "Hemos perdido a un ser muy querido. Si esa gente lo hubiera conocido, no le habría hecho esto. Hamdi vivirá siempre en nuestros corazones", dice Brahim entre lágrimas.
"Sabemos lo que ocurrió"
El cuerpo de Hamdi Lambarki sigue en la morgue del hospital. La familia no quiere hacerse cargo de él hasta que las autoridades admitan su responsabilidad. De momento no hay informe oficial ni autopsia, sólo un certificado médico que habla de "muerte accidental". Una pariente cercana que prefiere no ser identificada afirma no tener nada que decir "hasta que acabe la investigación". De momento, la versión oficial es que "probablemente" fue alcanzado por una piedra lanzada por los manifestantes. "Nosotros sabemos lo que ocurrió, aunque ahora es mejor que no digamos nada. Esperamos que el informe oficial refleje la verdad. Si no, vamos a seguir rechazándolo", afirma.