RETORNO DEL PENDONEO HUMILLANTE A LA LAGUNA
Fidel Campo Sánchez
Todas esa manadas de lobos hambrientos de "poder" político y económico, atorrantes saduceos, representantes del rancioso y franquista nacionalismo español (CC-PSC-PP), desgobierno y oposición, en el Cabildo Insular de Tenerife de esta república bananera, recientemente han cometido la barbaridad siniestra de declarar BIC (bien de interés cultural) el pendón o enseña real que obra en el Ayuntamiento lagunero, no actuando de la misma manera hacia cuestiones que sí son de gran significación cultural, cual podría ser la tan vituperada y perseguida, hasta llevarla a la clandestinidad, Banda Sinfónica Municipal de nuestra entrañable ciudad. Pero el colmo de la subjetividad se produce, seguidamente, por parte de los ediles del Ayuntamiento de Aguere cuando, donde decían Diego el año pasado ahora, en el colmo de cretinez más absoluta, dicen digo y autorizan que esas señas que representan el colonialismo y el genocidio contra un pueblo noble como el canario, de espaldas a una gran parte de la ciudadanía que producirá disturbios, protestas en el uso del derecho a manifestarse, pese a que tengan que actuar las fuerzas de seguridad al servicio del virrey, señor Segura.
Ante una de las más vergonzosas y flagrantes provocaciones a la inteligencia y al orden público necesarios, habida cuenta que tal medida, sin duda, servirá para herir sentimientos soberanistas canarios de esa cada vez más importante parte de la población, que si que ha tomado conciencia, en tanto en cuanto a la defensa de su territorio y orígenes étnicos.
Respetamos, pese a que no podemos compartir en absoluto, la opinión de ese grupo de ciudadanos que han logrado doblegar a unos políticos sin criterio y que están ahí para servir a sus dueños y señores, los empresarios y los piratas de la especulación y no al pueblo soberano de donde, en lógica Democracia, emana el poder que los ha situado donde están, pese a que desgobiernen contra el mismo. En nuestra humilde opinión, esos insignificantes, atorrantes y zafios pseudos políticos, que tenemos la desgracia de tener que soportar, viven totalmente de espaldas a la realidad social, cultural e histórica de Aguere y de esta nacionalidad, en general.
Ningún pueblo se honra de rendir honores a aquel o aquellos invasores que cometieron toda clase de tropelías y genocidios contra los antepasados de los actuales canarios.
En tiempos ha los únicos pendones que nosotros conocíamos a través del inocente Pedrín de nuestros años mozos, estaban en la calle chicha de Miraflores o en San Benito, de La Laguna y que nuestra memoria guarda como algo del pasado.
Esas enseñas que existen son parte de un pasado tenebroso, vivido por un noble pueblo al que no se respetó su cultura, siendo esclavizado y pasado por los tribunales de la maldita Inquisición para ser cristianizados en la religión católica, y que lo menos que se merecen son esos blasones, pendones y enseñas que, desde luego, no son merecedoras de honores de ningún tipo pero… si ser conservados en vitrinas para conocimiento de presentes y futuras generaciones que deben saber: son símbolo de batallas ganadas por los castellanos. El alzar pendones ante el pueblo soberano, a estas alturas, aprovechando la concurrencia importante de la población, es una signo lamentable de sumisión, llámese Pendón o enseña real cuya simbología únicamente representa las batallas ganadas a los antepasados canarios por los genocidas castellanos, y que después de más de cinco siglos se pretende humillar a los laguneros con lo que usaron los conquistadores para imponer su fuerza bruta, la de las armas de fuego que desconocían los primitivos indígenas beréberes-canarios.
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LA LAGUNA