PENSAMIENTOS
DESPUÉS DE HABER VOTADO
Fidel
Campo Sánchez *
Hoy día 27
M., domingo, hemos asistido a cumplir con nuestro deber
de ciudadanos y demócratas a votar, acompañados de nuestra familia y de varios
miembros de nuestro Colectivo Ciudadano El Berode.
Deseamos que desparezca esa democracia vigilada a la que hemos estado siendo
sometidos durante estos últimos años. Esperamos más, mejor y diferente
interpretación del reglamento de Participación Ciudadana en las intervenciones
de los representantes de los diferentes colectivos, en el deseo que para su
aplicación se interprete el reglamento y se aplique con parcialidad y no con la
imparcialidad, nada objetiva, que nos ha toca vivir y sufrir, donde no se
respetan los 15 minutos que están reglamentados e incluso aunque las formas
sean educadas y de respeto a las personas
Dejando sentado
lo sucintamente expuesto, damos comienzo al presente con unos retazos de La Laguna, nuestra entrañable
ciudad para, seguidamente, denunciar algo que consideramos intolerable.
La Plaza de la
Concepción y la Plaza Abajo, son lugares históricos laguneros,
han sido y son lugares de solaz esparcimiento desde tiempos remotos, centros
urbanos donde, además, se ha venido pulsando el devenir político-económico de
la ciudad. En la primera de las plazas se reunía la plebe, que era como
denominaba al pueblo llano y sencillo la burguesía españolista a las mayorías
poblaciones de peones agrícolas, artesanos, sirvientes y… En la Plaza Abajo fue, en
aquel pasado, afortunadamente ya superado, donde se reunían exclusivamente las
clases sociales mas adineradas y donde, ni por asomo, se les ocurría acercarse
a todos aquellos desheredados de la fortuna, víctimas de las injusticias y
miserias del ser humano, aquellos “descendientes” de los conquistadores que
sometieron a los aborígenes a la discriminación y el esclavismo.
Pese a que aún existen desigualdades sociales,
salarios de miseria en relación con lo escandaloso de los 3000 euros mensuales
que perciben esas pléyades de concejales que deberían ruborizarse por no hacer
nada para mejorar la renta de esos más de 30.000 laguneros que mal viven bajo
el umbral de la pobreza, notamos métodos y formas de altanería y poco sentido
común, el menos común de todos los sentidos.
En el presente la Plaza Abajo es lugar
de reuniones heterogéneas, principalmente por estar a su vera el Ayuntamiento,
la recova, la sede los juzgados y una Iglesia para todos aquellos que deseen
cumplir con sus deberes religiosos, los domingo y días festivos,- días de
precepto que diría nuestro amigo, el padre Adán-. En esta plaza suelen, algunos
de nuestros conciudadanos poner algunas mesas para ofrecernos literatura social
y de denuncia que, de cuando en cuando, vemos como se les prohíbe por la Policía Local que
comanda el edil Fernando Clavijo, curiosamente hijo
de quien fuera un conocido revolucionario del MPAIC, en la década de los 70/80
que tuvo que exiliarse en Argelia, bajo la protección de Antonio Cubillo, líder
soberanista canario y que ahora está cobijado en CC-PNC
Lo que nunca podremos llegar a comprender es que,
aquellos que se llenan la boca con vocablos como nacionalismo y Democracia,
sean capaces de dar órdenes de persecución para aquellos patriotas que llevados
por sus sensibilidades ideológicas nos ofrecen libros o literatura
político-anarquista a bajo precio ya que el objetivo no es el negocio sino
hacer proselitismo soberanista de la manera que pueden, dados sus escasos
recurso económicos pero… si fuerte sensibilidad social.
En cualquier parte del mundo, donde realmente se
practica la Democracia
y el respeto a la opinión y el derecho a manifestarse de los otros, existen
lugares públicos para ejercer la venta, el regalo de literatura de todo tipo,
incluso el discurso político o religioso, ejemplos: Parques públicos de
Glasgow, Escocia, Jardín Paisajístico, Londres, El Rastro, Madrid, El Rastro de
Santa Cruz de Tenerife, Las Ramblas y Barrio Gótico, Barcelona, barrios y
espacios populares con contenidos históricos y culturales y escenario de socialidad para construir cultura, políticas urbanas y
mover sensibilidades para hacer más viable e igualatoria esta sociedad en la
que nos ha tocado vivir.
¿Por qué se nos
humilla a los laguneros con espectáculos de persecuciones a ciudadanos que
tiene derecho a no pensar como los demás, aunque sea de manera diferente y, por
el contrario, se hace muy poco, nada, para erradicar la inseguridad ciudadana y
la subcultura de los “botiquines” callejeros de fin de semana?
* LA
LAGUNA.