Los pensionistas
y el fuego
Wladimiro Rodríguez
Brito
En numerosas ocasiones a lo largo y ancho de las zonas
quemadas quedan unos islotes verdes o barreras de tierras labradas que han
hecho de muro contra el fuego; hay casos tan expresivos como el Valle de Arriba
en Santiago del Teide en el que sobreviven unas isletas de viña como único
espacio verde en este territorio. Es decir, las tierras balutas se quemaron
mientras que las que cavaron, podaron y azufraron nuestros campesinos, ahora en
su mayoría pensionistas, han quedado como testigo verde.
En Masca existen
pequeñas parcelas cultivadas como única referencia verde de este bello rincón.
En el amplio espacio que va desde Los Campeches hasta la montaña de Topete, en
En este mismo estado
de cosas, podemos ver zonas de Erjos, Ruigómez, San José de los Llanos, en el
que las tierras labradas nos permitieron defendernos de las llamas. Mientras en
Icod, con un mayor abandono de tierras de cultivo, ahora cubiertas por
zarzales, helechos y espinos, el fuego descendió de manera más importante o
como en otros casos, las tierras abandonadas pusieron en aprieto a los vecinos
de Redondo, Las Abiertas o
El incendio del pasado
domingo 29 de julio en Ruigómez lo pudimos defender en un importante frente
gracias a las tierras labradas. En una palabra, la universidad de la vida nos
ha dado una lección: la prevención es un tema importante en la lucha contra el fuego.
Por todo ello, en las proximidades de las casas hemos de tener barreras libres
de maleza y de pino. Sin embargo, podemos sustituirlo por monteverde. Es decir,
nuestras fayas y otros conjuntos del Monteverde, que no sea brezo, son una
importante barrera para defendernos del fuego. Y por ello, en cualquier
planteamiento de futuro, necesitamos un marco legal que nos obligue a todos,
vecinos, agricultores y Administración, a tener limpios de vegetación y en
particular de matorrales de zarza, helechos, espinos, escobones, etc., los
entornos de las zonas pobladas y de las vías de comunicación. Dicho tema legal,
hasta el momento no resuelto, debe ser claro y contundente.
Tema éste al que
tenemos que dirigirnos, sobre todo, en las fincas particulares del monte para
que sus propietarios hagan trabajos de limpieza en las vías y accesos, así como
en las fincas antaño cultivadas, hoy 'balutas', en las que habrá que plantearse
que cada año sus propietarios han de labrarlas una vez en la primavera. En caso
contrario, hemos de tener un marco legal que nos permita realizar dicha labor
por parte de
De cualquier manera,
hemos de plantear que aquellos campos antes cultivados y hoy ocupados por
zarzales, tojales y helecheras o escobones los debemos de tener limpios cada
verano, dada la capacidad de combustible que se genera en torno a los mismos.
Así, en relación con la prevención, para el futuro hemos de hacer mejoras en
vegetación más resistente al fuego, que en la ladera norte de Tenerife por
abajo de los
En un recorrido en la
periferia del fuego queda de manifiesto que la prevención es la principal
herramienta con la que podemos trabajar, pues desde Topete, en
Por ello es totalmente
viable en esta vertiente norte de Tenerife tener los caseríos protegidos con
laurisilva y monteverde, aparte de barreras de limpieza en las proximidades de
las casas. Igual podemos hablar del sotavento de
Tema éste que
esperemos que nuestros jóvenes entiendan: para luchar contra el fuego
necesitamos un mayor acercamiento al sacho, a la podona, a los cultivos
ecológicos, a una vida más sana. La lucha contra el fuego no la resolvemos
comprando más máquinas terrestres o aéreas y haciendo de Rambo la noche del
incendio. Hagamos prevención para evitar, al menos parcialmente, los efectos
del próximo incendio, eliminando las plantas pirofitas (zarzales, helechos,
tojos, escobones, magarzos, etc.) de los entornos habitados y cercanos a los bordes
de los barrancos. Y cambiemos también la actitud de los responsables públicos
hacia los hombres y mujeres del medio rural; dignifiquemos social y
económicamente al que trabaje y cuide el campo.
Si queremos luchar
contra el fuego y por tener un equilibrio ambiental y estratégico, debemos
mirar otra vez para las tierras antaño cultivadas y ahora ocupadas por la
maleza. Aquí, una vez más, la cultura de nuestros campesinos nos da una
lección. Así pues, abramos el libro no escrito de la cultura de este pueblo y
entendamos muchas cosas.