El PEP y la especulación en La Laguna

Luis Vega

Recientemente, la prensa ha dado noticias del estudio económico que han realizado los redactores del Plan Especial de Protección (PEP) de La Laguna, evaluando el impacto que éste tendrá en los precios de las edificaciones de la ciudad. Un somero repaso a las conclusiones de dicho estudio permite enmarcar en un nuevo escenario las actuaciones que se están llevando a cabo.

Este escenario es el de una enorme posibilidad de especulación inmobiliaria, particularmente importante en el casco histórico de Aguere. Algunas cifras pueden corroborar esta afirmación: el precio del metro cuadrado sin rehabilitar tras la aprobación del PEP será de unos 1.500 euros, mientras que rehabilitado será de 2.250.

¿Esto qué significa en un ejemplo práctico? Pongamos por caso las polémicas obras en la sede de la Real Sociedad Económica de Amigos del País. Teniendo en cuenta que antes de la "rehabilitación" (las comillas son aquí imprescindibles) el edifico tenía unos 1.000 metros cuadrados construidos, y después de la misma, con la ocupación de los patios, unos 1.400, un sencillo cálculo conduce a que el incremento del valor del inmueble sea de 1.650.000 euros, de los que casi 900.000 corresponden a la revalorización que se obtiene por la ocupación de los patios. Teniendo en cuenta que las obras han costado 600.000 euros el "negocio" es redondo.

En este sentido, la demolición de la segunda crujía (prohibida por todas las normativas vigentes) fue una operación "muy interesante", y más teniendo en cuenta que se hacen tres plantas donde había dos (expresamente prohibido por la Ley de Patrimonio de Canarias) y se ganan unos 45 metros cuadrados de nueva construcción por lo que se aumenta en unos 100.000 euros el valor final del edificio reformado.

Resulta difícil sustraerse a la impresión de que estas cifras no generen un "efecto llamada" para la inmediata puesta en marcha, por particulares y entidades diversas, de un desaforado afán de construcción en sus propiedades, en la medida que pueden ver, en las cifras citadas, un negocio impresionante. El mensaje viene a ser "ciudadano lagunero, invierta en rehabilitar su casa, construya todo lo que pueda en su patio, que en corto plazo puede usted dar un pelotazo que aumentará el valor de su patrimonio en cifras que pueden calcularse en cientos de miles de euros".

Esto no es todo. Al parecer se crearán empresas que gestionarán el conjunto de inversiones. Las arcas municipales se enriqueceráncon permisos de obras, impuestos, etcétera.

Es oportuno señalar que quien suscribe no tiene nada en contra de que nuestra ciudad se enriquezca, que se generen nuevas oportunidades de negocios, que se dinamice la vida económica de La Laguna y que nuestro ayuntamiento tenga la necesaria solvencia económica. La cuestión que queda en el aire, y no es una cuestión menor, es qué precio social, histórico, patrimonial, artístico y de convivencia vamos a pagar por ese enriquecimiento de algunos.

Da toda la impresión de que los mecanismos de control que permitan realizar reformas en La Laguna sin deteriorar nuestro patrimonio histórico, antes bien, recuperándolo, no están funcionando, y la polémica de las obras en la Económica son una muestra clara. La redactora del PEP aparece una vez y otra en la prensa y su discurso se llena de palabras como dinamización económica, modernidad, funcionalidad, cuando no directamente de beneficios económicos. Por ningún lado aparecen conceptos como respeto al patrimonio, restauración, conservación, valores históricos o identidad de La Laguna. Y en mi opinión, si no se tienen en cuenta estos conceptos, simplemente hay que desestimar el actual PEP, despedir a su redactora, exigir responsabilidades políticas y empezar de nuevo.

* Tomado de periódico El Día, 30-02-05