ˇEl periodismo ha muerto! ˇQue viva el periodismo!

Una de las tantas cosas rematadamente malas que seguimos teniendo, hasta que la democracia orgánica creciente de la Unión Europea nos la empeore aún más de una tacada con un decreto ley de las comisarías todopoderosas, es la exigua libertad de expresión. Mentiras sobre mentiras. Escribo relativamente porque ese aspecto de la Libertad, con mayúscula, está en manos de negociantes mediáticos que, hoy por hoy, son los amos absolutos del noventa por ciento de los medios y, naturalmente, han sustituido la censura estatal por la censura empresarial. El periodismo, en su mínima parcela, es el ámbito donde más se había tomado en serio el ejercicio de esa franja de la Libertad. Entonces, ha mucho tiempo querido Sancho, sabíamos de profesionales de la información que se enfrentaban al poder sin medir los riesgos que estaban corriendo, sin preocuparse por su vida, publicando informaciones sobre cuanto acontecía sin calcular las repercusiones negativas que podía acarrearles. Daban las noticias en su estado más puro.

María Esther BELLO HERNÁNDEZ

Pero eso ya se acabó. Aquellos profesionales no se casaban con nadie, y aún menos con el poder y sus adláteres neodemócratas, fueran quienes fueran, monárquicos fascistas o monárquicos socialdemócratas. Al contrario. Ahora, los profesionales estrellas en boga, no sólo se han casado con el poder sino que duermen en su misma cama, tratan de tú al dominador, escriben las hagiografías que éste les encarga y hasta disfrutan mancomunadamente sus vacaciones. Atado y bien atado. Porque, hoy, los gacetilleros de turno se venden al mejor postor, suscribiendo artículos escritos por el gabinete correspondiente, sea por la embajada USA, por los palafreneros de Botín, del PP o del PSOE gobernante. Son demasiadas las prebendas y muy millonarias las contraprestaciones. Que le pregunten a los invitados de Curri Valenzuela, cuya biografía ultraderechista no tiene desperdicio, en su programa de Telemadrid. Ahí verán a Pilar Cernuda, Consuelo Álvarez de Toledo, Julia Navarro, César Alonso de los Ríos, Ignacio Villa, Fernando Jáuregui y otros y otras tantas. Grandes premiados, muchos de ellos, y ellas, que no saben hacer la pelota de la o con un canuto, aunque sí conducen (sic) programas televisivos al dictado, perpetrando contra toda la sociedad el peor de los terrorismos del mundo; es decir, el terrorismo ideológico en su basura de mierda, para el que no llegan a utilizar ni siquiera doscientas palabras de las más de doscientas cincuenta mil que tienen vigencia en el idioma castellano, sea escrito y sea hablado. En lo que al periodismo de investigación se refiere, más allá de que ahora sólo emiten o publican dossiers que les facilitan sus contactos en los servicios de información, la situación desborda cualquier planteamiento crítico ético.

Por tener un ejemplo, digamos que hace meses, Antena3 TV emitía la entrevista de Mikel Lejarza, El Lobo, chivato asesino elevado a los altares en nombre de la democracia, que le hicieron Manuel Cerdán y Antonio Rubio. Pues bien. Para no ser menos, semanas después, Melchor Miralles, estrella del mundo mundial periodístico y tertuliano al servicio del PP en Tele5, hizo el montaje, contratando a un figurante, bufón que hizo de El Lobo falso para los efectos publicitarios de Melchor. Ambos recorrieron los mismos exteriores que vieron en la entrevista emitida por Antena3 TV. Melchor Miralles, por supuesto, mostrando histriónicamente su cara, para mayor gloria de su pedigrí, y El Lobo cómico, siempre de espaldas.

La desfachatez de Melchor Miralles no acabó ahí. Porque, ni corto ni perezoso, entresacó de la entrevista original la voz del enaltecido chivato, El Lobo, para montar las voces y hacer que fueran respuestas a sus preguntas. Por supuesto, quien entrevistó falsamente a tan execrable chivato, El Lobo, fue el propio Melchor Miralles, con su propia voz y su absoluta bajeza. Naturalmente, el montaje infamante lo emitiría en la cadena privada cual exclusiva mundial. Manuel Cerdán y Antonio Rubio denunciaron la vileza, diciendo que el contencioso estaba en manos de los jueces. ˇEl periodismo ha muerto! ˇViva el periodismo! Ni mundo científico ni información política ni reportajes sobre economía ni pamplinas. Lo que ahora tenemos en un cinturón de hierro que nos impide encontrar alguna orientación para saber el inmediato devenir que nos aguarda, y el que espera a las generaciones que nos sucederán, mientras quieren hacer de nosotros unas marionetas de esta desestructurada sociedad. Esa labor de desinformación falaz tiene su clarísima repercusión en las urnas, que es lo único que interesa al poder económico y a sus administradores políticos, sea el PP o sea el PSOE de ZP ahora gobernando.

El periodismo español tiene muchas asignaturas pendientes con la democracia desnaturalizada que tenemos. Ahí está el acoso denunciado al que Manuel Soriano, director general de Telemadrid, sometía a una trabajadora que ha terminado en el siquiátrico. A estas alturas, aún sucede que tu jefecillo pretenda imponerte que te acuestes con él si quieres entrar en el reino del cielo periodístico, o hace que trabajes todo el verano y luego quiere pagarte cien euros diciendo que haces prácticas, o te grita y te llama inútil para que sepas quién manda, que quiere comprar tus favores o te llama puta para demostrarte que estás en las polémicas de la locura feminista. Así están las cosas en el universo del que llaman periodismo (sic) de información y así siguen adelante con enorme celeridad. Digo que llaman periodismo para mofarme de mí misma, por burlarnos de nosotras mismas. Porque lo que sí quiero asegurar es que el periodismo auténtico ha muerto. Murió hace mucho tiempo, cuando Pedro J. Ramírez y su coya, Ignacio Camacho, Luis María Ansón, Manuel Soriano, Luis Marinas, Lorenzo Milá, Pilar García Padilla, ay Pilar, Pilar en un inciso, que vas cual excursionista de Tenerife al reino de los influyentes hermanos Benito, le ganaron al calvario utópico; siguiendo con Manuel Román, Miguel Ángel Aguilar, José Oneto y, así, sucesivamente. Hasta el séptimo infierno dantesco. Como canta nuestro amigo gitano Alfredito de las Ventas del Espíritu Santo, nuestro hermano del alma, estoy sentadita en la escalera, esperando el porvenir, y el porvenir que no llega. Periodismo éste, y qué desgracia la nuestra, tan lejos de la verdad y tan cerca de Estados Unidos.

Fuente: El Otro País, Julio-Agosto 2005

elotropais@nodo50.org