Pablo de Luca:

LA PERSISTENCIA DE LA IDENTIDAD

Teodoro Santana

Si presentar un libro es siempre un placer, presentar "Notas de Etnolingüística Canaria", de Francisco Pablo de Luca, lo es con mayor razón. Primero, porque tras convencernos de que habíamos sido extinguidos genéticamente, nos vendieron la mentira de que nuestra lengua ancestral estaba perdida del todo y para siempre. Y, por lo tanto, no merecía la pena su estudio ni, mucho menos, su recuperación. La lingüística indígena canaria, la etnolingüística, ni existe para nuestras universidades, ni para la intelligentzia colonial, ni se estudia, ni se respeta. Salvo claro, por excepciones como el autor de este libro. Y en segundo lugar, es más que nunca un placer porque, precisamente, este autor sea Pablo de Luca.

Para el que tenga el descuido de no conocerlo, Francisco-Pablo De Luca López nació en Tanjah, en el norte de Marruecos, en 1946. Desde 1968 retoma en Güímar, Tenerife, la ancestral tradición amazigh de su tierra natal que, sobre todo en los núcleos rurales, conecta a Canarias al área norteafricana. Su condición de berberófono y sus contactos anteriores y posteriores con las diversas poblaciones amazighias, principalmente del Marruecos Central y septentrional, le impulsa a profundizar en las auténticas raíces de nuestro pueblo canario, cuando constata que éste contiene numerosos elementos antropológicos, etno-culturales y lingüísticos comunes con la Tamazgha continental.

Pablo es Profesor de Matemáticas en Tenerife, y vicepresidente del Centro de Estudios Imazighen de Canarias, de la Asociación Cultural "Tamusni", heredera del extinguido Centro de Estudios Aborígenes de Canarias, siguiendo junto a otros compañeros la fecunda labor de los hermanos Buenaventura y Juan Jerónimo Pérez y Pérez, sus fundadores allá por 1978.

En 1991 elaboró una "Breve introducción a la Lengua guanche-tamazight". Desde 1994 ha venido publicando en la prensa isleña (El Día, Diario de Avisos, La Provincia, La Gaceta de Canarias) diversos artículos de investigación etnolingüística en relación a temas canarios en general. También ha intervenido en programas culturales de radio y televisión locales para la divulgación e interpretación etimológica de la toponimia de Tenerife.

De Luca es coautor, junto a Bethencourt y Perera del libro "Las Pirámides de Canarias y el valle sagrado de Güímar", publicado en 1996. En Octubre de 2000 publica un Curso práctico de iniciación a la lengua guanche-tamazight en el periódico digital "E1 Guanche.net", al que mucha gente ha echado un buen vistazo. Y desde enero de 2002 imparte un Curso presencial de lengua tamazight para grupos reducidos, labor que desarrolla hasta la actualidad.

Así pues, de entrada, no cabe duda que el autor de "Notas de Etnolingüística Canaria" ofrece todas las garantías, tanto como conocedor de nuestra lengua ancestral, como investigador y como pedagogo. ¿Se puede pedir más? Pues tenemos una importante garantía adicional: es un patriota. Un hombre que vive y se desvive por su pueblo, por todos nosotros, por nuestro destino. Y como todo aquel que ha amado y ama nuestra tierra, libra una desigual batalla por entender y defender nuestra identidad, el alma misma de los canarios. Porque perviva, esto es, porque pervivamos.

En este libro los estudiosos de la lengua de nuestros antepasados tienen un documento de consulta imprescindible. Pero todos los demás tenemos una pieza única para satisfacer nuestra curiosidad. Para ver aclaradas muchas dudas. Y para sorprendernos con la traducción y explicación de varios apellidos de origen guanche, así como de antropónimos y topónimos, unos ya conocidos y otros que Pablo de Luca nos desvela en esta obra.

"Notas de Etnolingüística Canaria" es un compendio de 16 espléndidos artículos monográficos, fundamentados en el método de la lingüística comparada y en el rigor documental de las fuentes. Y, desde luego, en un trabajo sistemático y laborioso, que no se explica sino desde ese impulso vital de entrega y rebeldía personal.

Dado que el objetivo de los conquistadores, hace quinientos años (sólo quinientos años: una nadería desde el punto de vista histórico) era liquidar todo vestigio político, religioso y cultural de los canarios, empezando por la propia lengua, no hubo mayor interés en transcribir y conservar el idioma de los bárbaros o bereberes, con algunas excepciones parciales y relativamente poco rigurosos La labor investigadora es pues dificilísima.

La necesidad posterior de "españolizar" a los canarios, dio lugar a la gran mentira de nuestra extinción física como pueblo y, por ende, de la extinción absoluta e irreversible de nuestro lenguaje. La posterior y brutal reducción cultural a lo que era admisible por el fascismo dentro del capítulo de "Coros y Danzas de la Sección Femenina" quiso terminar el trabajo.

Explicaba el viejo Marx que "el lenguaje es la expresión de la conciencia". Borrar una lengua para el resto de la eternidad es un empeño genocida, un lavado de cerebro colectivo, la muerte de nuestra conciencia como pueblo. Crimen para el que se nos ha adoctrinado en que, no sólo nuestra lengua vernácula, sino hasta nuestro habla del castellano, desarrollada en estos cinco siglos, es defectuosa o inferior, propia de gente analfabeta o directamente de subhumanos.

Por el contrario, y tal y como afirma el prestigioso antropólogo Marvin Harris, "todas las lenguas humanas son mutuamente traducibles, y no hay prueba de que algunas dispongan de gramáticas más eficientes que otras. Las categorías y vocabularios difieren ampliamente, pero estas diferencias no indican un defecto intrínseco en la lengua, ni tampoco una inferioridad intelectual por parte de los hablantes. (...) El punto de vista de que algunos dialectos de lenguas estándar son formas de habla "inferiores" refleja prejuicios étnicos y de clase".

Precisamente, la presión ejercida desde las universidades y desde el profesorado que llega de España, para sustituir nuestra forma de la segunda persona del plural ("ustedes") por la forma peninsular "vosotros", pone en evidencia ese desprecio colonial. Y eso que el "ustedes" es el uso habitual entre la inmensa mayoría de los hispanohablantes, y el "vosotros" un localismo español.

Lo cierto es que cada vez hay más jóvenes que usan el "vosotros" como forma "apropiada" del habla, interiorizando la sumisión y el coloniaje, el desprecio a lo propio, los prejuicios culturales, sociales y étnicos que se nos imponen.

Añadan ustedes a eso que sesudos críticos y doctores, gentes del pesebre, en fin, llegan a negar hasta que exista una literatura canaria, que es como decir que niegan que exista una cultura canaria. Desde luego, dan pena: nunca llegan a ninguna parte, a pesar de sus ínfulas, porque se niegan a sí mismos.

Pues bien, si esta presión funciona a machamartillo contra lo que es una simple variedad del idioma de los conquistadores, pueden ustedes hacerse una idea de los prejuicios y la presión ejercidos para borrar cualquier vestigio del idioma original de los conquistados. La terrible campaña que durante siglos se ha hecho para que nosotros mismos reneguemos de la lengua de los esclavos vendidos en los mercados de Sevilla, de Valencia o de La Habana. Por eso no sabemos decir "padre", ni "madre", ni siquiera "nosotros mismos", en la vieja lengua.

Pareciera que hubieran conseguido su objetivo. Que nada hubiese sobrevivido, y de las viejas y hermosas palabras ya no quedara ni la memoria. Que hubiese triunfado absolutamente la limpieza etnolingüística. Pero la realidad es empecinada.

Decía el Jesús bíblico (ya saben: aquel líder nacionalista judío bajo la ocupación romanan de Palestina) que: "si yo callo, hablarán hasta las piedras". Y en Canarias, a pesar de las brutales disposiciones para silenciarnos, han hablado las piedras, los riscos, los barrancos, los animales del cielo y hasta las plantas. Teide, Guiniguada, Tenerife, gofio, bayfo, sirinoque, tabaiba, tenique. Todas esas cosas a las que nombramos con las palabras de nuestros padres, y de las madres de nuestros madres, y de las de los padres de aquellas, y así hasta una época en que aquí se hablaba un idioma de mujeres y de hombres libres.

No voy a cometer la estupidez, tan al uso, de que sea el presentador el que se extienda entrando en la sustancia misma del libro y, de paso, intentando demostrar que conoce la materia tan bien o mejor que el autor. Así que permítanme dejarlos con el verdadero maestro, y me deleite, con ustedes, aprendiendo de él.

Pero sí quiero hacerles un sincero comentario personal: cuando empecé a leer este libro no me encontré con un "tochazo" técnico difícil de leer. Todo lo contrario. Estamos ante un libro apasionante, entretenido, ágil y ameno. Un libro al que volvemos una y otra vez, como ante un espejo, porque después de leerlo no volveremos a ver igual. Nuestra realidad, nuestra tierra y nuestra gente aparecen sin muchos de los velos que dificultan la comprensión de quienes somos.

Que obras de la magnitud de esta tengan que ser editadas con el sacrificio personal del autor, mientras los dineros públicos se destinan a fomentar el amiguismo y el clientelismo político, o que a estas alturas no exista aún una institución universitaria para el estudio de la lengua de nuestros antepasados, dice mucho sobre nuestra realidad. Y sobre el pantano en que están varadas las Islas.

Pero no les recomiendo que se gasten unas pocas perras por solidaridad, que sería razón más que suficiente. Les ofrezco un buen negocio, una oportunidad única. El negocio y la oportunidad de entendernos como pueblo, y de disfrutar de un libro magnífico. Merece la pena comprarlo. Merece aún más la pena leerlo. Y releerlo es un deleite. Háganme caso: me lo agradecerán.

Y una última cosa. Cuando el traidor Fernando Guanarteme conminaba a Bentejuí y al Faycán de Telde a rendirse, desde lo alto del macizo de Ansite Bentejuí respondió: "Canarias existe: mírala en pie sobre estos montes". A quienes nos niegan, a quienes niegan quién somos o, simplemente, que somos, bien podemos decirles: "Canarias existe: mírenla en pie en el trabajo y la lucha de mujeres y hombres como Pablo de Luca".

Canarias, 2 de marzo de 2005