El
petróleo del mar del Norte se agota
ABERDEEN (REINO UNIDO) / Enero 2007/
En las calles de Aberdeen,
la capital petrolera del mar del Norte, nada sugiere una crisis; al contrario,
el negocio bulle en la ciudad portuaria de las tierras altas de Escocia. En
palabras de Malcolm Webb,
el director de la patronal petrolera, "los trabajadores gozan de pleno
empleo y salarios récord; los contratistas se ven desbordados por la carga de
trabajo; las petroleras obtienen pingues beneficios gracias a los elevados
precios del petróleo, y el fisco recoge un montón de dinero en impuestos".
Pero tras esa apariencia de "buena
salud", explica Webb, se oculta "una seria
amenaza", ya que la producción de petróleo del mar del Norte está cayendo
en picado. El bombeo en esta inhóspita región alcanzó su cenit en 1999, con una
media de casi 6 millones de barriles al día (mb/d)
-equivalente al consumo conjunto de Alemania, Francia y España-. Desde entonces
hasta este año la producción ha caído un 26%, hasta 4,4 mb/d
-un descenso de más 1,5 mb/d, justo lo que consume
España. Las últimas cifras sugieren que el descenso se está acelerando.
"La tasa de agotamiento de los yacimientos es mayor de lo
anticipado", dice Paul Horsnell,
jefe de materias primas de Barclays Capital en
Londres. Algunos yacimientos presentan caídas de hasta el 25% anual.
El descenso es especialmente preocupante para Europa, ya que los yacimientos de
esa región son la principal fuente de garantía de abastecimiento frente a la
inestabilidad de Oriente Medio y Rusia. Su crudo, además, es muy apreciado
por las refinerías europeas, debido a su alta calidad y bajo contenido en
azufre, lo que lo convierten en ideal para destilar
gasolina. Ahora, a medida que el mar del Norte se agote, "la
dependencia energética de Europa aumentará considerablemente", dice Mike Tholen, economista jefe de
En el sector británico -el mar del Norte cuenta, además, con sectores noruego, danés, holandés y germano- la caída es
especialmente abrupta. Este año ha bajado hasta una media de 1,5 mb/d, lo que representa un mínimo de 28 años, y un descenso
del 50% desde el máximo de 1999 de casi 3 mb/d. "La
época dorada del mar del Norte es historia", dice Alexander Kemp, profesor de Economía del Petróleo en
Los expertos creen que la producción noruega, que sólo ha perdido 500.000
b/d desde su máximo, acelerará su descenso en los próximos años, siguiendo la
misma trayectoria que la de Reino Unido. En los últimos años no ha habido
grandes descubrimientos, por lo que sólo hay un camino: hacia abajo",
añade Horsnell.
De hecho, los datos de UKOOA indican que
este año, pese al máximo histórico del precio del petróleo, se perforarán menos
pozos de exploración que el año pasado. No obstante, Tholen
confía en que la tasa de agotamiento se frene desde el 10%-11% de los tres
últimos años hasta alrededor del 5%.
El otro gran problema de la industria es que los yacimientos que se descubren
son cada vez más pequeños -alrededor de 20 millones de barriles en reservas-
frente a los 400-500 millones de barriles en los setenta y ochenta. "El
menor tamaño implica que hay que desarrollar más campos para lograr un impacto
en los niveles de producción y los costes también son más altos", dice Kemp, quien calcula que las petroleras tienen ahora que
poner en producción un yacimiento cada 2 ó 3 semanas. "Eso es un desafío
gigantesco", dice, para "sólo frenar algo la caída. Nadie habla de
aumentar la producción en el futuro". En ese panorama, es
sorprendente que la industria viva un auge. La aparente dicotomía se explica
por la falta de inversión en los noventa, cuando el petróleo cotizó en 15
dólares, que ha dejado a la industria falta de recursos, desde materiales a
humanos. Con los precios ahora al alza, las compañías se han apresurado a
invertir. Y el resultado es que hoy es imposible encontrar un ingeniero, un
geólogo o un capataz en paro en Aberdeen -la tasa de
desempleo en la ciudad es inferior al 2%-, o que contratar un pozo de
perforación cueste ahora mismo seis veces más que hace tres años. Pese a la
inflación de costes y a que se extrae menos crudo, las petroleras están
compensando el impacto gracias a los altos precios, y eso mantiene viva la
industria.
Pero el máximo responsable de la política energética en Reino Unido, Malcolm Wicks, reconoció que el
mar del Norte se enfrenta a un enorme "desafío" pese a las sonrientes
caras que le escuchaban en la reciente la conferencia anual de petróleo de Aberdeen. Entre estos, Wicks
citó "el envejecimiento de las infraestructuras" tras más de 30 años
de explotación, "la tasa de agotamiento de los pozos", y "el
incremento de los costes". Aún así, rechazó que la región se enfrente a su
ocaso. Otros no son tan optimistas. "Nuestra dependencia de
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