Su petróleo sí, sus cayucos no
Juan
Jesús Bermúdez Ferre *
El 80% del petróleo que consumimos en Canarias
proviene de West Africa,
una zona geográfica y que geológicamente se corresponde con el Golfo de Guinea,
en la que destaca como gran productor Nigeria, unido a Gambia y también, como
otros productores, y más al sur, Angola, Congo, Camerún, Gabón y Sudán. EE.UU. importa ya cerca del 20% de su petróleo de esa zona,
y ese porcentaje, debido, entre otros factores, al importante declive de uno de
sus tradicionales suministradores, Méjico, va a incrementarse durante los
próximos años: de ahí el despliegue de ayuda y bases militares norteamericanas
que ya existe en la zona, y probablemente de ahí también el interés porque
Canarias se convierta en zona de tránsito de las corrientes de materias primas
hacia ese país. Esta zona de África es de las pocas zonas del mundo donde las
grandes compañías petrolíferas privadas siguen teniendo el protagonismo en la
exploración y explotación de recursos, frente al predominio mundial de las
empresas estatales. China también está pugnando, a través de acuerdos
comerciales, por el oro negro Africano. Oro negro que, evidentemente, no es
infinito. África (incluyendo aquí a Libia, Argelia, Egipto y Túnez) no es
Arabia Saudí (incluso este país podría estar entrando
en un declive de su producción en breve), y se calcula que el continente, que
en su conjunto produce menos que los tres mayores productores del mundo (Rusia,
Arabia Saudí y EE.UU.)
contemplados individualmente, podría empezar en estos años a declinar, a razón
de un 3% anual, según el geólogo Colin Campbell. Juegan en África un especial papel las
explotaciones de aguas profundas, especialmente en zonas como Nigeria y Angola,
que podrían alcanzar su máximo nivel de producción sobre el año 2012, para
declinar probablemente de forma importante a partir de ese año.
En un mundo sediento de un recurso que cada vez será
más escaso para la creciente demanda, el petróleo y el gas africanos jugarán
una baza importante en los próximos años, más aún teniendo en cuenta la
inestabilidad del Medio Oriente y el papel que Rusia detenta como gran
productor. África es la región del mundo con menor consumo de recursos por
habitante: un barril de petróleo por persona y año, de media, mientras que un
ciudadano canario consume unos 20 barriles, infinitamente más. De ahí que
vengan en cayuco.
En el África subsahariana,
de donde procede el petróleo que alimenta los hospitales canarios, nuestro
transporte, la creación de empleo, la generación eléctrica, nuestros
supermercados, etc., en esa zona del mundo reside buena parte de la población
desnutrida del mundo, y es un lugar donde la esperanza de vida es hoy
menor que hace 30 años; tiene unos 30 millones de personas infectadas de sida,
de los 42 millones que hoy existen. La gran África exportadora de petróleo no
tiene para atender la nutrición, salud y mínimo bienestar de la mayoría de su
población. No tiene petróleo para ello. Lo tenemos nosotros.
El mundo no es infinito, ni existe la energía libre y
gratuita. Si los africanos no tienen mayor ingreso per
capita, si tienen que emigrar jugándose la vida, es porque no tienen los
recursos para ello. O, mejor dicho, los tienen, pero los disfrutamos nosotros,
gracias a los acuerdos entre gobiernos bendecidos por
* Presidente
de “Canarias ante la crisis energética”