El ataque a Santa Cruz de La Palma de Pie de Palo (1553) confundido con el de Francis Drake
Pedro Nolasco Leal Cruz
Es tradición en La Palma que el ataque de François Leclerk (Pie de Palo), a pesar del destrozo y la devastación que éste causó, fue un éxito [para los atacados], debido a la acción de un legendario héroe Baltasar Martín. La pura verdad es que los franceses se marcharon una vez que hubieron saqueado y quemado la ciudad por completo, aniquilando y borrando parte de la historia de La Palma, al reducir a cenizas los archivos. La leyenda de Baltasar Martín es, pues, una falacia creada en el siglo XX. Todo ello se debió a una confusión con un ataque más tardío, fruto ya no de un pirata de segunda categoría como era François Leclerk o Jacques de Sores, sino del peor pirata del siglo XVI: el inglés Francis Drake, la pesadilla de Felipe II y de la Armada Invencible. Este ataque fue realmente un auténtico éxito para La Palma.
El problema de los héroes ficticios y falaces que echaron a Pie de Palo lo voy a tratar en septiembre en el Coloquio canario americano, que esta vez trata de piratería, a celebrar en Las Palmas.
Como ya se comentó en el artículo anterior Francis Drake salió de Portsmouth (Inglaterra) en 1585 con el fin de hacer el mayor daño pirático posible. El corsario inglés en esta correría o incursión hizo daños en Galicia para dirigirse a continuación a Canarias. Aquí el puerto más importante a la sazón era Santa Cruz de La Palma, y a éste se dirigió. El pirata, pleno de megalomanía, lo atacó; pero, a diferencia de Pie de Palo, salió muy mal parado, porque, como se dice en todos los documentos, no sólo no lo pudo entrar sino que le hundieron la nave capitana el "Bonavuenture", donde iba él, y otros buques, sufriendo grandes pérdidas. Éste, después del fracaso, cosa muy inusual en él, se desvió del Archipiélago. Santa Cruz de La Palma era casi inexpugnable, gracias a la eficacia de la Torre de San Miguel y a la pericia de Jerónimo de Salazar (máxima autoridad civil y militar de la Isla), a la ayuda del ingeniero Leonardo Torriani, que estaba allí en ese momento, y al arrojo de los palmeros, todo hay que decirlo.
El pirata Drake, pues, continuó su acción destructiva, por otras partes de la Macaronesia: destruyó, como se dijo en el artículo anterior, Santiago (hoy Praia) en el la isla caboverdiana de Santiago. A continuación saqueó Santo Domingo, en la actual República Dominicana, para asolar seguidamente Cartagena (de Indias), en la actual Colombia. La única ciudad que le hizo frente en esta correría fue la insigne ciudad de Santa Cruz de La Palma.
Bien, pues, uno de los que presenció la destrucción de Cartagena de Indias por Drake en 1585 fue Juan de Castellanos; nacido en Sevilla, intervino en la conquista de esta parte del Imperio y en 1559 se ordenó sacerdote en este lugar (Cartagena de Indias). Este autor vio como se asoló esta ciudad americana, y, como no pudo encomiarla debido a su destrucción, alabó al único punto que en esta correría de Francis Drake, le había hecho frente: Santa Cruz de La Palma. A raíz de ello escribió un soneto que ensalza, no sólo a La Palma, sino a toda persona digna de vivir en paz. He aquí el poema de 1585:
"Las banderas inglesas embarcadas/ por no perder mejores ocasiones/ en busca de las Islas Fortunadas/ guían los bien armados galeones;/ pero no las hallaron descuidadas,/ antes con necesarias municiones./ Luego La Palma saquear entiende,/ mas con valor insigne se defiende./ Anduvo la refriega de buen arte/ en ambas partes salitrosos truenos./ No dándole lugar al estandarte/ contrario para ver aquellos senos./ En efecto Francisco Draque parte/ de este puerto, con dos navíos menos/ y algunas lanchas de las suyas rotas/ con los ardientes globos y pelotas".
El lector quizá podrá tener algún problema en la comprensión de este soneto de 1585. He aquí la explicación de algunos versos hoy confusos:
Luego La Palma saquear entiende: "luego intenta saquear La Palma".
Mas con valor insigne se defiende: "pero con valor insigne La Palma se defiende".
En ambas partes salitrosos truenos: "por ambas partes (tanto de la de Drake como la de La Palma) hubo intercambio de artillería (en el puerto)".
Para ver aquellos senos: "para ver aquella ensenada (de Santa Cruz de La Palma)".
Con los ardientes globos y pelotas: "con los ardientes obuses y granadas".