La piromanía, maldad, enfermedad o
auténtica locura
Felipe
Juan González García *
Todos los que, como es
mi caso, hemos dejado atrás la juventud y hemos estado vinculados a la vida del
campo, concretamente en la zona de medianías de este municipio, lamentamos,
como todo el mundo sensato, esa tendencia, sin sentido, que se ha dado en
llamar piromanía -algunos la califican de enfermedad, otros de maldad con la consiguiente
intención dolosa y hasta hay quien la interpreta como auténtica locura-. La
verdad es que en mis primeros treinta años de vida no recordamos ningún
incendio en el monte, ni en el que corresponde a este término municipal de San
Juan de
Y, ¿qué explicación se
puede dar? La versión que creemos más acertada es que el campesino era más
sensible con el monte a causa de su obligada dependencia y, por consiguiente,
aparte de ser un innato defensor de la ecología, se recogía, por necesidad, la
pinocha, las piñas, la leña seca, etc. y toda la zona boscosa permanecía
limpia. Era un sólido comportamiento de cultura y convivencia con el medio.
Hoy, por el contrario, el monte se ha convertido en lugar de esparcimiento y de
ocio, aparte de la utilización cinegética por el sector correspondiente.
Dadas las
circunstancias que concurren en la actualidad, a nosotros se nos ocurre aportar
una idea -pedimos disculpas si los técnicos la consideran improcedentes- que
consiste, sencillamente, en realizar unas trochas o cortafuegos, con la anchura
suficiente, de Norte a Sur, en los límites de cada término municipal -en Icod
de los Vinos podrían ejecutarse varios- y en el caso de coincidir el límite con
cauces de barrancos, se podría utilizar el terreno inmediato. Se perderían
algunos pinos, brezos, etc.; pero se evitaría la propagación incontrolable del
fuego como ha sucedido con el lamentable incendio reciente, en el que
resultaron afectados los diez municipios consecutivos. Y es que la dirección
del viento, habitualmente, ya se sabe, se orienta de Este a Oeste. (Recordamos
que las eras se construían de forma tal que no existiera ningún impedimento por
su parte Este para realizar las labores de "aventar" el trigo,
separándolo de la paja). Incluso podría pensarse en dotar esos cortafuegos de
una instalación de agua a presión con la propulsión adecuada para utilizar, en
casos necesarios de emergencia. Existen galerías a cotas bastante altas, cuyos
caudales se pudieran utilizar, y sus canalizaciones, para un momento dado.
En fin, doctores tiene
el Cabildo y perfectos conocedores de la materia y, con la firme voluntad de
sus dirigentes, podemos contar, sin duda.
* San Juan de