Plan Bolonia

Lorenzo Doreste

Es obvio que la integración en Europa nos trae cosas buenas y malas, y entre las malas una de las peores es que la Universidad pública se elitiza, pero no se elitiza para acoger a los más capaces, con independencia de su status económico, sino al revés: Sólo le interesa la capacidad económica de papaíto, de modo que éste pague todas las facturas que se le presenten, por muy astronómicas que sean. Es lo que se llama Plan Bolonia, o Convergencia Europea en materia de Universidad.

Analicemos un poco las líneas esenciales de este nuevo plan:

Se crean dos niveles de estudio: El primer nivel es el de Grado (tres o cuatro años), un nivel básico que facilite la integración en el mundo laboral, y que finaliza con la obtención de títulos equivalentes a lo actuales de Licenciado, Arquitecto o Ingeniero. Los nombres de los títulos van a cambiar. Se tratará de buscar un nombre similar para cada título en todos los países de la Unión Europea.

El segundo nivel es el de Postgrado, que finaliza con la obtención de los títulos de Master y de Doctor. El título de Master equivale a las especialidades de las actuales carreras; es lo mismo, pero con otro nombre.

La Universidad donde se imparten los estudios de Postgrado puede seleccionar a sus alumnos según sus propios criterios. La LOU de Aznar y de Pilar de Castillo estableció un ranking de Universidades: En la práctica se atenderá mejor a las que tengan más influencia política. Habrá Universidades de primera y de segunda categoría. Las de primera elegirán a sus alumnos según criterios arbitrarios, que no favorecerán la igualdad de la Universidad pública. Los títulos de dos Universidades públicas distintas no tendrán el mismo valor.

Noticia bomba: El precio de la matrícula de este segundo ciclo ronda los 6.000 euros. La criba, más que académica, es económica. El Gobierno español sigue las directrices de la UE, y ésta sigue las directrices de EEUU. Universidad sólo accesible para los hijos de la élite económica. ¿Y los pobres? Pues a alistarse en el Ejército. La empresa privada entra en la Universidad, pero no en plan generoso, sino en plan gorrón: El 50% de los créditos de las asignaturas tiene que corresponder a actividades fuera de la Universidad, por ejemplo prácticas en empresas privadas. No se concreta como serán las condiciones de estos alumnos en prácticas. Dichos alumnos podrán ser utilizados como mano de obra, sin derecho a sueldo y recibiendo una escasa o casi nula formación.

El Gobierno ya empezó a aplicar el Plan y anunció un recorte de las carreras de letras. Pretendía eliminar la carrera de Historia del Arte, que pasaría a integrarse dentro de la de Historia, así como varias filologías, que pasarían a quedar concentradas en una o dos carreras. Este recorte de las letras entra dentro de la filosofía del Plan, ya que estas carreras no responden a un interés económico directo de las empresas privadas. Este recorte de las Humanidades ya venía establecido por la LOU del PP.

Las Humanidades se movilizaron. Ahora el Gobierno se ha echado un poquito hacia atrás: Acordó mantener Historia del Arte y las Filologías de las lenguas cooficiales del Estado español (castellana, catalana, gallega y vasca). Pero no se pronunció sobre las filologías de lenguas extranjeras.

Las Humanidades, desde luego, van a ser las peor paradas. Pero esto, con ser grave, es lo de menos. Lo más trágico es que los hijos de los trabajadores, (aunque tengan la capacidad de un Einstein), no podrán acceder a la formación universitaria.

El Plan Bolonia se llama así porque el 19 de junio de 1999 se reunieron en Bolonia los ministros europeos de Educación, y firmaron una declaración conjunta sobre la enseñanza superior. Dicha declaración es la que ahora están desarrollando los países firmantes.

Zapatero sigue fielmente las directrices europeas e incluso las que dejó trazadas Aznar. Zapatero ya ha anunciado que no piensa derogar la LOU, aprobada por el PP. O sea, que consagra la discriminación de alumnos y el sistema de competencia desleal y suicida entre Universidades públicas. Yo digo que soy bueno en mi cátedra en la medida en que son buenos mis colegas, pues estoy en contacto continuo con ellos, para pedirles ayuda en mi docencia y en mis investigaciones. A mi vez les comunico toda innovación o recurso docente que yo adopte. Imagínense que ahora entramos en régimen de competencia entre Universidades, porque la que más destaque más dinero se va a llevar del Estado. Si yo, por ejemplo, diseño unas prácticas virtuales de Física Cuántica, que son más didácticas y baratas que las prácticas reales, no puedo comunicárselas a mis colegas. He invertido un dinero público en diseñar dichas prácticas y no puedo hacer partícipe a nadie de ellas. Pues lo que estoy haciendo es malversar ese dinero público. Eso será el Plan Bolonia: Una falta de aprovechamiento de recursos humanos. Don Santiago Ramón y Cajal decía que en España había muchos ríos que se perdían en el mar y muchos talentos que se perdían en la ignorancia. El dictador Franco era más generoso con los pobres que los diseñadores y ejecutores de este Plan Bolonia.