Un plan para hacer resurgir a la Palma
"Isla Plásticos"

Siegfried Sauer, uno de los fundadores del moviento ecologista en Alemania, ha diseñado un plan para sacar a La Palma de la crisis permanente en la e vive inmersa que ha hecho llegar a nuestro periódico. Buen conocedor de la isla, ya que posee parte de un negocio de producción de orquídeas en un invernadero ubicado en Breña Baja, preconiza que el futuro puede ser dorado si La Palma anda su propio camino y no se repiten aquellos errores que otros ya cometieron anteriormente.

La Palma debe distinguirse del reso de islas, así como del resto del mundo en todos los aspectos. Sauer aboga por despedirse de lo actual y dar dos pasos, uno atrás y otro adelante. Atrás, en cuanto a tener presente las raíces, la cultura tradicional, lo mejor de los tiempos pasados, adelante porque hay que mirar hacia el futuro y escoger de ese futuro solamente aquello que sea positivo para su devenir.

Para Siegfried Sauer el valor de la isla es su naturaleza, un bien que hay que proteger, pero que también se debe aprovechar. Por ello, la ecología aplicada a todos los ámbitos debe ser la base de toda economía isleña. La economía necesita un cambio radical y completo. Lo cierto es que este agricultor plantea sólo la producción ecológica, para cualquier rincón de la isla. Productos excepcionales, de alta calidad, marcas registradas y un sistema de venta propio pueden sacar a flote el sector, que de nuevo, hace aguas a inicios del siglo XXI.

Es absolutamente indispensable que de las fincas de plátanos desaparezcan completamente los plásticos. En Alemania ya se conoce a la "Isla como la "Isla plásticos" y sin poder remediarlo, los turistas opta por viajar a otros destinos. La Palma debe cultivar un plátano particular, una variedad que sólo La Palma produzca y que se trate de una marc a registrada y protegida. Un ejemplo sería la variedad Karat, cuyo origen recae en las Islas de Micronesia, en el Pacífico, que mantiene un clima marítimo. Se trata de una variedad cuya fruta es de color carne y posee una proporción 25 veces superior de cantidad de beta-caroteno y vitamina A. Es muy importante para niños, sabroso y exquisito.

Para sustituir el monocultivo platanero, Sauer propone la diversificación con otras posibilidades como podría ser la caña de azúcar, que tan bien funcionó en el pasado. Del zumo de la caña, procede la producción del ron. Sin duda, funcionaría una marca registrada de calidad superior. Sauer asegura que tal ron exquisito se produce en Venezuela, aunque pudiera tratarse de empresarios de origen palmero.

VIVIR DE LAS SUBVENCIONES

La planta de caña, junto con los residuos vegetales del plátano, del maíz, etcétera, sirven para la producción de gas y estiércol. En Alemania, la producción de gas a base de restos vegetales es un gran negocio para los campesinos. En La Palma, en donde hay grandes cantidades de este tipo de vertidos no se explota el sector y el agricultor vive de subvenciones. La producción de gas es un negocio adicional para los campesinos. El estiércol, que junto con el gas se produce para el campo, es mejor que cualquier abono, que ya no será preciso comprar. El gas sirve para todo, para la electricidad, como combustible para vehículos, sustitutivo de la gasolina y como gas butano multiusos.

En materia de energía, argumenta este ecologista que existen pocos lugares en el mundo donde existan tan buenas condiciones para la producción de toda clase de energía regenerativa. como el sol. el viento, las olas, la geotermia y el gas. La realidad es que Unelco-Endesa, con gasoil produce la más cara electricidad de toda la Unión Europea. Y el gas que se libera está contaminando el aire de Santa Cruz de La Palma. ¡Increíble!

La mentalidad en el tratamiento de las basuras debe transformarse. Primero se debe evitar generar basuras y seguidamente intentar reciclarla. Las plantas de incineración contaminan el aire y el suelo. La Palma necesita un tratamiento ecológico de desechos.

La isla necesita un acuerdo del sector comercial para que los productos ecológicos primen. Figuren como los preferidos en las estanterías de las tiendas. Sería indispensable que todos los productos palmeros fueran adquiridos por los isleños, especialmente los productos de agricultura ecológica. Por eso, la producción ajena se debe encarecer tanto, que los productos propios resulten los más económicos. El dinero que se extraiga de este encarecimiento artificial, se destinaría a un fondo para el desarrollo económico de la isla.

La Palma necesita una organización propia de la clasificación de sus productos y su venta. Los artículos de exportación deben ser excepcionales, en calidad y presentación, una marca registrada y protegida, con producción limitada. Cada artículo debería llevar el nombre de "palmero", como abreviatura de producto palmero y un número. Un plátano no debe ser un plátano sino un "palmero número 1" y el ron ya no será ron, sino "palmero número 8".

La exportación se concentra en pocos lugares europeos como Madrid, Barcelona, Bruselas. Londres, Amsterdam, Berlín, Hamburgo, Dusseldorf, Frankfurt. München, Zurich..., y lo idóneo sería que cada ciudad contase con un pequeño "centro comercial palmero", donde se realizaría cualquier negocio palmero: venta de productos, cafetería y bar con comidas típicas palmeras, presentación propia de la cultura palmera, información, viajes, turismo, reservas de vuelos, alojamientos, vehículos y organización del transporte de equipos y materiales, entre otros aspectos.

Los centros comerciales estarían en contacto permanente con la central en Santa Cruz de La Palma. El personal debe ser muy cualificado, conocedor de La Palma, y debe dominar el idioma castellano y el del país de origen.

¡AGRICULTURA ES CULTURA!

La cultura palmera es el saber vivir en un lugar que es único en el mundo. La cultura palmera es la obligación para cualquier palmero, de guardar y proteger esta isla. El mundo moderno ataca y estropea la isla día a día. ¡Agricultura es cultura! Pero según Sauer, la situación actual de la agricultura palmera es un desastre. Aunque se debe acoger el desarrollo del turismo, los proyectos actuales en marcha, así como los intentados, no corresponden con la cultura palmera. Un campo de golf, en los mejores terrenos de San Isidro, el santo de la Agricultura, es como un tiro en un cuerpo ya herido. Para este hombre de origen germano, la panorámica del mirador de El Time, en la "Isla Plásticos", es un paisaje de cadáveres, cubiertos con una tela blanca.

Una isla ecológica en todos los sentidos, debe enfrentarse a un problema con el turismo: quiere venir más gente a La Palma, de la que en realidad la isla puede absorber. Por ello, en el sector del turismo se debe hacer lo propio: "Producción Limitada". El turismo que es adecuado para La Palma, es rural, forma parte de la agricultura. El perfil del turista que viaja a La Palma, corresponde a una persona amante de la naturaleza, un ecologista que quiere disfrutar de la belleza de la isla, de un mundo entero, sano y limpio. Por eso, los agricultores que viven en el campo, cerca de su hogar, debían tener una casita o dos, nada más: alojamientos para turistas. El turista quiere participar de la auténtica vida palmera, de la comida típica, las fiestas, quiere ser huésped y amigo de los palmeros. Esto no puede hacerse en un complejo hotelero o en un centro turístico. El modelo de turismo de Tenerife, por ejemplo, no es adecuado para La Palma, en absoluto.

Un turista que nunca ha visto una mata de plátanos, tiene la idea de poder meterse en una plantación y degustar esta magnífica fruta bien madura, allí mismo, en la finca. Pero muy desilusionado, cuenta a sus amigos: los plátanos palmeros son los más malos del mundo. Se dice que en Colombia, en donde crece el mejor cafetal del mundo, el café de las cafeterías es malísimo.

REFERÉNDUM

Siegfried Sauer propone distribuir, como máximo resumido en dos folios, este plan general de reactivación económica para La Palma. Adjunto se entregarían dos papeletas pata votar Sí o No. Durante un mes, cada noche en un pueblo, se explicaría a los palmeros este programa de futuro, el porqué y cómo andar este camino. Para poder iniciar los trabajos sería preciso contar con un mínimo del 60% de los votos afirmativos. Así, deja constancia este hombre de alma ecologista que en el caso de que menos del 40% de la población votara Sí, inmediatamente se olvidaría todo y no se daría ningún paso en este sentido.

Sin embargo, Sauer argumenta que si el porcentaje de votos afirmativos se situara entre el 40 y el 60%, dejaría transcurrir seis meses, ofreciendo completa información a los ciudadanos y generaría un intenso debate público antes de repetir el referéndum insular.

Lo cierto es que la principal dificultad radicaría en captar capital procedente de Bruselas y Madrid para hacer realidad la transformación en la agricultura, la energía regenerativa, el turismo rural y el tratamiento de la basura. En Alemania para tal fin existen numerosas subvenciones. El cambio se deberá organizar contando con los campesinos y cooperativas, Unelco-Endesa, los comerciantes y la administración, con todos los sectores afectados.

Siegfried Sauer afirma con rotundidad que La Palma necesita un Pancho Villa, un hombre con visión, que luche las 24 horas al día. Los palmeros y la minoría alemana que vive en la isla, pueden trabajar juntos para ofrecer un futuro mejor a las generaciones venideras. Este cambio no es ningún paseo. Es indispensable sacar fuerzas y tener perseverancia para ganar la lucha. Pero vale la pena.

* Publicado en el periódico La Voz de La Palma, Nº 225 - Del 18 al 31 de Marzo de 2005