El pendón al Museo Histórico, bien  guardado en vitrinas

 

En representación del Colectivo Ciudadano El Berode, en uso de nuestros derechos constitucionales y lo regulado en el Reglamento de Participación ciudadana, como laguneros y soberanistas en la antípodas de los neo nacionalistas, expresamos nuestra opinión sobre el punto número 4 del Orden del Día de este plenario.

 

Habida cuenta que ese Pendón de la Conquista o Pendón Real, como ahora se ha dado en llamar, se trata de un símbolo que nada tiene que ver con determinado episodio histórico autóctono y si como reconocimiento, en tanto en cuanto a la castellanización de Aguere y que viene exhibiéndose públicamente cada celebración de la fundación de la ciudad de San Cristóbal de La Laguna por los conquistadores castellanos, con el rechazo de los soberanistas, puesto que en esta parte de Tenerife entendemos que ya existían los  antepasados de los hoy denominados como laguneros, antes que los foráneos vinieran a conquistarla y se produjera el actual mestizaje.

Ese Pendón de la conquista, hoy Pendón Real , así como el escudo de armas, son cuestiones inequívocas de ser La Laguna el primer asentamiento de castellanos en Tenerife y después la primera capital de Canarias y posteriormente de Tenerife.

 

Dado que los signos de identidad se vienen modificando en los últimos tiempos y muchas veces en razón del color político de quienes gobiernen, sin tener en cuenta, para nada, la opinión popular que es soberana en un Estado de Derechos y obligaciones, hoy quizás podremos ver, por primera vez, en esta Casa del Pueblo votar a todos en bloque en razón a utilizar la coherencia que es la correcta conducta que debe mantenerse en todo momento cuando se trata de la dignidad de La Laguna.

 

Dadas las necesidades sociales que existen en nuestra ciudad, consideramos leche de cacharro además de bochornoso el utilizar tiempo innecesario para cuestiones baladíes como las del Pendón,  la rueda o gomos de naranja como representación de Bien Cultural y Patrimonio de la Humanidad y hasta el mismo escudo, existiendo otras muchas necesidades más importantes de contenidos sociales, como el que cientos de nuestros convecinos nos  les llegue la pensión a fin de mes o la tercer mundista Sanidad Canaria.

 

Nos da la impresión que los representantes del pueblo no se dan o no se quieren dar cuenta que somos el pueblo soberano  los dueños de la finca, vemos como  procuran situarse económicamente acaparándose para ellos el poder y la gloria por encima de pensiones, sueldos o el salario indigno interprofesional y los emolumentos de los catedráticos de nuestra Universidad, la Universidad de Canarias en La Laguna. Miran para otro lado para no ver y resolver pensiones de miseria que conducen a que más de 40 mil de nuestros vecinos vivan bajo el umbral de la pobreza o que carezcamos de un albergue para recoger a cuantos indigentes puedan pernoctar en los bancos de la Plaza Abajo.

 

En cuanto a buscar el consenso y la convivencia pacífica, evitando en cada efeméride la generación de conflictos propiciada por los que opinan de manera diferente, consideramos como medida acertada lo que intuimos se podrá tratar en este plenario conducente a aparcar, de manera definitiva, lo que crea malestar, pues, estos signos son un elemento de discordia para muchos de los soberanistas que, en absoluto lo aceptan, pero que si al menos deben reconocer lo que es evidente, y es que estos hechos deben llevarnos a que los signos que representan las castellanización canaria y las matanzas, los escarnios propiciados por el invasor, desde el reconocimiento que no haya ni vencedores ni vencidos a la determinación del Consistorio, en el sentido de lógica y coherencia a  pasar página para que todos esos elementos pasen a formar parte del Museo Histórico, bien  guardados en vitrinas para que no se pierda la memoria histórica de los laguneros y canarios en general,  de manera especial de nuestros hijos y nietos  así como de las generaciones venideras.

 

Quizás le podamos felicitar porque, posiblemente, ahora si podremos verlos apartarse de esos saltos de la yenka que han venido dando últimamente, al escoger, acertadamente, la senda del pragmatismo y la paz social.

Esperando no equivocarnos, al calificar de buena medida la decisión que hoy se tomará en este plenario, permítasenos finalizar con lo que dijera el patricio Secundino Delgado Rodríguez, padre del Nacionalismo Canario: “Un pueblo que, como el de Canarias, está formado de hijos de diferentes naciones, y que han arribado al mismo a trabajar, emplear sus capitales y procrear familias así como a disfrutar de las delicias de su incomparable clima, no es genuinamente español, aunque el Gobierno de España sea quien lo gobierne, ni aunque por las leyes españolas se rija”.