PNC, for sale

Ricardo Peytaví

Un año antes de que Sabino Arana fundara el PNV, acontecimiento fechado en julio de 1895, Secundino Delgado, comenzó a publicar en Tampa, Cayo Hueso, la revista "El esclavo".

Sin embargo, hasta noviembre de 1898 no vio la luz en Caracas, el primer número de "El Guanche", periódico quincenal del que sólo se editaron cinco números; los suficientes para perfilar unas ideas sobre el nacionalismo isleño que se gestaban desde hacía bastante tiempo. Pese a ello, la creación del Partido Nacionalista Canario (PNC), se retrasó hasta 1924, doce años después de que falleciera el propio Secundando Delgado.

Mientras que Arana configuró un patrimonio vernáculo sustentado en el odio al español, los seguidores de Secundando Delgado optaron por el modelo independentista americano. Resulta paradójico que la emancipación propugnada por Delgado Rodríguez al menos contaba con una base histórica. El nacionalismo vasco, en cambio, fue una quimera de Arana. Y antes de que alguien me conteste -hoy hay mucha gente ligera de pluma-, remito esta afirmación a Fernando Savater, Jon Juaristi (" El linaje de Aitor", la invención de la tradición vasca") o Edurne Uriarte, por citar sólo a tres vascos tan amantes de la tierra como refractarios al embuste actual. No obstante, y esta es la segundo incongruencia, un siglo después el PNV se ha convertido en una fuerza política consolidada, con más de 32.000 afiliados, mientras que el PNC., lejos de ser un equivalente en las Islas, no tiene un mal escaño en el Parlamento autonómico. Para mayor escarnio, su presidente nacional, Juan Manuel García Ramos, ni siquiera ha conseguido ser concejal en La Laguna, ciudad en la que vive.

El nacionalismo americanista del PNC quiso ser sustituido, ya en lo setenta, por el independentismo africanista de Cubillo, intento que no corrió mejor suerte en cuanto a arraigo popular y resultados en las urnas, tal vez porque la sociedad canaria prefiere defender su idiosincrasia desde opciones menos radicales. Pero a pesar de dichas penurias, las siglas del PNC son altamente cotizadas en estos tiempos de rupturas, incertidumbres y otros avatares. Estos días se habla de una fusión con el CCN. Maniobras que se me antoja -y no soy el único- como una clara absorción, la cual le vendría muy bien al incombustible Ignacio González para negociar lo que sea con CC, ahora que ya no está en la Coalición. Aunque hay un problema.

García Ramos pensó en su momento que incluyendo a Guillermo Guigou y Ángel Isidro Guimerá, como independientes, en la candidatura del PNC al Ayuntamiento de Santa Cruz, lograría el tirón necesario para que él mismo pudiera sentarse en el Parlamento. No fue así, si bien el PNC obtuvo tres concejalías de oro en la Corporación capitalina, con la circunstancia añadida de que Guigou, Guimerá Odalys Padrón se han convertido en las únicas voces opositoras del Consistorio. Lo cual no supondría ningún inconveniente para la operación que acaso se pretende, salvo por el hecho de que ni don Ángel, ni don Guillermo, parecen dispuestos a tomarse un simple cortado con el señor González Santiago. Y puesto que una propiedad se vende mejor sin inquilinos y gravámenes, quizá ha comenzado, ¿cómo decirlo?, ¿un sutil acoso del presidente –nacional– del PNC contra ambos ediles para que se vayan?.

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* Reproducido de El Día, 7-12-04