Políticos que juegan al trompo

José Manuel Hdez.

 Dos de diciembre. Hacía frío en La Orotava y en el Valle el gris plomizo amenazaba agua. Pero hasta la lluvia se asustó y decidió marcharse a otro lado, en busca de tierras más agradecidas, pues con tanto cemento, por aquí va quedando poco que regar. Se asustó ante la avalancha de flashes y cámaras que inundaban, ese día, el corazón dolorido de un paisaje envejecido a fuerza de especulación.

La atención de todos los medios estaba en la inauguración de un nuevo macro centro comercial, El Trompo, que ocuparía primera página al día siguiente. Y ustedes se preguntarán ¿por qué ese acto merecía tal despliegue informativo? Pues la respuesta es bien sencilla: era algo así como la puesta en escena de una realidad más que palpable en el panorama político-económico canario, la escenificación de la aduladora simbiosis que existe entre empresarios y políticos, que ya no se ruborizan al demostrar que lo que es bueno para ellos es bueno para la sociedad canaria. Vamos, que si ellos ganan mucho dinero, los demás seremos más felices porque tendremos empleos precarios y mal pagados y, además, si logramos ahorrar algo –y si no siempre habrá quien nos ofrezca un crédito con maquillados intereses– podremos consumir a mansalva en los centros comerciales que ellos construyen para darnos trabajo. Un bonito ciclo del dinero que sale y vuelve al mismo sitio. Todo un ingenio que necesita de medios de comunicación que hagan penetrar en nuestras conciencias aquello de cuanto más compres más feliz serás y qué buenos son los grandes empresarios que nos dan trabajo y felicidad. Que necesita, también, de políticos que reclasifiquen suelos y que otorguen licencias y que no falten a los actos que los empresarios organizan para publicitar sus negocios. Así, los ciudadanos verán cómo sus supuestos representantes saludan, abrazan y se ríen con los promotores empresariales y quedará claro, pues, que también los políticos se preocupan por nuestra felicidad. Eso fue lo que pasó en la inauguración del Centro Comercial El Trompo. Y si no, veamos.

Este enorme edificio fue construido por D. Ambrosio Jiménez, promotor urbanístico de grandes superficies comerciales (La Laguna, La Orotava, Telde...), acusado de pelotazos urbanísticos, conocido por sus habilidosas prácticas para conseguir que se clasifiquen suelos y se le emitan licencias. Hasta ahora trabaja con municipios en los que gobierna Coalición Canaria y en sus negocios constructores el dinero se mueve en grandes cantidades. El susodicho Centro Comercial se empezó a construir en suelo rústico, en una superficie de más de veinte mil metros cuadrados. Eso se denunció pero el Ayuntamiento de La Orotava no paralizó las obras, ni las precintó, ni abrió expedientes sancionadores. Ante las denuncias públicas, silencio. En las oficinas municipales se buscaron "salidas legales" a tamaño disparate. La solución final: ante los hechos consumados y con la oportunidad de la revisión del Plan General, se cambia la clasificación del suelo que, por arte de magia, pasa de rústico a urbano. La COTMAC, por supuesto, da el visto bueno.
Con estos antecedentes, no es extraño que en la inauguración estuviesen dos políticos locales, cuya presencia en este acto, por sus responsabilidades, es más que significativa. El Alcalde –que no se esconde para comer, de forma habitual, en conocidos restaurantes del Valle, con D. Ambrosio Jiménez, y el Concejal de Urbanismo y portavoz de Coalición Canaria en la Villa. Acompañando en la comitiva estaban D. Paulino Rivero –uno de los grandes jefes de Coalición Canaria–, D. Hermógenes Pérez y D. Miguel Zerolo, alcaldes de Tacoronte y Santa Cruz y D. Juan Carlos Alemán –Secretario General del PSC-PSOE–.

Amenizando el acto, el grupo de música Los Sabandeños, cuyo director, Elfidio Alonso, fue alcalde de La Laguna cuando D. Ambrosio Jiménez inició el proceso de implantación de grandes superficies en ese municipio. Desde esa época, a ambos les une una estrecha amistad que se vio plasmada en la actuación de ese grupo en un programa especial de "La Bodega de Julián" –Televisión Autonómica–, grabado ese día en el Centro Comercial. Un programa de difusión de nuestra música popular y de nuestro folklore que está dirigido y presentado por D. Julio Fajardo, exconcejal de urbanismo del Ayuntamiento de La Laguna en la época de D. Elfidio Alonso y, también, muy relacionado con D. Ambrosio Jiménez.

Todos, pues, bailando al mismo ritmo: D. Ambrosio Jiménez enreda la liña, tira fuerte y a girar como los trompos de nuestra niñez. Todos felices porque ahora somos más modernos, todos dando la bendición a este nuevo negocio edificado sobre suelo rústico, de forma ilegal. Pero, al fin y al cabo, qué más da. Ya lo dice el Alcalde de La Orotava: "se trata de una instalación muy importante, porque a pesar de lo que dicen algunos, estos centros benefician a la comunidad, prestigia al municipio, crea muchos puestos de trabajo y mejora la imagen de nuestro entorno". O sea, como decimos, todos la mar de felices porque D. Ambrosio se va a seguir enriqueciendo a costa de destruir nuestro territorio, de hundir a miles de personas que viven del pequeño y mediano comercio y de conseguir licencias sin mayores problemas. Y no lo decimos nosotros, lo dice el mismo: "no existe ningún tipo de problema sobre los permisos pues las licencias de apertura de los locales se están tramitando, pero eso no es un problema porque si se presentan los documentos y pagas los derechos no hay ningún problema". Papeles y dinero lo solucionan todo. Así funciona D. Ambrosio.

Para acabar el acto, una advertencia de D. Ambrosio a todos sus empleados: la comarca debe progresar (esto quiere decir más construcciones que alberguen más consumidores que compren en sus centros comerciales y en los de las multinacionales extranjeras) y el Gobierno de Canarias tiene que derogar la moratoria. Más claro el agua.