Por Tenerife, nos oponemos

Joaquín Galera Gaspar

Dicen los defensores del progreso que aquellos que nos oponemos al puerto de Granadilla, nos oponemos igualmente a todo lo que se pretenda hacer en Tenerife en los próximos años, en lo que se refiere a la ejecución de grandes obras e infraestructuras. Y es cierto, puesto que todas ellas parten de la misma manera de entender la realidad presente y futura de la isla. Una idea de progreso y desarrollo, totalmente trasnochada y con gran capacidad de destrucción del territorio. De hecho, son políticos y empresarios nacidos durantes las guerras, quienes aún conducen el devenir de Tenerife, intentando imponernos sus viejas y duras ideas de progreso, propias de la mayor parte de esa generación.

Afortunadamente, los tiempos cambian y las personas e ideas también. Los opositores a todas estas grandes obras, tenemos otra manera de concebir el progreso y el desarrollo de nuestra sociedad, que en poco se parece al viejo modelo vigente. Creemos que otro Tenerife es posible. Y nuestra fuerza nace de saber que tenemos razón, y derecho a exigir un futuro mejor para nosotros y para los que deban vivir en esta tierra. No podemos quedarnos quietos ante la barbarie, no podemos mirar a otro lado mientras se termina de destruir lo poco que queda en esta isla, que pueda recordarnos a una naturaleza protegida. No se vislumbra ninguna señal de un porvenir sostenible, por lo que no nos queda otra opción que luchar ahora y siempre, hasta que esta isla se encarrile hacia el futuro. Es nuestra obligación. Lo contrario sería pura irresponsabilidad o cobardía. Nos oponemos a que nos entierren bajo tierra en largos túneles -Vía Cornisa, Avenida Marítima, Vía Exterior, cierre del Anillo Insular, etcétera- nos oponemos a que nos condenen a consumir combustibles fósiles -refinería, coches, gasolineras, depósitos, centrales térmicas, tendidos de alta tensión, etcétera-, nos oponemos a la colonización total del territorio y el incremento de la población -crecimiento de pueblos y ciudades, Cabo Blanco, crecimientos turísticos, segundas residencias, urbanizaciones en Anaga- nos oponemos a la ocupación total del litoral -paseos marítimos, puertos grandes y pequeños, escolleras, playas artificiales, etcétera-... nos oponemos a muchas cosas, pero lo hacemos con alternativas y argumentos rigurosos y contundentes que, sin lugar a dudas, irán imponiéndose progresivamente. Nuestra isla vive un auténtico punto de inflexión en su historia. El monocultivo del turismo comienza a flaquear y, para mantenerlo, no podemos continuar por la senda de la destrucción de nuestros valores naturales, ecológicos, paisajísticos y culturales. Esa vía sólo nos conduce al suicidio. Y eso es precisamente lo que intentamos evitar la mayoría de los tinerfeños, vayan o no a la manifestación del 27.