Presuntos
hospitales
Agapito de Cruz Franco
La historia de los hospitales comarcales públicos del Norte y Sur de
Tenerife arranca de 1978. El Ministerio
de Sanidad y Consumo de Adolfo Suárez libró para ello 70.000.000 ptas. El Gobierno de Canarias, con Jerónimo Saavedra (PSOE) como
Presidente y Julio Pérez (PSOE) como Consejero de Sanidad, ignoraron estos
proyectos, que olvidaría por completo Manuel Hermoso (ATI-CC), primero en
coalición con el PSOE y después en solitario, y cuyo alzheimer continuaría en sucesivos gobiernos atípicos con
apoyo del PP. Coincidiendo con el portazo a las infraestructuras públicas
sanitarias, comienzan a aparecer, en la década de los 80, las clínicas
privadas, con conciertos con cargo a
Surge entonces la “Plataforma Comunitaria pro–Hospital Público del Sur–Suroeste” como respuesta ante los deficientes
políticos de
Los en construcción centros sociosanitarios y
de gestión privada -que no hospitales- de Icod y Arona salen de las leyes 3/2000 y 4/2000 emanadas del debate parlamentario de
esas ILPs. Luego vendría el PSOE pidiendo verdaderos
hospitales, y las condecoraciones últimas de Adán Martín a Pedro Luis Cobiella o Ignacio González Martín, por “su labor” en pro
de la sanidad privada y que nada habría que objetar sino hubiese crecido ésta a
expensas de la pública. Pero ya sabemos que las relaciones político
empresariales son, en estas islas, una presunta unidad de destino en lo
insular.
La historia hay que contarla como es.
Informes del Consejo Económico y Social de Canarias de 2002/03 y referidos a 2000/01,
reflejan este proceso: Los gastos en hospitales públicos crecen un 0,7%, y en
los privados 9,3%. Los servicios de atención primaria públicos aumentan un
13,4% y los privados 129,7%. La inversión pública en investigación desciende un
13,6%.Los recursos humanos lo hacen de forma parecida, etc. Además, no se tiene
en cuenta que la población en Canarias ha pasado de 1.125.442 habitantes en
No debemos pues extrañarnos de los conflictos actuales en la sanidad, de
la falta de recursos, de la escasez de médicos por especialidades, sobre todo
pediatras, ginecólogos o cardiólogos, de las largas listas de espera, del caos
en la asistencia sanitaria, de la mercantilización de la salud (en la privada
el enfermo es un cliente y en la pública un paciente) etc. El derecho a la
salud y a una sanidad pública de calidad ha llevado la protesta a la calle. Todo
ello tiene una explicación: los intereses de CC y PP -y el PSOE dando tumbos- y
que han potenciado la sanidad privada en detrimento de la pública. El
“secuestro” de la clase política por los poderosos intereses económicos de
particulares. Por eso, mientras no cambie esta realidad, y a falta de urgencias hospitalarias, medicina interna, pediatría, cirugía general y
cirugía mayor ambulatoria, ginecología y obstetricia, traumatología, diálisis,
tratamientos oncológicos…, los complejos hospitalarios sociosanitarios de
Buen Paso en Icod y de El Mojón en Arona, nunca serán Hospitales.