DESDE EL GUINIGUADA

 

Primeras migraciones (II)

Félix M. Arencibia

   Hoy la primavera se ha vestido con el traje gris de la tristeza confeccionado por el alisio con retazos de humedad. Doramas Martín sigue meditando sobre las primeras inmigraciones e emigraciones en Canarias. Decide compartirla con su amigo andaluz Fermín Gala. Hola amigo Fermín:

 

Hago votos por tu salud y la de los tuyos. Quería referirte algunas de mis reflexiones sobre las primeras migraciones que han tenido lugar en Canarias. Después de la llegada pacífica de los mallorquines vino la verdadera conquista con Juan de Bethencourt procedente Normandía (1402). Bajos los auspicios de la Corona de Castilla viene con las claras intenciones de hacerse con los territorios de las islas y convertir en vasallos a sus habitantes. Después de conquistar sin excesivos esfuerzos las islas menos habitadas tropieza con Tamarán (G. Canaria) y descubre que aquello no iba a ser un paseo militar. Lo mismo les sucede con Benahoare (La Palma) y Achinet (Tenerife). Se tuvo que invertir bastante en la conquista, entre otros, los banqueros genoveses fueron sus principales mentores y hubo de implicarse a la propia corona. La conquista duró casi un siglo, de 1402 a 1496. De este choque violento y traumático con los europeos, bendecido por la Iglesia Católica, se fue fraguando el nuevo pueblo canario.


Después de esta emigración forzada de la conquista del siglo XV, amigo Fermín. Luego vinieron algunos colonos mientras que gran parte de los soldados se fueron a América que en ese momento era mucho más atractiva. La población originaria que no quiso ser esclavizada o marginada, los alzados, se instaló en las partes altas de las islas. Después de la Conquista los nativos siguieron siendo mayoritarios a pesar de que se mezclaron en parte con la nueva población foránea. En los primeros siglos de virreinato se fue creando una sociedad muy jerarquizada desde la nobleza y los comerciantes a los jornaleros y esclavos. Hubo una cierta marginación de la población autóctona negándosele incluso el acceso a la educación. Amigo Gala aquí se siguió teniendo un trato colonial agobiando con impuestos a los residentes sin tener en cuenta ni las épocas de grandes epidemias o miserias.

 

Después de la conquista se introdujo el cultivo de la caña de azúcar. Con él llegaron portugueses, genoveses, flamencos con capital para explotarlo y comercializarlo. A ellos habría que añadir a los moriscos y africanos negros como mano de obra esclava. Con la producción del vino vendrán los ingleses e irlandeses. Cuando no interesó seguir con estos cultivos a los grandes comerciantes, se los llevaron a otros lugares. La mayoría de la población quedaba en la miseria y tenía que emigrar principalmente a América. En el siglo XVII se dictó una ley conocida como Ley de tributo de sangre que obligaba a emigrar a cinco familias por cada cien toneladas exportadas. Este sino de monocultivo, miseria, emigración ha formado parte de nuestra historia hasta la actualidad, amigo Fermín. Te dejo con estos versos de Francisco Ramírez Viu:  "Inútil tiempo de nadie / inútil sol de invierno...".

 

- Este sino de monocultivo, miseria, emigración ha formado parte de nuestra historia hasta la actualidad.

 

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