Primero,
la consulta popular
Bujari
Ahmed
Las Naciones Unidas consideran que la solución
al conflicto del Sáhara Occidental radica en darle al pueblo saharaui la
oportunidad de decidir su futuro a través de un referéndum de
autodeterminación.
La solución justa y duradera es hija, y no
madre, de un referéndum de autodeterminación. No estamos ante un debate de
corte intelectual donde cabrían elucubraciones de todo género a cargo de lobbystas o expertos en todo y en nada, iluminados que a
veces se creen en posición de poder influir en
Estamos ante una ocupación militar de un
territorio ajeno donde se juegan cosas más serias como es el derecho a la
existencia y a la libertad de un pueblo objeto de esa ocupación, que tiene
lugar a pocos kilómetros de la llamada Europa democrática, ante la cual se
muestra senil y débil en la defensa de lo que proclama como esencia propia.
España, dentro de esta Europa democrática, asume en la cuestión saharaui una
responsabilidad particular.
Contribuir de manera honesta a que el pueblo
saharaui decida su futuro, a través de un referéndum de autodeterminación
organizado por
La opinión publica, en su generosidad, lo clama.
El acuerdo de pesca con Marruecos, que incluyó aguas saharauis, la reciente
venta masiva de armamento a este país, ciertas huellas dejadas en Latinoamérica
y en África y el voto de la pasada resolución de
A los pueblos saharaui y marroquí nos interesa,
antes que nadie, una paz justa y duradera. En 1990, la actual potencia
ocupante, tras dieciséis años de combates, aceptó -y ello no es un deshonor- el
principio de autodeterminación al firmar el Plan de Arreglo.
El rey Hassan II,
consciente de las implicaciones que se derivaban de ello, proclamó
públicamente: "Si los saharauis optasen por la independencia, sería el
primer país en abrir una embajada en la capital que eligiesen".
Su primer ministro, Lamrani,
repetía ante los jefes de Estado reunidos en
Las dos partes habían aceptado así la vía
apropiada -referéndum de autodeterminación- y un abanico de posibles soluciones
(en plural): independencia, integración en la potencia ocupante o autonomía,
añadida por Baker en su plan de
En este contexto, la solución duradera y justa
es hija de un referéndum de autodeterminación, no la madre.
Sin embargo, el sorprendente giro radical
efectuado en el año 2004 por los nuevos dirigentes marroquíes paralizó todo. El
joven rey podía haber optado por decir que el referéndum era un compromiso
heredado de su padre al que no podría renunciar y que oponerse a él mermaría la
credibilidad de toda intención democratizadora.
Mal aconsejado o simple y llanamente como
decisión deliberada en el contexto de "cuanto peor, mejor", Rabat
parece optar desde entonces por una vía cerrada que complica la situación por
igual a
Ser amigo de un país es aconsejable, pero ello
no debe implicar ser amigo de sus errores. Madrid y París renunciaron a la
amistad con lo que calificaron de "error americano en Irak". Al
Frente Polisario le hubiera gustado entablar
negociaciones directas con la potencia ocupante sobre la base de la
independencia saharaui.
Hay precedentes históricos en la región
magrebina; pero ello hubiese complicado las cosas para Marruecos y optó por
mantener el respeto al acuerdo sobre el referéndum de autodeterminación.
Esta racionalidad está, sin embargo, ausente en
la actuación del Gobierno marroquí que, después de haber mostrado poco respeto
a sus propios compromisos, ofrece como alternativa al referéndum una
"negociación" sobre la base del reconocimiento de la "marroquinidad" del Sáhara Occidental y de su pueblo.
Y esto es simplemente inaceptable, que no debe
ser siquiera planteado. El Consejo de Seguridad considera que toda solución ha
de ser mutuamente aceptable y permita la genuina autodeterminación del pueblo
saharaui.
La propuesta marroquí no cumple ninguna de las
dos condiciones. Aun así, Rabat trata de imponerla, acudiendo a los amigos y
padrinos permeables al rédito de la amistad.
La démarche finge
ignorar que el Consejo se abstuvo de imponer la aplicación del Plan de Arreglo
y de los Acuerdos de Houston, que cumplían sin embargo con las dos condiciones.
La propuesta no tiene, pues, ninguna posibilidad
de avanzar. Creyendo que el alto el fuego podrá sostenerse por sí solo y que el
silencio culpable de amigos y padrinos le permitirá intensificar impunemente la
represión de una Intifada hasta ahora pacífica,
Marruecos da la espalda a la paz y se refugia en el pasado del que se mantiene
prisionero.
El tiempo y las dificultades no debilitarán la
determinación del pueblo saharaui de llegar un día a El Aaiún libre y soberano.
Llegar a Granada le costó a España siete siglos.
Los niños saharauis, segunda generación nacida bajo la ocupación, cantan, a
pesar de la prohibición, el himno de
Felipe González decía en un reciente artículo
que "La experiencia permite constatar que, desde
Fuente:
Publicado
en el diario español El País, el pasado 11 de febrero, en su página de Opinión