¿Problemas
forestales?
Wladimiro Rodríguez Brito
Los montes de
la isla ocupan un territorio ligeramente superior a los 500 Km2., es decir, una
superficie similar a
El monte, hasta hace
apenas tres décadas, tenía una importante funcionalidad económica
complementaria de la agricultura y de la ganadería. Se obtenía madera, leña,
pinocha, forraje para el ganado, etc. En menor medida, era un espacio de recreo
y ocio, por lo menos hasta fechas recientes. En pleno siglo XXI la función de
los montes ha cambiado y evolucionado. En estos momentos, su valor es
básicamente ambiental. Se constituye como un importante patrimonio natural y
reserva de biodiversidad. Además, atempera el clima, proporciona humedad y absorbe
agua que recarga nuestros esquilmados acuíferos, sin olvidar el importante
papel que desempeña como válvula de escape para cientos de miles de personas
que buscan en estos espacios el aire limpio, la armonía y la serenidad que
proporciona la naturaleza.
Las pistas forestales
están construidas para facilitar una serie de actividades forestales que han
variado, desde la explotación de la madera, la recogida de pinocha o la
conservación y la lucha contra el fuego. En el último incendio del Salto de Las
Palomas hubo que tender dos kilómetros de manguera dada la carencia de pistas
en una topografía difícil. Otro de los problemas que tienen las pistas es la
inclinación, que hace el mantenimiento muy costoso a causa de la fuerte
escorrentía que padecen por su accidentada pendiente. Asimismo, el nuevo marco
legal de carácter estatal nos ha obligado a cerrar recientemente estas vías
forestales para todos aquellos usos no tradicionales o necesarios para la
conservación de estos espacios naturales, dejando las pistas abiertas para usos
tradicionales o para acudir a las áreas recreativas.
La gestión de los
montes la lleva a cabo fundamentalmente el Cabildo, pues tanto los
ayuntamientos como los propietarios privados apenas explotan ya el monte. Ya no
se trata de un lugar visitado por los lugareños de antaño, con un gran
conocimiento ancestral del mismo. Ahora son los vehículos "cuatro por
cuatro" los que permiten una lectura insular -y hasta internacional- del
monte. La guardería local casi ha desaparecido. Nos quedan
Se trata de un
ecosistema muy frágil, que soporta un uso intensivo, siendo más peligroso en la
época más seca y de mayor riesgo de incendio, con una topografía que no
facilita en nada la gestión (pistas de gran pendiente y muy erosionables) y una
población que ya no tiene el conocimiento de la naturaleza que poseían sus
abuelos y que, por tanto, son más dados a cometer imprudencias. Se desplazan a
la naturaleza con sus hábitos urbanos originando problemas crecientes.
Una cultura de
derechos con pocas obligaciones. ¿Tengo derecho con mis impuestos a que
Tienen que ver estos
problemas con el conflicto ambiental que se produce entre la ladera de Tigaiga y la cabecera del Barranco de Ruiz, Las Colmenas,
* Consejero del Área de Medio Ambiente y Paisaje del Cabildo
de Tenerife