PARA EL PSC NO EXISTEN LOS MOVIMIENTOS VECINALES
Fidel Campo Sánchez
El pasado día 8 de los corrientes, jueves para más señas, tuvimos la oportunidad, en razón a lo que dispone el Reglamento de Participación Ciudadana, de intervenir en el pleno ordinario del Ayuntamiento lagunero.
En el punto 21 se trató una propuesta del Grupo Municipal Socialista contraria a la instalación de farolas marinas en la recién remozada calle de Herradores para sustituir a las fernandinas.
Nuestro apoyo al Grupo Socialista, fundamentalmente fue por la coincidencia y para sumarnos a un escrito de oposición suscrito por 800 firmas de vecinos y comerciantes, presentado por doña María Jesús González Pérez.
Esas luminarias que se pretenden, son a todas luces impropias digan lo que digan los técnicos, habida cuenta de que rompen con el entorno y que son los políticos los que tienen la última palabra, si realmente el equipo de Gobierno tiene oídos para oír al pueblo soberano, cuyas opiniones deben tenerse en cuenta algo más de lo que son tenidas.
Hasta aquí hemos expuesto sucintamente los motivos que justifican nuestra intervención.
Pero es que cuando el portavoz socialista hizo uso de la palabra, ratificándose en su propuesta, extrañamente, para en lugar de al menos agradecer nuestro apoyo, lo que hizo fue dejar constancia de que su grupo nunca, y por norma establecida, hacía alusiones a ningún colectivo de ciudadanos, ¿será porque somos un colectivo soberanista?
Dada esta salida fuera de tono y de pésima educación nos vemos obligados a manifestar que le damos, como interpretación, que para los sociatas los movimientos sociales no existen para esa partitocracia basada en la democracia orgánica franquista, por lo que debemos decir:
Sentimos, luego existimos
Consumimos, luego existimos
Miramos, luego existimos
Pensamos, pese a no conveniencias, luego existimos
Opinamos, aunque nuestras opiniones no les sean convenientes, luego existimos
Votamos, luego existimos aunque no permitimos que nos ninguneen.
Ahora si, y para finalizar decimos: de idiotas están llenas las poltronas en el Ayuntamiento de La Laguna, a los que se les pasará factura en el 2007. ¡Tiempo al tiempo!