La formación en Psicología Escolar
José
Tomás Bethencourt Benítez *
Las indicaciones
de la Declaración
de Bolonia, para acometer antes de 2010 la reforma y convergencia del sistema
de enseñanza superior europeo, ha puesto de relieve la necesidad de revisar la
formación de los profesionales de la psicología.
Para
el lector poco informado sobre tales cambios que se avecinan, valga la
aclaración de que la
Declaración de Bolonia es el acuerdo conjunto tomado por
todos los ministros europeos de educación el 19 de Junio de 1999, por el cual
los estados miembros de la
Unión Europea se comprometen a construir el Espacio Europeo
de Educación Superior, como vía para promocionar la movilidad de los ciudadanos
y la capacidad de obtención de empleo, aumentar la compatibilidad y comparabilidad de los sistemas de educación superior en
Europa, así como incrementar la competitividad del sistema Europeo de educación
superior. Para ello, se establece que antes del año 2010 deben alcanzarse
algunos objetivos específicos como: a) la adopción de un sistema de
titulaciones fácilmente comprensible y comparable; b) adopción de un sistema
basado esencialmente en dos ciclos fundamentales, grado, con duración mínima de
tres años, y postgrado de nivel master o doctorado; c) implantación del sistema
de créditos europeos (European Credits Transfer System), centrado
más en el trabajo y el aprendizaje del alumnado que en las horas de docencia
del profesorado; d) establecimiento del suplemento europeo al título, una
especie de certificado universitario con información académica y profesional
precisa sobre cada estudiante y carrera.
Ahora bien, si hacemos una lectura
crítica de tales propuestas de convergencia europea, tengo que adherirme a las
denuncias y críticas que viene llevando a cabo el profesor Belga Nico Hirtt nico.hirt@ecoledemocratique.org,
quien en sus publicaciones de las que cabe resaltar, Los nuevos amos de la
escuela: el negocio de la enseñanza. Pozuelo de Alarcón: Minor Network, S.L. 2004; Educación y formación 2010. En http://www.colectivobgracian.com;
o Los tres ejes de la mercantilización escolar En http://www.edicionessimbioticas.info/article.php3?id_article=654
, señala los peligros que amenazan al sistema público de educación, desde
el nivel infantil al universitario, provenientes de las poderosas fuerzas del
capital con su obsesión neoliberal, y consistentes en, por un lado, someter al
sistema público de educación a los dictados del mercado capitalista, y por otra
parte, convertir a la educación en una valiosa mercancía privada con la que
especular, segregando y marginando a los sectores poblacionales más desfavorecidos de la sociedad.
Más
concretamente, en el caso de Canarias, dado su sometimiento colonial al Estado
Español, para los profesionales de la Psicología y específicamente aquellos
pertenecientes a la especialidad de psicología escolar, la convergencia europea
supondrá la segura desaparición de la actual titulación de 2º ciclo denominada
Licenciatura de Psicopedagogía, el mantenimiento de las actuales Licenciaturas
de Psicología y Pedagogía, como títulos de grado, y el surgimiento por primera
vez, del título de postgrado Master en Psicopedagogía, Master en Psicología de la Educación, Master en
Psicología Educativa, o Master en Psicología Evolutiva y de la Educación, denominación
esta última que coincidiría con el nombre del Área de Conocimiento existente en
las universidades. En cualquier caso, no cabe duda de que la convergencia
europea va a obligar a acometer, el diseño de las enseñanzas que conduzcan a la
formación especializada de los licenciados en psicología en cada uno de sus
ámbitos de actuación profesional.
En
aras de aportar elementos de ayuda para dicho proceso de diseño formativo, el
profesor titular de psicología evolutiva y de la educación de la Universidad de La Laguna, José Tomás Bethencourt Benítez, ha publicado en Qurriculum: Revista de teoría, investigación y práctica
educativa, nº 18, 193-206, 2005, el
artículo “Directrices internacionales para la formación de los psicólogos
escolares”.
En el citado artículo se analizan las
aportaciones de la
Asociación Internacional de Psicología Escolar (International School Psychology Association, ISPA),
teniendo en cuenta que en Canarias el perfil profesional de psicólogo escolar
existente en otros estados, naciones o países, es homologable al de
"psicólogo educativo" o "psicólogo de la educación" por un
lado, o al de "psicopedagogo" por otro
lado, de manera que tales profesionales se agrupan en el Colegio Oficial de
Psicólogos (COP) o bien en la Asociación Española de Orientación y
Psicopedagogía (AEOP), integrada a su vez ésta, en la Association
Internationale d'Orientation
Scolaire et Professionnelle,
(AIOSP).
La ISPA plantea
la necesidad de unas directrices internacionales en materia de formación de los
psicólogos escolares, afirma la conveniencia de que esas directrices reflejen
una metas formativas comunes a todos los países del mundo, apunta hacia la
importancia de que la formación de los profesionales de la psicología escolar
contenga: conocimientos básicos en psicología; preparación para la práctica
profesional; destrezas profesionales en toma de decisión, reflexión e
indagación; destrezas interpersonales; métodos de investigación y técnicas
estadísticas; conocimiento de la deontología profesional y establecimiento de
valores profesionales. Finalmente la
ISPA hace una propuesta muy específica de modelo general de
currículum formativo internacional para los psicólogos escolares.
Esas
recomendaciones internacionales de la
ISPA habrán de ser adaptadas, en el caso específico de
Canarias, a la realidad de sus tradiciones científicas y profesionales, en la
que tanto la psicología como la pedagogía han compartido y convergido en el
espacio laboral de la orientación y el asesoramiento.
El
profesor Bethencourt sostiene, que la formación tanto
inicial como permanente de los psicólogos escolares, está dirigida a
capacitarles para suministrar los mejores servicios psicoeducativos
o psicopedagógicos que sea posible.
Los
servicios que el profesional de la psicología escolar ofrece, están influidos
por diversos factores entre los que podemos destacar:
1)
Necesidades o demandas de los destinatarios de los servicios (Alumnado,
Profesorado, Padres, Comunidad social).
2)
Directrices o imposiciones de la Administración Educativa.
3)
Condicionantes del contexto laboral (recursos materiales, recursos humanos,
condiciones de trabajo).
4)
Posibilidades y limitaciones técnico-profesionales de los psicólogos escolares.
5)
Aspiraciones técnico-profesionales de los psicólogos escolares.
El
establecimiento de directrices, normas o indicaciones para la formación de los
profesionales de la psicología escolar, ha sido una de las muchas
preocupaciones, que tradicionalmente han mantenido, tanto las asociaciones
profesionales como las universidades. Tales directrices surgen en respuesta a
las necesidades actuales o futuras de los destinatarios de los servicios
dispensados por los psicólogos escolares y reflejan el permanente interés por
los temas formativos en la literatura científica (Crespi
y Politikos, 2004; Roberts,
2004).
Desde
algunas asociaciones profesionales de carácter nacional como la National
Association of
School Psychologists, NASP,
en los Estados Unidos de Norte América, o la Association
Française des Psychologues
Scolaires se han venido fijando directrices y
recomendaciones para la formación de los profesionales de dicho campo (Guillemard, 2004; NASP,
1984; NASP, 2000; Waldron, Prus
y Curtis, 2001), sin embargo, la formulación de tales
recomendaciones en un plano internacional, tal como ha hecho la ISPA, ha sido inexistente
hasta hace muy poco tiempo.
Recientemente, Oakland y Cunnigham (2003) han definido para la ISPA el término de psicología
escolar, y por ende, el de psicólogo escolar, estableciendo que "la
psicología escolar es utilizada, en sentido general, para referirse a los profesionales
con formación en psicología y en educación que son reconocidos como
especialistas en el suministro de servicios psicológicos para niños y jóvenes
dentro del marco de la escuela, la familia y otros contextos que influyen en su
crecimiento y desarrollo. Como tal, se refiere asimismo, y pretende incluir, a
los psicopedagogos y otros profesionales que poseen
las características asociadas en esta definición a la psicología escolar".
El Colegio Oficial de Psicólogos en Canarias conoce
muy bien, que después de la especialidad en psicología clínica y de la salud,
el trabajo de los psicólogos en los contextos escolares ocupa un segundo puesto
en cuanto a relevancia e importancia profesional, en tal sentido, el profesor Bethencourt espera que su trabajo de análisis, pueda ser
útil para los formadores de los futuros especialistas en psicología escolar y
contribuya a iniciar relaciones de cooperación entre el COP y la ISPA que redunden en la
mejora de la práctica profesional de los especialistas de dicho campo que
ejercen en la Nación
Canaria.
Referencias
Crespi, T. D. y Politikos, N. N. (2004). Respecialization as a school
psychologist: Education, training, and supervision for school practice. Psychology in the Schools, 41, 4, 473-480.
Guillemard. J. C. (2004). Mémo sur
la psychologie á l’école. En
http://www.afps.info/Memo_psychologie_ecole.pdf
NASP (1984). Standards
for training and field placement programs in school psychology. Washington, D.C.:
Author.
NASP (2000). Standards
for the credentialing of school psychologists. Durham, New Hampshire:
NASP Publications. En http://www.nasponline.org
Oakland,
T. y Cunnigham, J.L. (2003). Definition of school psychology. En http://www.ispaweb.org/en/documents/definition_spanish.htm
Roberts,
S. C. (2004). The role and function of school psychologists in school, family and
community partnerships: An emerging theory. Dissertation Abstracts
International Section A: Humanities & Social Sciences, 64, 9-A, pp. 3139.
Waldron, N., Prus,
J. y Curtis, M. (2001). A guide for
performance-based assessment, accountability and program development in school
psychology training programs. En http://www.nasponline.org
* José Tomás Bethencourt
Benítez es profesor titular del
Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de La Laguna, profesor de
Orientación Profesional en la
Facultad de Educación y de Estimulación Intelectual en la Facultad de Psicología,
coordinador de ERISO (Equipo de Investigación Relacionado con Sistemas de
Orientación), afiliado desde 1989
a la ISPA
(International School Psychology Association) y miembro
de su Comisión Deontológica, coautor del libro Psicología
Escolar, y autor o coautor de diversos artículos en revistas científicas
especializadas.