El PSOE en Tenerife
Cándido Quintana
La verdad es que el PSOE en Tenerife me llega hasta
quitar el sueño y no lo entiendo. Tal vez debería hacer lo que la mayor parte
de los movimientos sociales están empezando a hacer, incluirlo en la lista de
partidos a combatir y recomendarlo desfavorablemente, quedarme tranquilo y
dedicarme a otras cosas que tengo demasiadas. Pero lo cierto es que no puedo,
tal vez porque tengo muchos amigos honestos ahí y por mi forma de ser. Nunca
pierdo la esperanza de que se propicie un cambio a mejor, se que estos
amigos están en ello, pero carecen aún de la fuerza suficiente.
Cierto es que no puedo olvidar el engaño del que fui
objeto, junto con otros compañeros, en el Parlamento de Canarias, antes de
las últimas Elecciones Generales, por el puerto de Granadilla. También por
posteriores tomas de decisiones muy alejadas de la mayoría del Pueblo
llano y del Interés General. No puedo entender como un Partido amparado bajo
las siglas Obreras, puede llegar a dejarnos de lado en claro beneficio de
unos pocos privilegiados. El que la economía no caiga no justifica que se vele
casi exclusivamente por los empresarios, máxime conociendo ya las calañas
de algunos de ellos.
Lo que está pasando en los últimos tiempos dentro del
seno del PSOE en Tenerife, está más cercano a una película de ciencia ficción, que
a la recomendable y sana realidad. Creo que desde el último Congreso Insular en
que se apostó, por errores ya reconocidos de algunos, por una persona
desarrollista exacerbada para la secretaría insular, como José Miguel Rodríguez
Fraga, las cosas marchan de mal en peor. Cuando parecía que todo podría volver
a su cauce, con unas primarias y unas consiguientes posibilidades de que
personas de valía y de tirón popular se asentaran en puesto de responsabilidad,
pues se las cargan. Y esto, después de haber hecho gala de ellas en multitud de
ocasiones en detrimento de los sistemas de otros partidos.
En
Para colmo de males, salta el caso de Florentino Guzmán
y no se adoptan las necesaria, claras y contundentes medidas de apartarlo de
las siglas. Todo lo contrario, por lo ocurrido en estos días, debe tener
Florentino algún as en la manga, que hasta llega al extremo de exigir su
inclusión, y en puesto relevante, dentro de la candidatura del
PSOE al Ayuntamiento de Santa Cruz. ¿Lo entiende alguien, lo entiende el
PSOE? Yo si lo entiendo, pero sólo si esa exigencia la realizara dentro de las
listas de Coalición Canaria, que es quien se ha beneficiado con sus
declaraciones en los últimos tiempos. Siguen hablando de corrientes y no lo veo
mal, aunque si poco conveniente, pero lo inaceptable a todas luces es que se
considere como corriente
En el Cabildo Insular de Tenerife, pues más de lo
mismo. Ahí estaba Antonio Martinón, una persona digna con la que personalmente
he tenido discusiones, que ostentaba una buena situación, la mejor posible, no
en vano tenía enfrente a Ricardo Melchior con un importante respaldo popular.
Solución, Julio Pérez, persona con mucha experiencia pero con nulo reclamo
popular, agravado por las suspicacias que le producen a la ciudadanía que
haya sido abogado de importantes y enfrentados empresarios. Nuevo e importante
destino para Julio Pérez que también levanta suspicacias a la ciudadanía,
por los casos de corrupción aflorados en los últimos tiempos que salpican de
lleno a algunos importantes empresarios y por posibles relaciones con ellos.
Nueva solución, Santiago Pérez, persona con manifiesto respaldo popular, pero
que la ciudadanía cree que estará maniatado por el equipo que le terminará
acompañando, dadas las presiones del Secretario Insular, José Miguel Rodríguez
Fraga.
¿No
hubiese sido más lógico apostar, aprovechando la designación de Juan Fernando
López Aguilar, por savia nueva en compañía de personas con experiencia, de
clara honestidad y de manifiesto tirón popular? He repetido a conciencia la palabra
"popular" un montón de veces, porque la considero como la clave
de una posible victoria del PSOE, y es que no hay otra. Esos que desde dentro
del PSOE piensan que podrían ganar con apoyos empresariales y/o de las clases privilegiadas,
que se quiten la venda de los ojos. También será insuficiente el tirón de Juan
Fernando López Aguilar, si no se actúa de la forma clara, congruente y honesta
que el Pueblo exige, apartando de una vez por todas a esos personajes que nada aportan, sino todo
lo contrario.