¿A las puertas del apocalipsis?
Juan Jesús Ayala
Siempre se nos ha amenazado con el tremendismo, con la solución final donde ya las esperanzas se estrangulan y donde poco queda por hacer como no sea encomendarnos al poderoso. Cuando las sociedades decaen y los valores se esfuman aparecen los estigmas de la destrucción, pero no desde fuera sino desde dentro, desde los personalismos que comprometen la convivencia y enconan a los pueblos, por lo que se busca una nueva realidad para decir que lo que acabará con la humanidad no es el ser humano per se, sino las fuerzas del mal que operan externamente y que terminarán con todos nosotros.
¿Cómo concluirá todo? Sobre esa cuestión ha estudiado un grupo de investigadores, que señala los peligros que podrían ponen en riesgo a la humanidad; el astrofísico de Cambridge Sir Martin Rees da por sentado que nuestra especie sólo tiene un cincuenta por ciento de posibilidades de sobrevivir al siglo XXI. Y habla de dos grandes amenazas que son: el cambio climático y las pandemias víricas.
Nick Crooks, investigador del Centro Tyndall para la investigación del Cambio Climático en la Universidad de East Anglia, considera que al final de este siglo los gases invernaderos estarán duplicados y que la temperatura media habrá aumentado al menos dos grados. Lo que quiere decir que hará más calor en la tierra que en el último millón y medio de años. Y si esto sucede, ¿cuáles son las consecuencias para el exterminio? La alteración del clima conduciría a una inseguridad alimentaria global y al colapso generalizado de los sistemas sociales, causando migraciones masivas y conflictos territoriales de envergadura, ante el hecho de que en muchas partes del globo la vida será imposible.
La profesora María Zambón, virólogay jefe del Laboratorio de Influenza de la Agencia de Protección de la Salud, refiere que en el último siglo hemos tenido cuatro importantes epidemias de gripe junto con el VIH. Cada siglo aparece una pandemia por lo que en este siglo será así. De momento, la preocupación más seria es el virus de la gripe aviar H5 en los pollos del sureste asiático. Si este virus aprende a trasmitirse de humano a humano, entonces se podría extender a nivel mundial y la pérdida de vidas sería millonaria.
Con estas dos amenazas existentes, la vida entraría en un compromiso totalmente incierto, pero si, además, los científicos han añadido la erupción de un supervolcán que ocasionaría una destrucción masiva, no cabe duda de que sería otro componente de alto riesgo. Los científicos relatan que cada 50.000 años surge en el planeta Tierra un supervolcán, y estamos pues a las puertas de este acontecimiento.
Y, por si no fuera poco, puede ocurrir el impacto de un meteorito con la Tierra, además de la amenaza de los robots que suplirán al ser humano, al que dejarán desposeído de todas sus habilidades y sólo como meros espectadores de la destrucción.
Y si unimos la amenaza de la explosión de una estrella que puede estar a la vuelta de la esquina junto a los agujeros negros, donde se podrá establecer un estado de materia densa que hasta entonces no había existido, el futuro, como ven, no es muy halagador que digamos. Pero, bueno, mientras hay vida hay esperanza. Es lo que nos puede consolar.
Pero apocalipsis siempre han existido y unos se han cumplido. Y mientras nos secuestran con estas disquisiciones futuribles, hacen que nos olvidemos de uno mismo, que naveguemos en los mares de una intimidad encorsetada, cuando la salvación de la especie bien pudiera venir, no de que estos fenómenos se dejen de producir, sino de que las guerras, los desencuentros, las traiciones y las puñaladas traperas se ausentaran y no pusieran al ser humano en el disparadero.
De ahí que esperar la incertidumbre maniatada a agentes externos es perder el tiempo, cuando lo interesante es que tengamos la inteligencia dispuesta a una supuesta salvación del ser humano que soló puede venir de él mismo.
Mirar hacia el infinito, pensar en lo que nos puede acontecer desde fuera es regresar al pasado y eso no es ni bueno ni aceptable como seres pensantes que debemos ser en este mundo y que tenemos que demostrar cada día que pasa.