Santa Cruz, un
puerto con futuro
José
M. Noda *
El puerto de santa
cruz, pese a ingratitudes recientes, tiene un futuro, "arrancado" con
esfuerzo por quienes tuvieron fe en un puerto que, sin estar colmatado ni
agotado, ha sufrido campañas de descrédito para justificar otro puerto en
Granadilla. Se olvida que ambos pueden conformar el Sistema Portuario de
Tenerife, como sus dos aeropuertos, que conviven cumpliendo distintos fines.
El mundo del
contenedor, tan atractivo para hacer números a efectos estadísticos cuando de
transbordos se trata, contará en el puerto de Santa Cruz con dos terminales de
tamaño medio, pero que garantizan un tráfico superior al millón de TEU's, con un total de 321.000 metros cuadrados
de superficie y de línea de atraque de 1.175 metros en dos
alineaciones, con calados de 14 y 16 metros. En 2006, Santa Cruz movió 434.684 TEU's, un dos por ciento más que en 2005, por lo que, a ese
ritmo, tenemos espacio para muchos años.
El tráfico ro-ro, rodante o de arrastre,
cuenta en Santa Cruz con la mejor terminal en su tipo
de todo el país, con posibilidades de mejora y ampliación. El calado de los
buques ro-ro permite que la Dársena de Anaga pueda convertirse en un espacio muy eficiente para
atender con garantía de continuidad las líneas de tráfico entre islas, Fred Olsen y Armas, junto con las
de tráfico peninsular, Acciona Trasmediterránea y Flota Suardíaz.
Sobre una superficie de unos cincuenta mil metros cuadrados, altura reguladora
de 8 metros
y 2 plantas en el Muelle de Ribera, estas operaciones no castigarán el frente,
paseo y edificios, de la
Avenida Anaga. No privarán la vista
del mar y aportarán a la ciudad y sus habitantes la visión de vitalidad que
ofrece el trabajo portuario. Si a ello sumamos el embellecido y antiguo Muelle
Norte, adaptando su terminal de pasaje (jet-foil), a la actividad, portuaria u otra, más la futura
configuración del Muelle de Enlace, zona actual de operaciones de Fred Olsen y Armas, y la
completamos con el espacio del dique muelle sur, exclusivo para cruceros,
tendremos una Dársena de Anaga de magnífica hechura.
Podremos así compatibilizar la actividad portuaria, generadora de empleo y
riqueza, con los deseos marineros de la población de Santa Cruz, sirviendo de
recuerdo, día a día, de que primero fuimos puerto y mucho más tarde ciudad. En
definitiva, conseguiremos una Dársena de Anaga llena
de belleza marinera y actividad portuaria.
Si se afronta de una
vez por todas el proyecto y construcción de la Terminal o muelle
Polivalente, el puerto de Santa Cruz completará unas infraestructuras acordes
con las necesidades que los tráficos cautivo y exterior exigen a un puerto ya
consolidado. En sesiones previas a la creación del Comité de Seguimiento del
Sistema Portuario de Tenerife, se presentó la iniciativa de una terminal que pudiese agrupar los tráficos -cargos- de
mercancías convencionales, graneles, hierros, maderas, tuberías, bobinas y
similares, y terminase con el escandaloso espectáculo de la mezcla de turistas
o cruceristas con actividad portuaria,
cargadores/receptores, estibadores, máquinas y camiones en movimiento, polvo
desprendido de los cargos manipulados, que entorpece además los sistemas de
seguridad (PBIP), obligados en el puerto. Esa terminal
polivalente tiene definida ya su situación en los rellenos del Dique del Este,
y solo la discusión técnico-teórica de sus dimensiones ha impedido acometer su
ejecución. Con esa obra, el Dique del Este, muelle concebido para suministro y
descarga de graneles líquidos, principalmente petróleo y sus derivados, se verá
liberado de la carga de operaciones que ahora soporta una superficie no
proyectada para ello. Hoy se realiza allí el mayor número de operaciones con
graneles sólidos y líquidos del puerto, convirtiendo ese tramo de muelle en el
más activo y eficiente de todo el complejo portuario.
Una promesa
incumplida, aunque forma parte del compromiso para el desarrollo del Sistema
Portuario de Tenerife, es la conexión rápida del puerto de Santa Cruz a las
vías TF1 y TF5, evitando que el tráfico pesado deba pasar por algunas de las
vías de la ciudad. Sin esas conexiones, el puerto está cojo y no podrá prestar
a la isla el servicio que demanda su industria, comercio y servicios.
Satisfacer esa deuda con el puerto debe ser prioritario. No es de justicia el
trato que se da al tráfico pesado que genera la primera industria de la isla,
el puerto. Soluciones hay muchas a corto plazo y, al igual que el puerto ha
solucionado problemas a la ciudad, ésta debe corresponderle con soluciones
razonadas y eficientes. Un puerto no puede subsistir si no cuenta con una buena
red de penetración en su hinterland; y al nuestro se
le ha "acogotado". No nos valen planos "bonitos", de una
futura circunvalación que no camina. Exigimos correspondencia a los esfuerzos
del puerto por abrir la ciudad al mar. Ejemplo de ello es la cesión, sin
compensación, de los espacios de la
Dársena de Los Llanos y Muelle de Enlace.
La CEOE y la
Cámara de Comercio, órganos de representación empresarial,
tienen buena parte de la responsabilidad de que el Sistema Portuario de
Tenerife arranque con la rapidez que el futuro cercano demanda. Deben exigir
acciones, no paños calientes, al poder político, para que nuestra isla abandone
el vagón de cola de las infraestructuras de Canarias en que se encuentra.
Por lo expuesto,
instamos a los responsables políticos y técnicos a afrontar las obras en
proyecto y ejecución con la rapidez que las necesidades demandan y con la
prontitud que su promoción exterior requiere para garantizar su viabilidad
económica y evitar el estancamiento a que están sometidas actualmente y que,
poco a poco, nos están llevando a ser considerados un puerto de segunda en el
marco internacional del transporte marítimo. La cancelación de las escalas de
las grandes navieras ha propiciado que las importaciones y exportaciones
locales de tráfico exterior empiecen a llegar a Tenerife vía Puerto de La Luz y Las Palmas.
* Presidente de la Asociación de las Empresas
Estibadoras