PUNTUALIZACIONES A "NO HAY MANERA" (II)
Jaime Morera
Francamente, le estoy agradecido al replicante de mi escrito "Lengüicidio e identicidio" con el suyo, petulantemente titulado "No hay manera", -descalificante y polemizador- por darme ocasión a exponer y a debatir la fascinante odisea que es la Historia de Canarias. Materia esta, hasta ahora, además de oculta e ignorada en los textos de enseñanza oficial a todos los niveles, descaradamente saqueada, falseada, y tendenciosa o cobardemente relatada y degradada por una serie de "ilustres" historiadores que tratan por todos los medios de complacer o de evitar las iras del colonialismo patrocinador, al cual están vendidos en cuerpo y alma y del que dependen económicamente.
En todas sus extensa réplicas -cinco a mis escritos y otra a la de una Srta. Palmera, que de ellas disiente-, se caracteriza por sus obstructivos e incoherentes postulados a los que pomposamente califica de "tesis", ignorando irracionalmente adrede en el proceso las pruebas arqueológicas, antropológicas y hasta de la ciencia médica presentadas y que él mismo con reiteración exige, autocalificándose con descaro al citar "No hay peor ciego que aquel que no quiere ver, ni peor sordo que el que no quiere oír".
En el transcurso de su polémica tal "lumbrera" tacha insustancialmente a mis argumentos procanarios de 'disparates, absurdos y 'acientíficos', para a continuación regalarnos con lo siguiente: "tenían como expuse, una cultura pre-neolítica (anterior al neolítico), primitiva y atrasada, no conocían la escritura ni la agricultura (solo algo en Gran Canaria), ni la navegación"
La población del Archipiélago antes de comenzar la conquista por normandos (Normandía fue un asentamiento y reino vikingo en la península de dicho nombre), según datos estimados por investigadores tenía alrededor de 80.000 habitantes -una densidad de población muy superior a la misma de la península Ibérica o para el caso de cualquier otro territorio europeo-. De ahí el bulo de que nuestros antepasados guanches controlaban el exceso de natalidad con el infanticidio, cosa que tal "mente científica" del replicante escribe sin señalar deliberadamente ninguna prueba arqueológica ni de otro tipo, de las que siempre exíge.
Ninguna población de tamaño alguno sería capaz de sobrevivir en isla alguna de nuestro archipiélago dependiendo sólo de la inexistente caza o recolección de frutos silvestres de cualquier clase. Por contra, la teoría de mi oponente es simplonamente absurda, aún prescindiendo del análisis empírico de su tan cacareada ciencia.
Que los guanches conocían y practicaban la agricultura hay abundante información:... "y hay habas y trigo en cantidad": Le Canarien (página 41), describiendo la naturaleza de El Hierro.... En el mismo texto, referido a Mexorata (Erbani) ... y tienen habas y trigo y otros cereales en suficiencia (página 61). En la página 115 también podemos leer "manteníanse de harina cebada tostada y molida, que llamaban gofio, y con carne de cabra cocida y asada, con leche y manteca. La crónica de Bethencourt a cerca de Gran Canaria, en la página 165 (en el mismo libro) muestran "tienen trigo, habas y cereales de toda clase". "Pescaban con cuerdas de cuero y con anzuelos de hueso de cabra". Están bien provistos de animales, a saber: cerdos, cabras y ovejas". En cuanto a la isla de Lanzarote, que se llama en su lengua Titheroygatra, "tiene gran cantidad de aldeas y casas hermosas y crece gran cantidad de cebada".
En la introducción de la Descripción de las Islas Canarias, de L. Torriani, en el capítulo XXXIV nos habla de la "existencia" en Tenerife de trigo". "Producían toda clase de frutos", añade en la página 3.
Galindo, A. en la Historia de las Siete Islas Canarias "Sembraban la tierra de cebada, rompiéndola con huesos de cabrón a mano y madura la arrancaban y limpiaban y tostaban y molían en unos milinillos de piedras, luindo las piedras alrededor con hueso de cabra; y esta harina mezclaban con leche y manteca, y este manjar llaman gofio" (Abreu y Galindo, página 58)
Muy al contrario de lo que la sistemática-fraudalenta acción ignorantadora e intoxicadora del colonialismo y de sus lacayos en el Archipiélago, quieren hacernos creer. La escritura libio-bereber, aparece en todo el Archipiélago, aunque en islas como la nuestra (debido a la intensa destrucción vandálica infligida por la construcción en general, al saqueo y a la paupérrima investigación en particular), se conocen pocos textos, lo mismo que en Tenerife y Fuerteventura. Por el contrario, la mayor concentración conocida hasta ahora está en El Hierro, algunas tan espectaculares como los letreros del Julán. Sin embargo, recientes descubrimientos en La Gomera y Gran Canaria, entre otros, van a enriquecer dramáticamente el legado.
De la misma manera también han aparecido en Fuerteventura vasijas guanches impresas con complejos grabados abstractos numéricos de aplicación matemática a la astronomía, y a la composición de sistemas calendarios lunares y solares (leer publicaciones J.F. Navarro Mederos y F. García-Talavera)
Para uno darse cuenta de la gran desproporción en la nueva sociedad formada por canarios e invasores europeos, basta tener en cuenta que medio siglo después de conquistadas las cuatro islas menores, según Azura existían 60 europeos en Lanzarote, 80 en Fuerventura y 12 en El Hierro; no registrando ninguno en La Gomera porque seguramente no los habría, puesto que en realidad no estaba conquistada. En 1455, ya en tiempos de Diego Herrera, visita las mismas Cadamosto que declara "se componen en su mayor parte de indígenas". Se conoce por los cronistas que celebraban tratados de paz con los conquistadores, que los naturales nobles recibían repartimientos y todos se equipararían a la europea, al extremo de contribuir cada isla reducida a la conquista de las otras.
Al celebrarse la paz de Taoro o de Los Realejos, hablando en número redondos, existían en Tenerife 20.000 guanches de todas las edades y sexos, aunque predominaban las mujeres y niños, de los cuales unos 5.000 continuaron alzados en medio de los montes, sin querer rendirse, y los otros 15.000 se mezclaron con un millar entre conquistadores, y pobladores guanches que venían del resto de las islas, formando los núcleos de veinte y pico de las poblaciones actuales. En cuanto a mujeres europeas, como pasó en las demás islas, eran contadas.
Existen documentos de viajeros ingleses (Edmond Scores, entre otros), que afirman que en 1626 aún se hablaba guanche en la zona Candelaria-Güimar.
Lo que en sus réplicas el autor de "No hay manera" dice "que los aborígenes guanches desaparecieron o se diluyeron en la formación de población de Nueva Planta europea"; además de ser uno de sus "cuentos chinos" es una aserción enteramente basada en su profunda fobia o endofobia hacia todo lo canario, -sentimiento que surge de su adulación o idolatría al colonialismo que nos avasalla y tiraniza-, teoría esta también sin rigor de la razón alguna y completamente absurda.
¡Vamos!..., que europeos de la península Ibérica o de cualquier otra parte, vinieran a vivir en cuevas, como hasta hace poco en el barranco de Las Nieves, o a pastorear cabras en zonas inaccesibles y remotas, como Tiguerorte en Mazo, o Chipude en La Gomera, más que una elucubración febril de las que baratamente se me diagnostica, parece un sarcástico vacile juvenil de pibes en acampada, o una burda pasadera de guasa.