Puntualizaciones a "No hay manera"
(y III)Jaime Morera
El articulista de "No hay manera" en sus ínfulas "científicas" de inquisitor, nos obsequia con el siguiente párrafo: «La cercanía de Canarias a las costas de África es indudable. ¿Y qué? De allí vinieron los canarios, evidentemente, con un desarrollo cultural y social muy primitivo y atrasado, el propio de las primitivas culturas de Berbería en ese momento, ó ¿es que existió una civilización superior en esa zona de África del Norte? ¿Cuál? Egipto está mucho más alejado, lo digo por si acaso.»
Muy al contrario de la ignorantadora advertencia de tal individuo sobre "su alejado Egipto", este país, como nuestro Archipiélago, también está situado en el Norte del Continente africano, en el lado o posición este del mismo. Y Canarias, junto al resto del mundo bereber al que pertenece, tiene mucho que ver con la anciana civilización egipcia.
Nótese que nuestro vecino Juba II de Mauritania estaba casado con Selene, hija de Cleopatra. Aparte que no hay que ser un lince para observar un paralelismo entre la cultura egipcia y la de nuestro Archipiélago, empezando por las momias, dicho sea de paso, que en Canarias era tan profundo el conocimiento de anatomía del cuerpo humano que se momificaban enteros, sin extirpar ningún órgano y con una capacidad de preservación contra la acción del calor, la humedad y el tiempo, impresionante. Además de las numerosas construcciones piramidales y la gran pasión por la investigación estelar. Nuestra propia Isla de los Awara, precisamente significa seguidores de la estrella Polar. Y el mismo nombre Hawara existe actualmente en una antigua localidad de Egipto.
Ya en 1430 a-C, por iniciativa de la faraona Hatseput de la dinastía 17, empieza la primera circunvalación del Continente Africano, partiendo del Mar Rojo. De tal experiencia relatan que estuvieron viendo salir el sol por la izquierda durante un año, y al dar la vuelta, el siguiente año, por la derecha.
Alrededor del 900 a/C, el faraón, de dinastía bereber, Nekao II en cooperación con la flota fenicia de aquél tiempo, envió una gran expedición para circunvalar África. Y nuestras Islas, por consiguiente, eran base obligatoriamente necesaria para repostar y abastecer a toda clase de naves de aquella época que navegaban por el occidente africano. No es casualidad alguna que en Fuerteventura se haya encontrado, además de la diosa Tanit, también el ídolo de la diosa egipcia Tueris. La parte occidental de Egipto estaba poblada por bereberes que reinaron en las dinastías 22 y 23. Siendo Shehonk I uno de sus más notables faraones. Su tío Osochor, también bereber, había reinado por lo menos los seis últimos años de la dinastía 21.
Nuestro "científico" replicante pasa muy por alto la existencia del vecino reino de Mauritania (situado en el actual Marruecos y el Oeste de Argelia) soberano e independiente hasta después de la muerte en el campo de batalla de Juba I contra los romanos, cuando el rey Boccus II capitulara ante el emperador Cesar Augusto, en el año 33 A/c.
Es evidente que los enclaves fenicios de Lixus, ciudad situada en el fértil valle del río Loukkus, cerca de Larache, cuyas ruinas permanecen intactas, y Mogador, no cuentan para tal "eminencia". Lo mismo que el reino púnico de Cartago. La madre de su caudillo, el gran Anibal, fue bereber.
Los bereberes del Norte de nuestro continente, superaron el neolítico mucho antes que la bárbara y primitiva Europa, siendo el alfabeto tifinagh uno de los más antiguos de la cuenca mediterránea.
En cuanto a las elucubraciones febriles con las que el autor del escrito "NO HAY MANERA" patanamente trata de satirizarme, Le observaré lo siguiente: en un texto árabe escrito por el cronista Ibn Jaldum, en el siglo XIV, nos habla de la presencia en Canarias de francos, precursores tal vez de los normandos, aunque lo más seguro eran sus ancestros vikingos asentados en estas islas durante sus expediciones de los siglos X y XI, que alcanzaron a todo el mundo europeo y Atlántico conocido, llegando en el XI a "New Found Land" en Canadá.
Canarias como territorio fértil y rico, además de estar situado en la ruta obligada para el oro, ébano, esclavos, etc., y por tanto muy frecuentada como base de escala y aprovisionamiento por todas las naves de los diferentes pueblos de la Antigüedad y de la Edad Media que tenían capacidad para navegar e hicieron expediciones por este lado del Atlántico.
Negar esta realidad "con una boca grande", tomando una actitud petulantemente académica y negativamente politizada contra nuestros ancestros guanches, en base a la carencia de hallazgos de restos arqueológicos, sería simplonamente ilógica e irracional.
En nuestra misma Isla han perecido vandálicamente bajo las palas mecánicas verdaderos tesoros arqueológicos, que hubieran dado mucha luz sobre nuestro pasado. En estos mismos momentos existen viviendas guanches en cuevas ocupadas por hyppis, y lajas basálticas con complejos petrogríficos están siendo usadas como peldaños de escalones. Todo con el pasivo consentimiento y criminal indiferencia de las autoridades coloniales responsables, de la actual corruptocracia vigente.
Al principio del siglo pasado, el general Weyler, de nefasta memoria en Cuba, al ser trasladado a Canarias, lo primero que hizo fue dar la orden en nuestra Isla de llevarle todos los documentos militares de los siglos XV, XVI y XVII, hasta aquella fecha de la conquista en La Palma, haciéndolos quemar en Capitanía por ser comprometedores para la causa del colonialismo. Esta información está publicada en el Diario de Avisos de aquella época.
En luz de esto, decir que "el estadío cultural de nuestros guanches era primitivo y atrasado, propio de la gentes del pre-neolítico es una infame e impresentable patraña, ofensiva e insultante para todos los canarios y las canarias que nos identificamos y amamos con pasión a las islas de nuestro Archipiélago. Tal posición está basada en un mezquino lacayismo con ánimo de complacer al poderío colonialista.
Decir que nació en La Palma de padres palmeros, no justifica nada. También Audas, Ditalkón y Minuro, eran lusitanos y, por encargo de Roma, asecinaron a su valiente caudillo Viriato, cuando este dormía.
Un servidor nació en la calle San Sebastián, cerca de la ermita de su nombre, y también de padres, abuelos y bisabuelos... palmeros. Y ambiciono con fervor y anhelo, la misma independencia que gozan: España, Francia, Alemania, o cualquier otro país libre del mundo. ¿Qué hay de integrista, de ultra-nacionalista o de malo y siniestro en eso?. Nuestro nacionalismo está confinado en Canarias y no más allá de ella, como es el caso del nacionalismo ultra-depredador y destructor de pueblos, del país con que el replicante se identifica.