'Memoria de mis putas tristes'

Felix M. Arencibia

La mañana acaricia con su suave humedad otoñal la reflexión de Oramas. "Me sentía tan feliz, que la besaba en los párpados, muy suave, una noche ocurrió como una luz del cielo: sonrió por primera vez".

Estas exquisitas, sensibles y poéticas palabras, del maestro Gabriel García Márquez, le susurran al oído y resumen el argumento de esta última novela corta del escritor. Nos sorprende una vez más con su capacidad para declararnos el amor, ahora desde la óptica de un nonagenario. Su realismo mágico sigue aquí destilando la magia que brota de su sutil creatividad. Algunos dirán que se parece a uno u otro de sus libros. García Márquez es un maestro en el arte de descubrirnos el amor. Ello lo hace en la mayoría de sus libros y más concretamente en: El amor en los tiempos del cólera, Amor y otros demonios...

Hay algunos intelectuales españoles que no le perdonan sus capacidades literarias y su arte para llegar a un gran sector de lectores, que sea amigo de Fidel Castro... No le atacan de frente, pero dejan caer una serie de insidias, Oramas las entiende y piensa que no merece la pena darle importancia. Volviendo a Memoria de mis putas tristes, el viejo profesor lamenta que sea una novela corta; pues es un sibarita de los buenos y extensos relatos, siempre se queda, amaguado cuando los termina. Lo que no le ha gustado, es el precio elevado que le han puesto los editores y distribuidores, a un librito de poco más de cien páginas. Han lanzado un millón de ejemplares, seguro que con la pretensión de sacar una gran tajada del arte nuestro prestigioso Gabriel García Márquez.

Pueden que justifiquen el alto precio, imagina Oramas, con la multiplicación de las ediciones piratas, que se han realizado en muchos países sudamericanos. Una de las formas de luchar contra la piratería, sería establecer un precio más asequible a las mayorías. Es normal que el libro se halla convertido en un negocio, lo que no lo es que de alguna manera se convierta en lo que se denomina un pelotazo.

Oramas, el profesor universitario, piensa en los excelentes momentos que le ha hecho pasar Gabo, ya casi lo considera como un familiar. Libros como Cien años de soledad, Crónicas de una muerte anunciada, Amores en tiempos del cólera etc. son un auténtico disfrute literario y modelos de obras maestras para la Literatura Universal. A1 igual que para García Márquez sirvieron de modelo e inspiración obras de autores como Franz Kafka, William Faulkner, Juan Rulfo, los clásicos... "Volví avergonzado, y la besé palmo a palmo, desde las doce de la noche hasta que cantaron los gallos". Con estas palabras de amor purificador, se adormeció Oramas bajo la palmera insomne, él ya iba también camino de los setenta.

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