¿Qué celebramos el 30 de mayo?

Justo Fernández Rodríguez

El artículo 37 del Estatuto de los Trabajadores (10-3-1980), dispone que "las Comunidades Autónomas, dentro del límite anual de catorce días festivos, podrán señalar aquellas fechas que por su tradición les sean propias". El Real Decreto 2001/83 autoriza sustituir hasta tres fiestas de ámbito nacional. El 9 de marzo de 1983, el Parlamento de Canarias, por unanimidad, acuerda fijar como Día de Canarias el 30 de mayo, en sustitución del 19 de marzo, día de San José, para hacer coincidir su celebración con la fecha de constitución definitiva del Parlamento.

La utilización electoralista del Día de Canarias ha ido incrementándose en los últimos años, mediante una publicidad sectaria y discursos oficiales, con excesiva carga triunfalista, que pagamos todos. Esta vez, se preparó una gran parafernalia parlamentaria, convocando un pleno extraordinario con la pretensión de que se aprobara el proyecto de Estatuto que, después de diecinueve meses de reuniones, debates, acercamientos, medias rupturas, acusaciones mutuas sobre responsabilidades e irresponsabilidades, y en medio de la indiferencia de una gran mayoría de ciudadanos, ha fracasado. El pleno se ha suspendido por la imposibilidad de alcanzar un acuerdo.

No faltan otros conflictos en la celebración del Día de Canarias. La viceconsejera de Cultura, Dulce Xerach, ha acusado al Cabildo de Las Palmas, de "ignorar" y "despreciar" a los canarios, al negarse a colaborar en los actos de celebración.

Si Coalicion Canaria (CC), el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Canario (PSC) mantienen sus posiciones, sus vetos o las bravatas de algunos de sus dirigentes, las dificultades para lograr un acuerdo parecen insalvables. Desde el inicio de las negociaciones el PSC lanzó el órdago de que "si no se reforma el actual sistema electoral, no habra Estatuto". El PP también planteó la reforma del sistema electoral más antidemocrático, sectario e injusto del mundo civilizado, pero su posición sobre el Estatuto ha estado condicionada por las instrucciones de Rajoy, cuya estrategia es rechazar cualquier reforma estatutaria de las autonomías en que no gobiernan. Coalicion Canaria, la gran beneficiada del actual sistema electoral, está dispuesta a boicotear el Estatuto si se incluye en su texto la reforma electoral. Resulta ridículo el argumento de que ningún otro Estatuto recoge el sistema electoral. El actual Estatuto canario lo recoge en una disposición transitoria. Aceptar, dejar la reforma electoral a una posterior legislacion, como pretende CC, es aceptar ser el sujeto estúpido del "truco de la estampita".

Han transcurrido 26 años, cinco legislaturas y siete gobiernos de un solo color político o de coalición. Muchas cosas han cambiado, incluso, a mejor. Pero los principales problemas que acosan a una gran parte de los canarios continúan sin resolverse.

La planificación del territorio la están realizando los grandes promotores de la construcción, con la complicidad de las distintas administraciones públicas de Canarias. Los poderes económicos no son neutros frente a los poderes políticos.

Se invierte más en parafernalia electoralista que en acciones culturales con rentabilidad social. Con lo que se gasta en propaganda y publicidad para que los canarios traguen con la necesidad de unas infraestructuras, auditorios, tranvías, trenes, puertos o pistas aeroportuarias, que son un negocio en sí mismas, con enormes sobrecostes, sin justificación, que triplican los presupuestos iniciales, se podrían resolver los problemas de la sanidad, la educación y la atención a mayores, menores y discapacitados.

Un cuarto de siglo después de la instauración del Día de Canarias, el crecimiento económico, superior a la media española, las ingentes cantidades de dinero en subvenciones recibidas del Estado y los cientos de miles de millones de ayudas recibidas de la Unión Europea no han servido para solucionar esos problemas, porque una buena parte de ellas han sido despilfarradas, mal utilizadas o estafadas. El fraude del ICFEM ha impedido que los desempleados canarios o los que se pretenden incorporar al mercado de trabajo adquirieran una formación profesional adecuada. El Régimen Específico de Abastecimiento (REA), creado para compensar la lejanía en la importación de alimentos básicos, sólo ha servido para enriquecer a algunos importadores, perjudicando la producción ganadera y láctea de Canarias, mientras los canarios tenemos que hacer frente a la cesta de la compra, no sólo la más cara de España, sino un 18,80% más cara que la media mundial.

Seguimos soportando las mayores desigualdades económicas y sociales. Mientras el 13% de la población se reparte el 40% de la renta total, el 65% de los hogares llega con dificultades a fin de mes. Más de 450.000 canarios viven en el umbral de la pobreza y superan los 100.000 los que sufren una pobreza severa.

Cuando todos los índices económicos y los especialistas advierten de la incertidumbre sobre el crecimiento económico de Canarias, algunos empresarios continúan disfrutando de exenciones fiscales superiores al 90%. En teoría son para el desarrollo economico y la reduccion del desempleo en Canarias. Más de 2,5 billones de las antiguas pesetas permanecen en sus cuentas corrientes, se han invertido en ladrillos, lo que ha contribuido a subir el precio de la vivienda; se intentan invertir en otros países o se meten en deuda pública, a un determinado interés, mientras el resto de canarios, con nuestros impuestos, tenemos que pagar a los políticos, las carreteras, la educación o la sanidad.

Continúa descendiendo la renta agrícola, a pesar de que cada año desciende la población ocupada en el sector y desaparecen más de doscientas explotaciones. Los peligros para la producción de plátanos y tomates se han incrementado en los ultimos días. El acuerdo pesquero de la Unión Europea y Marruecos ha aliviado la desastrosa situación de la pesca. La mayoría de los barcos adornan las rotondas, a la entrada de los barrios o pueblos de la costa. Según Asaga, la agricultura canaria atraviesa por los peores años de la última década.

Los salarios son entre el 18% y un 22% inferiores a la media nacional y somos la segunda comunidad con menor coste laboral por trabajador. Tenemos la jornada laboral más extensa, si exceptuamos la de Madrid. Rivalizamos con Asturias en las mayores cifras de desempleo. El aumento del paro, en Canarias, casi triplica la media del resto de España.

La precariedad en el empleo continúa aumentando. El 39% destaca negativamente sobre el 33,3% de la media nacional. Como una consecuencia lógica, las cifras de siniestrabilidad laboral son las más altas de España. 18 trabajadores han muerto en accidentes laborales en lo que va de año.

Las pensiones de jubilación, viudedad y orfandad son un 21% inferiores a la media nacional. Más de 40.000 ancianos se encuentran en situación de pobreza severa, sin las atenciones necesarias. Constituye una odisea encontrar una plaza en una residencia pública y las privadas se alejan de las posibilidades de una gran parte de las familias canarias.

Encabezamos el indeseable récord de fracaso escolar. El porcentaje de alumnos que a los 12 años ha completado la Educacion Primaria es el más bajo de España. Las tasas de graduados en Secundaria y de acceso a la Universidad son las peores del país. Y todo esto ocurre en medio de una política de acoso y derribo a la Universidad de La Laguna, por parte del Gobierno Autónomo, simplemente porque no controlan la independencia de su equipo rector.

La sanidad pública viene soportando restricciones presupuestarias en beneficio de la sanidad privada, y continúa teniendo carencias inadmisibles en todas sus estructuras. Encabezamos el triste récord de tiempo de espera para la atención especializada y de intervencion quirúrgica. Las urgencias están en un permanente caos. Los pacientes, sin la menor intimidad, permanencen en pasillos y salas de espera, durante días. Los centros de Sanidad Primaria tienen carencias de material y personal insostenibles.

Si lo aguantamos, es que lo merecemos