Bush o Kerry, qué más da
Juan Jesús Ayala
Es igual, es la misma moneda con dos caras. El que haya ganado Bush o que lo hiciera Kerry, tanto uno como otro funcionan como los nuevos patrones del imperio. Y el imperio es un conglomerado de poder económico, militar y hasta demográfico que lo que necesita para sustentarse no es ni la ideología republicana ni la demócrata puesto que ambas son un simulacro pseudoideológico dado que lo que prima es potenciar lo que los EEUU puedan ser hoy y en el futuro.
Y el imperio es el imperio. Los EEUU es el único país de la tierra que posee los aditamentos que le dan ese significado, tales como capacidad militar, poderío económico y el control de las innovaciones tecnológicas y culturales. Su PIB es de 7.745 billones de dólares que es el mayor del planeta, casi dos veces superior al PIB del Japón. De las diez empresas mundiales punteras en tecnología de la comunicación, siete son estadounidenses. Dispone, además de la moneda capaz de influir en la situación financiera internacional. Su dispositivo militar le permite intervenir en cualquier parte del mundo, y como dicen los estrategas aun en solitario. El presupuesto de defensa se elevaba en el 2002 a 315.000 millones de dólares frente a los 281.000 del 2002. Y para el 2007 el presupuesto estará establecido en 470 mil millones de dólares. Frente a este presupuesto el resto de las potencias europeas tales como Alemania, Francia y Gran Bretaña solo suman un presupuesto de 109.000 millones de dólares. Además, el gobierno de los EEUU goza de una posición privilegiada y dominante en las instituciones internacionales como derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU.
En el ámbito militar los EEUU se niegan a someterse a los mecanismos de control de las armas químicas y biológicas previstos en el protocolo de 1995 de la Convención de 1971 sobre la prohibición de estas armas. Y la negativa le ha llevado a pedir que desaparezca esta Convención. Se permite dictar embargos a países que comercialicen con aquellos a los que intenta estrangular económica y políticamente, léase Cuba, Libia e Irán a los que se han sumado Sudán, Siria y Nigeria. En el ámbito de los derechos humanos los EEUU se niegan a ratificar diferentes tratados como los relativos a los derechos del niño, la eliminación sobre cualquier tipo de discriminación de la mujer o ir en contra del protocolo sobre la ejecución de menores y discapacitados. El tratamiento que da a los prisioneros en Guantánamo como las electrocuciones en la silla eléctrica son ejemplos palpables de disparate humanitario y de crímenes arbitrarios y premeditados.
En definitiva, que el imperio no se modificará y nada cambiará porque haya accedido al sillón de la presidencia Bush, como lo mismo si hubiese sido Kerry, tanto uno como otro siguen los dictados de las multinacionales cuyo poder económico es el que ha arrastrado a los EEUU a las guerras, sin olvidarnos de la Segunda Guerra Mundial, en donde se le ha etiquetado como adalid salvador de las democracias occidentales, cuando la realidad nos dice que si intervinieron en ella fue ni más ni menos para controlar el mercado mundial que en aquel momento histórico se lo intentaban repartir entre Alemania y el Japón.
Los EEUU han demostrado durante toda su existencia ser de todo menos hermanitas de la caridad, ha sido y es el negocio ribeteado de una filosofía neoliberal fukuyamista lo que manda e impera y dado su poderío militar es lo que ha motivado esté presente en todos los lugares estratégicos del planeta, sobre todo donde esté el petróleo y su distribución.
Lo mismo da Bush que Kerry. Pero lo peor es que nos han tenido embabiecados en unas elecciones tontas, que dicho de pasada funcionan viciadas al pucherazo por las que Bush personaje mediocre, desenintelectualizado y hasta portador de una patología hepática producida por su adicción al alcohol accedió a tan alta responsabilidad.
El imperio sigue con Bush lo mismo que si hubiese sido elegido Kerry, que mas da, y el haber estado sometidos a este bombardeo americanizante estúpido es como si se nos considerase como eso, como bobitos, entorpeciendo las mentes cuando se sabe que la política de uno y otro van en dirección del mismo objetivo que es favorecer y fortalecer el negocio y apuntalar el imperio pese a quien le pese y caiga quien caiga aunque sean seres indefensos a los que pretenden someter como si fueran siervos ante el dios flamígero de la guerra.