¿QUÉ ES DEL NACIONALISMO CANARIO? (I)
Ramón Moreno
Al cumplirse el pasado 30 de enero, el 83 aniversario
del Partido Nacionalista Canario (PNC), fundado en
Y como quiera que ya me ocupé de ese tema de forma
monográfica (ver “El Nacionalismo Canario, hoy”)(1), si
procede, no obstante, que dada mi condición de nacionalista, me pronuncie al
respecto; aunque se de antemano, que mis modestas opiniones no gustarán ni a
unos ni a otros, de los que se consideran asimismo nacionalistas, pero que
siguen anclados en el pasado, con idénticas posiciones, y los mismos postulados
que hace 30 años.
Porque la verdad sea dicha, queridos compatriotas, es
lamentable que con todo lo ocurrido en ese tiempo (en la mente de todos, y que
sería prolijo comentar ahora), esos hechos no hayan servido de experiencia para
no cometer los mismos errores; y el Campo Nacional Canario, lejos de avanzar,
haya retrocedido, y esté prácticamente estancado. Perdido en debates estériles,
absolutamente nefastos, y en discusiones bizantinas de “como decorar la casa”,
sin haber accedido previamente a la propiedad de la misma. ¡Esa es la cruda
realidad, nos guste o no!
Dando por sentado, pues, que “nacionalismo viene de
nación”, lo que es del todo punto indiscutible (de donde no viene es de
“nacionalidad”), y que en pura práxis política e ideológica, nacionalismo es
consustancial con independentismo -lógico, otra cosa es que se nos haya
demonizado y estigmatizado-; hay que decir, con toda claridad y rotundidad, que
los partidos canarios que se autoproclaman “nacionalistas” -PNC, incluido-, sin
haber asumido claramente estos conceptos, ni son nacionalistas, ni cosa que se
parezca. Por mucho que los propios medios de comunicación les den pábulo, e
insistan en ello, confundiendo de forma deliberada a la opinión pública.
Por tanto, estas formaciones podrán ser,
legítimamente, “autonomistas”, “regionalistas”, “atlantistas”, o “peces de
colores”, pero nunca nacionalistas, como se postulan falsariamente. Lo que
comporta, por otra parte -que no hacen-, el reconocimiento expreso e inequívoco
del “hecho colonial” canario, como factor negativo y determinante en el devenir
de este pueblo.
Esto es así, y no me cansaré de repetirlo, ¡digan lo
que digan, y se pongan como se pongan! ¡
Por todo ello, resulta especialmente doloroso e
indignante, constatar que las siglas históricas del nacionalismo canario por
antonomasia, PNC, permanezcan poco menos que “secuestradas” y, al parecer,
hayan servido (todos los datos apuntan en esa dirección) como moneda de cambio
de espúreos intereses de sus “dirigentes” actuales, y muy especialmente, de su
“presidente”, el ínclito Juan-Manuel García Ramos; que ya en su día, “se hizo”
con el partido, después de que éste sufriera numerosos abatares, cuyo punto de
inflexión fue el famoso Congreso de Bajamar.
¿Como fue esto posible? ¡Pues sí! Ya he dicho en otra
ocasión, que en la colonia todo puede suceder, inclusive, que los “burros
lleguen a volar”. Ello no significa -¡Dios me libre!-, que esté llamando “asno”
al señor García Ramos; personaje ilustre, donde los haya, e insigne
representante de las Letras españolas (es catedrático en
No en vano, los mentideros políticos y otros del
Archipiélago, se hacen eco de comentarios, rumores, habladurías (“cuando el río
suena”...) sobre el “trueque” de “entregar” el PNC a Coalición Canaria, a
“cambio” del citado galardón y ciertas “prebendas”. ¿Qué hay de verídico en
todo eso? No se sabe a ciencia cierta, porque nadie aporta pruebas
fehacientes... ¡pero indicios, hay más que suficientes!
Desde que el conspicuo GR, cogió las “riendas” del PNC
(para que el “caballo del nacionalismo canario no se desbocara”), todo han sido
un cúmulo de despropósitos y un sinfín de “cacicadas”; que no solo han dado al
traste con el auténtico nacionalismo que encarnaban estas históricas siglas
-repito-, sino que han propiciado el abandono del partido de numerosos
militantes, incapaces de soportar las arbitrariedades y actitudes despóticas y
dictatoriales de este personaje. A ello hay que añadir, según cuentan, su congénita
e insultante megalomanía, que resulta absolutamente insoportable.
Además, ¿cuando ha sido verdaderamente nacionalista el
señor García Ramos?
La cuestión estriba, en que al PNC, no se le mantiene
en “estado de hibernación”, como estrategia política -que podría entenderse-
para, en su momento, articular una gran Coalición Nacionalista, fuertemente
cohesionada (con CC, CCN, NC y otras formaciones afines); para iniciar nuestro
inaplazable proceso emancipador, y exigirle a España el establecimiento del
correspondiente calendario de descolonización, como establece el Derecho
Internacional.
¡Nada de eso, todo lo contrario! A tenor de lo que
está ocurriendo con Canarias, y mientras hoy en día, se pone en evidencia que
el “modelo colonial” está agotado; al PNC se le tiene bien “agarradito”, para
que el nacionalismo canario no crezca, no se propague, no se consolide, no se
expanda... sino que vaya “languideciendo” y desvirtuándose poco a poco... ¿A quién beneficia esta abyecta y deleznable
estratagema?
Lo que si hay que “reconocerle” al señor García Ramos,
es que su etéreo concepto de “Atlanticidad”, en el que está instalado, figure
en el Título Preliminar de ese “bodrio” de Estatuto de Autonomía, en cuyo Artículo
1, se “define” a Canarias como “Archipiélago atlántico”. ¡Menuda estulticia!
Canarias, marzo de 2007
(1)