¿QUÉ ES DEL NACIONALISMO CANARIO?
(Y III)
Ramón Moreno
Queridos compatriotas, siento enormemente discrepar pero, en mi opinión, no es así. De ninguna manera. Ni el debate político toca ahora -insisto-, lo que nos divide y enfrenta entre sí; ni los desencuentros, las enemistades, las hostilidades, y las “malas artes”, en suma, conducen a ninguna parte. Porque, ¿a quién beneficia, en última instancia, la desmembración y los enfrentamientos fraticidas que se producen, desgraciadamente, en el Campo Nacional Canario? ¡A España, naturalmente!
Y no solo, porque se está contribuyendo (quiero pensar que inconcientemente) a su canallesca e infame política colonial, de “divide y vencerás”; sino porque se están anteponiendo los personalismos y los liderazgos autoproclamados, al interés general del pueblo canario, que espera y desea fervientemente, que demos la talla, y estemos a la altura de las circunstancias históricas que nos ha tocado vivir. Así que, dejémonos de “güebonadas”, y seamos serios y coherentes, para que el nacionalismo que propugnamos, única forma posible de resolver los graves problemas que padece nuestro Archipiélago, sea creíble y asumido por todos.
Lo que
Canarias necesita y demanda imperiosamente, son hombres (y mujeres, ¿porqué
no?) con verdadera visión de Estado; y no “visionarios” de la política que,
lejos de aportar ideas innovadoras, planteamientos lúcidos y pragmáticos,
siguen aferrados a viejos postulados, preconizando “otras soluciones” para
conseguir la soberanía nacional -absolutamente periclitadas-; y obstaculizando
con sus actitudes intransigentes, la imprescindible unión de todos los auténticos nacionalistas.
¿Aún no se han percatado esos -bien intencionados, sin duda- “padres de la
patria guanche”, que
El nacionalismo canario debe ser, en primer lugar, integrador. No podemos permitirnos la irresponsabilidad política, de rechazar a priori a los que a última hora abracen el nacionalismo. Eso si, sin eufemismos, inequívocamente; ni por supuesto, a los partidos que habiendo estado jugando a “nacionalistas” en todo este tiempo, reconsideren sus posturas y reconozcan expresamente el “heho colonial” canario, como premisa importante e ineludible de su acción política futura. ¡Solo así, conseguiremos la necesaria e inaplazable emancipación de nuestro pueblo!.
Por tanto, que
nadie se lleve a engaño; hasta que la burguesía canaria -como poder económico,
más que como estrato social- no se involucre de lleno en este proceso de
construcción Nacional, no habrá nada que hacer. Aquí no caben, por obsoletas,
estrategias ni tácticas revolucionarias que provoquen el levantamiento de las
masas; ni en Canarias, son extrapolables las
“experiencias” de otros lugares. Esta es una cuestión piramidal, siempre lo ha
sido. Las “élites” pensantes, los poderes económicos
y todos los estamentos de la sociedad canaria detrás, apoyando, serán los
verdaderos artífices de la constitución del Estado Archipielágico
Canario, libre y soberano que todos anhelamos. Y que formará parte, con todo
merecimiento, de
Y en este sentido, España, debe ser consciente de que no podrá mantener por mucho tiempo, la entelequia político-jurídica que supone la anacrónica situación de Canarias, de “territorio nacional español” en África, que la legalidad internacional -reitero-, no ampara hoy en día.
El Gobierno español de turno, sea el que sea, debía propiciar el dialogo Canarias-Estado, en base al establecimiento del correspondiente calendario de descolonización. Ello sería interpretado en las cancillerías europeas, como un gesto de magnanimidad por parte de España; que se redimiría así, de su tenebroso y depredador pasado colonial. ¿Que habría de traumático en que la “Madre Patria”, consciente de la “mayoría de edad” del “primogénito de sus hijos” -con el que “crió y alimentó” al resto, y que ya van solos por el mundo-, facilite, sin falsos y nocivos “maternalismos”, la emancipación de éste, léase Canarias?
A fin de cuentas, aunque el nacionalismo canario sea contrario y choque frontalmente con el nacionalismo español; y por muy beligerantes que seamos con la metrópoli -por nuestra propia supervivencia como pueblo-, el nacionalismo que defendemos no va contra ninguno de los pueblos que conforman el Estado español. ¡Y esto tiene que quedar muy claro!
El
nacionalismo canario no es revanchista, ni pretende el “ojo por ojo, diente por
diente”. Y aunque ese sea el único lenguaje que entiende
Y una última cuestión compatriotas: jamás en nuestra historia colonial, el nacionalismo canario ha tenido un “arma política” de tanto calado -nunca mejor dicho-, como tiene ahora: la reivindicación de la urgente delimitación de nuestros espacios marítimos, y la demarcación de nuestras fronteras; en la cual, subyase un ejercicio de soberanía y donde, inexorablemente, aflorarán las grandes contradicciones de nuestro “status” actual.
¿Porqué España
no puede “sacarnos” de
Canarias, marzo de 2007