¿QUÉ PASA EN CANARIAS?

José Luis Valdes

Si algo es testarudo, es la realidad de nuestro Archipiélago Canario, y esta realidad es cruel y está a la vista del que quiera mirar.

El Estado Español y sus socios españolistas de la burguesía canaria, representados por los partidos políticos (CC, PP, PSOE) están llevando a nuestro pueblo a un callejón oscuro, en un laberinto sin salida, para justificar así la dependencia económica al imperialismo español yankee europeo existente hoy día en Canarias.

Poco a poco han ido eliminando la agricultura y la industria. Por ejemplo, en el 1955 el 50% del PIB era producido por estos sectores de la economía, sin embargo, hoy día no alcanzan a producir el 20%, los cuales han sido sustituidos por el sector terciario, lo que nos obliga a una mayor dependencia del exterior.

¿Quién sé esta beneficiando de nuestra dependencia y ruina sistemática?

Primero, el Estado Español y sus aliados del Imperialismo que tienen una plataforma gratuita en el Atlántico desde donde poder chantajear y agredir a los pueblos hermanos de Africa a través de la OTAN.

Segundo, las multinacionales, las cuales reciben beneficios a corto plazo sin necesidad de efectuar grandes inversiones.

Tercero, los bancos, cajas de ahorros, empresas aseguradoras, especuladores de terrenos, importadores, etc., quienes reciben enormes dividendos a costa de la dependencia y ruina de nuestra patria.

¿Qué nos queda a los canarios?

Algunas migajas del comercio, la ganadería, la agricultura y salarios de miseria.

¿Qué ha traído el imperialismo y sus lacayos?

Un paro permanente en la población canaria de más de un 15 %, aunque las cifras oficiales tratan de ocultarlo con cursos y la contratación precaria, tráfico de seres humanos y drogas, muy superior a cualquier lugar del Estado español y de Europa.

El Archipiélago lo han convertido en un basurero ecológico, con un déficit de viviendas, sanidad y enseñanza que nadie niega que es el peor del Estado.

¿Qué porvenir nos queda a los canarios?

Pasar de todo como hasta ahora, esperando a morirnos de asco, emigrar nuevamente en el futuro, a sabiendas de que esta vez no dejamos ningún tipo de porvenir a nuestros hijos, ni soñemos en el retorno, o, por contra, que comencemos a organizarnos políticamente para destronar de la política a todos los mangantes y vendepatrias que hasta ahora han utilizado nuestros recursos en beneficio propio, en parte por nuestro buenachon pacifismo e ignorancia.

Sólo una revolución de liberación nacional y social en la cual los órganos de poder y de gestión pasen a control popular, interviniendo el pueblo canario directamente en el control y planificación de la economía de nuestras Islas, está el porvenir.

No hay otro camino.