QUÉ SABRÁN ELLOS DE PUEBLO, DE DIGNIDAD
Ser miembro, ciudadano, parte y en
definitiva pueblo, de un lugar donde la mayor parte de los miembros electos de
su gobierno están imputados por prevaricación, apropiación indebida, o
malversación de fondos públicos… nos entristece y nos motiva a actuar de alguna
forma. Porque cuando un político electo se apropia de dinero y se enriquece con
su actividad como representante público, nos está ultrajando y estafando a
todos.
Gente sin escrúpulos que lejos de ejercer la defensa del interés general de
todos los hombres y mujeres del pueblo al que tienen la alta responsabilidad de
representar, se dedican a buscar formas de robar y de enriquecerse. No tienen
perdón posible y es el propio pueblo el que debe exigir y conseguir que esos
hechos no queden impunes.
No entendemos como todavía puede estar sentado en el sillón de alcalde Don José
Valido (nuestro Julián Muñoz particular, y lo digo por lo de la gomina y el
bigote, por el ligero parecido físico ya saben, que no por otra cosa) después
de que la mayor parte de los miembros de su gobierno estén involucrados en la
desagradable tema que nos ocupa. No entendemos como aún puede seguir acudiendo
a las sesiones plenarias Antonia Torres (Doña Tanto por Ciento) ¡tremenda
desfachatez! No nos explicamos como don Guillermo Reyes pueden seguir ocupando
su acta de concejal independiente, con cartera, después de haberse montado el
teatro de “abandonar” Ciuca, para cuidar, dice él,
que urbanismo funcione bien y velar por el interés general, y todo después de
que miembros de su propio “ex-partido” y grupo de gobierno fueran imputados de
graves delitos relacionados con corruptelas. En fin, no terminamos de
comprender como se ha podido llegar a estos extremos.
Es tan grave la cosa que sólo quedan dos concejales del que fuera grupo de
gobierno sin imputar o estar bajo sospecha en delitos relacionados con las
comisiones ilegales. Pero aún así siguen ahí… ¡no se puede tener menos
vergüenza para dar semejante espectáculo!
Y lo que más nos horroriza de toda esta situación, es que los ciudadanos de Telde nos mantengamos ajenos al espectáculo; como si no
fuera con nosotros. Lo natural es que un pueblo vivo y vertebrado hubiera dado
una respuesta enérgica a esta situación. Lo natural es que el pueblo exija y
ejerza su soberanía. Lo más natural sería que se arrojara a patadas, por las
ventanas y puertas municipales (es una metáfora), a semejantes elementos. Pero
bien al contrario no ocurre nada; asistimos estupefactos al espectáculo, como
si del caso Malaya se tratara.
Haciendo un esfuerzo por darle una explicación a esta situación, recordamos de
una frase de Francisco Santiago que decía: “Telde
es la ciudad del futuro”… Y tanto lo dijo que ahora tristemente vemos a lo
que se refería: es la ciudad del futuro para aquellos que han querido
garantizarse un futuro cómodo y próspero utilizando la confianza que el pueblo
había depositado en ellos. Es la ciudad del futuro para los corruptos que
impunemente ponen su interés particular y sus ansias de enriquecerse por encima
de todo, también por encima de la que debería ser la elevada y digna tarea de
representante del pueblo… pero: ¿qué sabrán ellos de PUEBLO, de dignidad?
Telde, lejos de ser la ciudad que preconizaba el
alcalde de aquel momento, es hoy un municipio socialmente desvertebrado.
Es lamentable la situación del municipio en todas las esferas o ámbitos de
intervención municipal: cultura, limpieza, urbanismo, educación, participación,
medio ambiente, seguridad, niveles de empleo, etc…
Esta decadencia ha sido posible, entre otras cosas, por el exceso de celo de
los gobernantes de aquellos años por tener controlados a los colectivos dentro
de su línea de apoyo partidista, cosa que no hizo más que imposibilitar la
vertebración real de la sociedad de Telde. Se
olvidaron de que la representación pública debe ser, entendemos, el mayor de
los ejercicios éticos que pudiera realizar una persona. Sí, Francisco Santiago
Castellano Aureliano hizo política de tierra quemada:
“o conmigo o contra mí”. Política que indiscutiblemente posibilitó que hoy
sucedan las cosas que suceden y que dé la sensación de que no hay nada que
hacer; que parezca que todo ocurre muy lejos, en Marbella, cuando está ocurriendo
aquí, en Telde, en nuestro pueblo.
* Colectivo de UNIDAD DEL PUEBLO en Telde