QUINTAESENCIA

Teodoro Santana

Leo estos días "Summa perfectionis magisterii", del alquimista iraquí Abu Musa Yabir al-Sufi, uno de los sabios que reunió en Bagdad Harum al-Rashid (el califa de "Las mil y una noches"). En el siglo VIII, al declinar Bizancio, las eminencias científicas y artísticas eran árabes, consecuencia directa de una cultura tolerante. Desde luego, mucho más tolerante que la cristiana.

Yabir, que pertenecía a la hermandad sufí, estudió el cosmos a través de las matemáticas, y descubrió cuerpos químicos nuevos, como el ácido sulfúrico, el ácido nítrico y el agua regia (solución de una parte de ácido nítrico y tres de clorhídrico, que disuelve el oro). Además, consiguió separar el arsénico y el antimonio de sus sulfuros. Ejerció una notable influencia sobre los alquimistas medievales. "Summa perfectionis", está considerada el tratado de química más antiguo que se conoce.

Así que aquí me tienen enredado con la sublimación, la clarificación por decantación, la destilación o filtración de materiales no fundibles, la calcinación, la "fijación de lo volátil" y su cristalización mediante el fuego; la transmutación de lo duro y quebradizo en fundible mediante la ceración. Y en los cuatro estados vibratorios de la naturaleza (terroso, acuoso, fogoso y gaseoso) que, según Yabir, tienen un origen único. Casi convencido me tiene de que, por la "reversión de los elementos", el ser humano redime las sustancia de sus cuatro elementos al volver a su "quinta esencia".

Pero entonces interrumpo mi lectura para ver el genocidio que las tropas invasoras están llevando a cabo en la tierra de Yabir casi catorce siglos después. Más de cien mil muertos, según el estudio de la revista médica británica Lancet, la mayoría víctima de los bombardeos aéreos usamericanos. Y niños muertos por diarrea, sin medicamentos, sin comida suficiente, sin agua potable.

No me es ajena la carnicería. No me es lejana la tragedia. Quienes apoyaron la masacre y la impulsaron, quienes mandaron tropas a la matanza, aún forman parte del Gobierno de Canarias. La "quinta esencia" de la mediocridad, sin arrepentimiento, sin redención posible. Qué asco, Yabir, qué vergüenza.

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