La Provincia, 29-05-2005
Rabat reprime con brutalidad la creciente ola de protestas saharauis en El Aaiún
José Naranjo
, enviado de LA PROVINCIA / DLP, narra desde El Aaiún la revuelta de los activistas propolisarios y la represión policial.Bazid Selk es un conocido activista saharaui por los Derechos Humanos y presidente del Comité de Prisioneros Saharauis de la Prisión de El Aaiún, la tristemente famosa Cárcel Negra, donde se ha pasado más de un lustro. Ayer por la mañana acudió a las Puertas del Palacio de Justicia para protestar por las desapariciones y detenciones de los últimos días. Por respuesta recibió una brutal paliza.
El joven Elbar Hassan vive en las casas redondas de Polko, cerca de Sojismel, el barrio del Cementerio. Allí se recuperaba ayer de sus heridas y contusiones por las patadas, porrazos y golpes que le infligió la policía marroquí tras su visita a los juzgados para interesarse por familiares y amigos desaparecidos o detenidos.
La improvisada manifestación de ayer ante el Palacio de Justicia de El Aaiún se saldó con cinco heridos, que se suman a los más de sesenta de días atrás, además de los que permanecen en comisarías y centros de detención y de quienes poco o nada se sabe. Negras historias de torturas y violaciones enrarecen aún más el ambiente de una ciudad en pie de guerra. La calle de los juzgados permanecía ayer cortada por la Gendarmería y los guardias de asalto marroquíes, muchos llegados los últimos días de ciudades como Marrakech, Agadir, Tan Tan o más al sur, Dakla y Smara. En estas dos ciudades saharauis también hay protestas, pero El Aaiún es el epicentro de la revuelta.
Los familiares de los detenidos fueron violentamente rechazados ante el Palacio de Justicia. Este enviado especial presenció cómo tres gendarmes pateaban de manera reiterada a unos jóvenes que se habían acercado al grupo de periodistas españoles que trataba de cubrir la noticia. El delito de los "vándalos" había sido hacer la señal de la victoria.
Unos metros mas allá, un grupo de mujeres se bebía las lágrimas de su desesperación por no tener noticias de sus hijos, hermanos o esposos. En su delirio, una de ellas comienza a golpearse contra el suelo hasta que se la lleva una ambulancia. Así es hoy El Aaiún, una ciudad que hasta ayer había mantenido la protesta en los barrios populares, como Matallah o Zemla. La revuelta saharaui se originó en El Aaiún el pasado domingo por el traslado del preso Hadid El Kainan de El Aaiún a Agadir. La represión policial hizo que barrios enteros se alzaran contra la ocupación marroquí. Han logrado atraer la atención del mundo y no quieren perderla porque están convencidos de que habrá más.