La ambición, que todo acaba

El ronco son los ecos repetían
allá en las hondas grutas del Doramas:
Destrucción! Destrucción! y retumbando
este grito sacrílego en las nubes
Destrucción! rompiendo,
iba la yerma asolación cundiendo.
¿Quién de la patria el lamentable lloro,
y los gemidos de la edad futura
podrá contar? El hacha asoladora
el exterminio al término llevando con su implacable filo,
hiende las hayas, el laurel y el tilo.
Adiós Doramas, ya el tirano llega,
a destruir la obra de natura,
Ya la esperanza de la edad futura,
ay!, en un mar de lágrimas se anega.
Ya no la lluvia que los campos riega,
volverá a descender sobre la altura,
Ni se verán cubiertas de verdura,
la recortada loma y fértil vega.
El gallardo laurel, el prócer tilo,
la yedra que a sus troncos se abrazaba,
Soberbia de tener tan dulce asilo.
Todos, todos caerán, y donde estaba
anidado el placer, puro y tranquilo,
Entrará la ambición, que todo acaba.

Rafael Bento Travieso