Hacia un Domingo de Ramos con liberación

P. Luis Barrios

(Dedicado a Orlando Martínez, profeta del periodismo dominicano y mártir del activismo escrito. Ese activismo escrito que no se compromete, no se vende ni se autocensura con quienes son los verdaderos enemigos del pueblo).

Con el Domingo de Ramos da comienzo lo que tradicionalmente en nuestra tradición Cristiana hemos llamado Semana Santa, o la Semana Mayor. La misma se ha caracterizado por darle énfasis a dos tradiciones culturales -con connotaciones sociales, políticas y espirituales- las cuales deben de ser examinadas con mucha seriedad.

Por un lado está el ensalzamiento de un estilo de vida en donde se acepta o se busca el dolor y el sufrimiento como paradigma de purificación que nos acerca a Dios. Un buen ejemplo para glorificar este modelo masoquista lo es la película de La Pasión del señor Mel Gibson.

Por desgracia este modelo del Jesús sufrido es el que se utiliza para controlar a nuestra gente cuando comienza su vía crucis liberador de un despertar de conciencia crítica y de clase comprendiendo que sus realidades del diario vivir no fueron otorgadas por Dios. Este sufrir a través de la resignación de llevar la cruz es el que diariamente se le presenta a nuestra gente que ha sido marginada, explotada y oprimida por nuestro sistema socio-político. Este modelo busca por un lado el implementar una inercia colectiva y por otro lado el que se justifique la desigualdad social como un fenómeno divino. Fue a esta religión opresora que el hermano Carlos Marx identificó como un opio.

La otra tradición cultural -la cual yo entiendo es la verdadera interpretación del proyecto liberador de Jesús- parte del rescatar las dimensiones sociales y políticas de la memoria histórica del significado de la Pascua. Prácticamente la Pascua era una celebración en donde los/as judíos/as rememoraban su independencia nacional de Egipto.

Curiosamente Jesús hace su entrada triunfal a la ciudad de Jesuralén dentro de la realidad histórica que por mas de cuarenta años su patria Palestina era una colonia del Imperio Romano. En la actualidad lo es del Imperio de Israel. Por cuanto ya Jesús a través de su ministerio de caminar con el pueblo había dado señales serias de estar en contra de la colonización de su patria y del atropello que se estaba llevando a cabo contra el pueblo, la clase dominante judía al servicio del Imperio Romano comenzó a maquinar la posibilidad de eliminarlo físicamente. De hecho hay un pasaje en el Evangelio de Marcos (14:1) el cual nos dice: "Faltaban dos días para la Fiesta de la Pascua y de los Panes de Azimos. Los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley buscaban la manera de detener a Jesús por astucia y darle muerte". Todo esto porque Jesús en el contexto de la Pascua criticó con palabras y acciones el pago de unos impuestos para el imperio, el quitarles los terrenos al pueblo, el desempleo, la hambruna, la acumulación de riquezas y otras desigualdades sociales, políticas, étnicas, género, económicas y religiosas.

De aquí entonces el que luego de su entrada triunfal a Jerusalén fue directamente al Templo con la intención de llevar a cabo una limpieza. Este Templo era el lugar en donde judíos que no representaban los intereses del pueblo y quienes tenían la bendición del liderato político Romano maquinaban todas las leyes y acciones contra el pueblo de Palestina. Aquí en este Templo se practicaba la idolatría, o sea, la adoración a una imagen falsa de nuestra Diosa. La acción radical de Jesús luego de su entrada con los ramos de liberación fue el atacar con palabras y acciones la explotación que este Templo y sus administradores ejercían contra el pueblo de Palestina. Este Jesús perseguido y rechazado por caminar con el pueblo y este Jesús que atacó directamente las injusticias contra el pueblo, es el que debemos rescatar este Domingo de Ramos. Sobre todo, el que estos ramos pasen a ser un símbolo de resistencia política, social y espiritual en la construcción de un mundo mejor en donde la paz con justicia salga triunfante.

Con estos ramos de liberación yo quiero retar la religiosidad arbitraria de la agenda guerrera del presidente George W. Bush y condenarlo por sus genocidios a los pueblos de Afganistán, Haití e Irak, por solo mencionar tres de las víctimas.

Quiero con estos ramos también condenar su gobierno por las torturas, asesinatos y violación a los derechos humanos contra prisioneros de guerra en Afganistán, Irak y Guantánamo.

Con estos ramos de liberación quiero solidarizarme con aquellas personas sumergidas en la pobreza en Estados Unidos. Estos seres humanos -15.3 millones viviendo en extrema pobreza y 35.9 millones en la pobreza- a quienes nuestro sistema capitalista corporativo sigue masacrando cada día. Estas personas quienes no son parte de la plusvalía porque son en su mayoría niños/as, ancianos/as, enfermas/os o discapacitados/as. Esta realidad no deja de ser una vergüenza nacional, pero tampoco internacional al ser Estados Unidos el país industrializado del mundo con mayor pobreza en niños/as. Súmele a esta crisis la otra realidad que alrededor de 33 millones de personas en Estados Unidos padecen o corren riesgo de padecer hambre y la otra cara de la moneda de esta barbarie capitalista lo es que anualmente que una quinta parte de la producción de alimentos (valorada en unos $31 millones) va a parar a la basura. A este pueblo Bush le da el opio de su religión y yo quiero que le demos los ramos de liberación.

Asimismo, con los ramos de liberación me solidarizo con los más de 2 millones de seres humanos que nuestro sistema político de control social a través del Complejo Industrial de Prisiones mantiene encarcelados/as como una industria de enriquecimiento ilícito para la clase gobernante. Luego en esas cárceles le ofrecen a este pueblo una religión con un paraíso en el más allá como medida de desahogo psicológico la cual persigue mantenerles en una dejadez con resignación. Ojala surjan en a estas cárceles cien Carlos La Sombra quien como Jesús tomen los ramos de liberación y se logre la salida triunfal.

Igualmente con estos ramos de liberación quiero desaprobar las mentiras que Bush ha elaborado para justificar la destrucción del seguro social y del Medicare. Con el seguro social se perfilan medidas de privatización con cuentas privadas las cuales van a ir a parar a Wall Street. Mientras que con el Medicare se siguen afectando las medicinas recetadas, en donde se le obliga a un pueblo cada vez más a tener que recurrir a planes médicos privados y el enfermarse es un lujo que cada prohibido. Por cuanto en su religiosidad insensible y a través de la liturgia del neoliberalismo Bush promueve la adoración al dios dinero, no debe de ser sorpresa el que cada día reduzca al mínimo el papel de la responsabilidad del Estado en la vida económica y social del pueblo. Esta es la piedra angular de esta modalidad capitalista la cual aunque quieran ponerle cara dizque de humanismo no deja de ser un proceso de explotación que beneficia a las corporaciones privadas y a la misma vez jode al pueblo. Con los ramos de liberación tenemos que condenar sus intenciones maléficas de promover un presupuesto nacional en donde se recortan los servicios sociales, se destruye el seguro social, se aumenta el hambre y la pobreza, se eliminan los empleos y los salarios decentes y a la misma vez se aumentan los gastos militares y se promueve la privatización.

Por tal razón, me atrevo a decir que nuestros ramos de liberación deben de ser anticapitalista Como medidas alternas para combatir el opio religioso de Bush con nuestros ramos de liberación lo primero que debemos rescatar es la capacidad que tuvo el hermano y compañero Jesús de sentir compasión por el pueblo en su primera alimentación a las multitudes (Mateo 14:13-21). Su compasión no fue la de sentir pena, sino mas bien la de solidarizarse y proveer respuesta al problema. Este fenómeno revolucionario de la compasión de Jesús es el mismo que el profeta Ernesto "Che" Guevara nos recordó cuando nos dijo: Déjenme decirles, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor. Es imposible pensar en un revolucionario auténtico sin esta cualidad. De aquí entonces la necesidad de amar a grandes escalas agitando estos ramos de liberación con el propósito de construir la liberación del pueblo.

Con estos ramos de liberación quiero también comenzar a construir la alternativa de una izquierda religiosa profética que combata el opio de la agenda de la derecha religiosa del Presidente Bush. Por lo tanto, queremos a partir de este Domingo de Ramos una Iglesia que sigue los pasos del ministerio del hermano y compañero Jesús de condenar todo proceso de opresión y marginación y a la misma vez construir esa liberación social, económica, política, espiritual, sexual, cultural, racial, etc., que comience en lo personal - o sea, dentro de mi- pero entendiendo que la meta lo es la colectividad. Vamos hacia un Domingo de Ramos con liberación. Paz con justicia.

* P. Luis Barrios
Iglesia San Romero de Las Américas
New York, New York
Lbarrios@jjay.cuny.edu

18 de marzo de 2005

"Una religión que te dice que sólo hay que mirar hacia arriba y que en la vida terrenal todo es bajeza y ruindad que no debe ser mirado con atención es la mejor garantía para que tropieces a cada paso y te rompas los dientes y el alma contra las piedras rotundamente terrenales". Roque Dalton

"A religion that tells you there's only pie in the sky and all earthly life is lousy and vicious and that you shouldn't be too concerned is the best guarantee you'll stumble at every step and break your teeth and soul against absolutely earthly rocks." Roque Dalton