No por rara casualidad

 

Roberto  Fernández

 

No por rara casualidad, el gremio marítimo está dividido en tantos sindicatos.  

 

No por rara  casualidad, el  directorio  de  las  empresas  marítimas está  compuesto por un  militar  por  lo  menos. 

 

No  por  rara  casualidad,  en  la  época  del  gran  contrabando los  puestos  de  los  barcos  se  vendían   y  la  Prefectura  llegaba  a vender también  la  libreta  de  embarco,   aplicando   una  discriminación selectiva, según las presiones  o  conveniencias. 

 

Durante  la  dictadura  militar,  no  por  rara  casualidad,  no   navegaba  quien  no  estaba  afiliado  al sindicato: intervenido o incondicional. Como, por ejemplo, el  de  electricistas  navales,  comandado  desde  hace  más  de  40  años  por  el   traidor   alcahuete,  Enrique  Venturini,  testigo  en  favor  de  la  Junta  militar.

 

Junto a Baldasini y Triaca, formaban la trilogía dialoguista con los ministros de Trabajo de la dictadura. Estos dirigentes sindicales como Venturini, facilitaron la desaparición de personas que tiraban en alta mar. Pero facilitaban el tráfico de drogas, para los torturadores.

 

Por los años posmilitares presenté la denuncia en la  O I T,  en  carácter de marítimo perseguido,  torturado  y  discriminado.