DESDE EL GUINIGUADA

LA REBELIÓN DE LOS INDÍGENAS

Félix M. Arencibia

La primavera está a punto de caer en las manos cálidas del verano que tiene prisa en empezar su tórrida tarea. Gara Sánchez, la trabajadora social, se transporta a la turbulenta América Latina. En Bolivia, piensa ella, se está reproduciendo un problema no resuelto desde hace más de cinco siglos. Con la conquista española de gran parte de América, los pueblos que habían sido protagonistas durante milenios pasaron a ser parias. Con la conquista se impuso la mayor agresividad de unos conquistadores sedientos de tierras y riquezas. Los indígenas quedaron durante siglos con la frustración de la derrota de su forma de vida y su cultura.

Desde un principio una oligarquía criolla se hizo dueña de las inmensas riquezas de las nuevas colonias. Cuando vio que la España centralista les estorbaba a sus intereses armó una lucha de liberación, donde no faltaron los justos ideales. Una vez lograda, los indígenas siguieron en su pobreza y marginación. En la actual Bolivia, los aymaras y guaraníes constituyen el 60% de la población. Ellos quieren ser los artífices de su historia y dejar el ostracismo cultural y la miseria. Han conseguido que la privatización del agua potable revierta en su interés, y ahora pretenden la nacionalización de los hidrocarburos. También la reforma agraria, tantas veces anhelada desde la Revolución de 1952. Están bloqueando las carreteras, los suministros de alimentos y combustible a las ciudades. Ya derrocaron en 2003 al presidente Gonzalo Sánchez de Losada, ahora hacen que dimita de Carlos Mesa. Son una fuerza emergente que lucha por sus causas justas.

A pesar de su esfuerzo y sus razones lo tienen difícil ante los poderosos intereses criollos y de las multinacionales. Pretenden además la existencia de la nación aymara que defiende el Movimiento Indígena Pachakuti, encabezado por el líder Felipe Quispe. Éste dice que: "La independencia es la única manera de terminar con siglos de opresión". No obstante el camino está lleno de obstáculos. En el departamento de Santa Cruz están el 70% de las tierras, en propiedad de poco más de 150 familias blancas, además de tener los hidrocarburos en su subsuelo. Éstos quieren también su autonomía para quitarse de encima a los indígenas, a los que ellos desprecian llamándolos "atrasados y miserables".

Los aymaras y quechuas de Bolivia lo tienen complicado para recuperar su dignidad y eliminar su pobreza en un país rico que posee grandes bolsas de hidrocarburos. Lo que nadie les puede negar es que lo están intentando con todas sus fuerzas y seguro que darán algunos pasos adelantes. En toda América los movimientos indigenistas están tomando fuerza. Ahí tenemos Ecuador, Perú, México (Chiapas), Guatemala… Algunos de esos indígenas ahora vienen de forma pacífica a la UE y USA para se les devuelva lo que les fue esquilmado con nuevas oportunidades para trabajar y hacerse un hueco en nuestras sociedades. Gara Sánchez recuerda las palabras de Eduardo Galeano: "Los indios, víctimas del más gigantesco despojo de la historia universal, siguen condenados a la negación de su identidad".

Felix194@hotmail.com

SUMARIO

- Con la conquista, muchos pueblos indígenas que habían sido protagonistas pasaron a ser parias.

─ La oligarquía criolla se fue haciendo dueña de las inmensas riquezas de las nuevas colonias.

─ Los aymaras y guaraníes constituye en 60% de la población actual de Bolivia.

─ Los indígenas quieren dejar atrás el ostracismo cultural y la miseria.

─ En toda América los movimientos indigenistas están tomando auge.

─ Según el líder Felipe Quispe: "La independencia es la única manera de acabar con siglos de opresión".