Una obligación inaplazable de todos:
Cada día se hace más patente la preocupación de todas las personas de bien por RECUPERAR LA DIGNIDAD como un valor imprescindible de nuestro pueblo. Como ese símbolo de identidad que nos ha llenado de orgullo en tantas etapas de nuestra historia, y que ha caracterizado siempre a nuestros grandes hombres y nuestras grandes mujeres.
En los últimos tiempos estamos viviendo una realidad que a los ciudadanos de a pie se nos antoja delirante, parte de un mal sueño, una pesadilla para la que parece que no hay despertar que le ponga fin.
La corrupción está impregnándolo todo. Y está imponiendo un modelo de desarrollo para Canarias absolutamente insostenible. Un "modelo" que lo está llenando todo de basura, empezando por nuestro medio ambiente. Pero lo que es peor aún, está llenando de basura la conciencia de demasiados canarios.
Hace años nos sorprendíamos cuando nos enterábamos de las corrupciones que se producían en países hermanos de América Latina, como Venezuela o México. Ahora ya no nos impresionan ni las más brutales "mordidas" y corruptelas que se producen en nuestra tierra, que a veces dejan en pañales a los "modelos" del resto del mundo.
Y lo que es peor, con las que estamos acostumbrándonos a desayunar todos los días, en los medios de comunicación, como si fuese lo más natural, como si fuese el referente de sociedad que ya damos por buena para nuestros jóvenes y para las generaciones futuras.
Lo curioso es que da la impresión de que estas grandes corrupciones no tienen la mayor importancia, son "cosillas" de poca gravedad, que no merecen condena alguna. En definitiva, pecadillos veniales. Porque si no cómo es posible que se digan y publiquen abiertamente, con toda claridad. Que ocupen titulares -insistimos- en los medios de comunicación, y los aludidos no se querellen contra quienes los denuncian públicamente.
Y a todas estas, un gran sector de la población (¿la mayoría?) asiste con temores al "espectáculo". Pasivos, silenciosos... No sea que puedan ser "represaliados" y marginados de las prebendas que dan los dueños del "tinglado". Son muchas las personas que afirman que estos miedos les recuerdan las oscuras épocas de la negra dictadura franquista (¿se referirían a este presente cuando afirmaban que la situación estaba "atada y bien atada"?).
A nivel cultural, que les vamos a decir que no sepan ya. Salvo las de dignas y estimulantes excepciones de todos conocidas, se reparte el pastel entre hacer "cultura basura" (¿la cultura es reflejo de la sociedad?), los "cortesanos apesebrados", "chorizos" y "tontos útiles". también se dejan algunas migajas para los demás. Supongo que porque les interesa aparentar que en "democracia" debe haber "de todo", incluso de los que no han terminado de "hincar la rodilla en el suelo" para adorar al becerro de oro.
Pero no sólo no hay que perderla esperanza, sino todo lo contrario. Afortunadamente somos ya miles las personas, personas de bien, a las que nos une un mismo proyecto de futuro para nuestra tierra y para el mundo, radicalmente diferente al que nos están construyendo. Un proyecto al que vamos dando forma entre todos. Un proyecto de igualdad, de justicia y de solidaridad, que ha ido definiendo un nuevo espíritu (¿el espíritu de San Borondón?), que ya se ha manifestado con fuerza, convocando a decenas de miles de seres libres, de seres sin mordazas de ningún tipo, contra la destrucción de nuestro medio ambiente, contra la guerra...
Decir ¡YA ESTA BIEN! es una obligación de todos los que queremos vivir con dignidad. Unámonos y apoyemos decididamente a los movimientos sociales que están luchando contra viento y marea, con todas sus fuerzas, para acabar con este modelo de desarrollo depredador de nuestra tierra, de nuestras gentes y de nuestras conciencias.
Debemos contribuir desde dentro a fortalecer a esta sociedad civil que se está conformando, y que será objeto de todo tipo de "tentaciones" para lograr desarticularla y que no logre sus objetivos.
Y cuando "los de siempre" quieran colgarnos las etiquetas habituales de "radicales", "los del no a todo"..., les debemos poner el espejo delante de su cara (muy dura, por cierto), decirles con claridad lo que pensamos de ellos y que no nos van a dividir esta vez: ¡PORQUE TODOS SOMOS BEN MAGEC, ¡PORQUE TODOS SOMOS LA FUNDACIÓN CÉSAR MANRIQUE!... ¡Porque todos somos ahora más que nunca- aquellas organizaciones ejemplares que quieren destruir!
CENTRO DE LA CULTURA POPULAR CANARIA
TENERIFE: C/ Delito, ese. Cruz de Candelaria. 38203. La Laguna. TFnos: (922) 82 78 00 / 01 (Fax) -
GRAN CANARIA: C/ Pedro de Vera, N°7. 35003. Las Palmas. Tinos: (928) 39 00 80 / 67 (Fax)
centrodelacultura@centrodelacultura.com - www.centrodelacultura.com
*Editorial del Boletín informativo del CCPC "San Borondón" Nº 1 diciembre 04