UNIDAD DEL PUEBLO Y LOS RESULTADOS DEL REFERÉNDUM
Una batalla desigual saldada con un gran avance
Teodoro Santana *
Unidad del Pueblo, junto al FSOC y la Mesa para la Unidad Nacional, decidió hace nueve meses presentar batalla en el referéndum sobre el Tratado constitucional europeo. Las perspectivas eran difíciles, y todo hacía prever un resultado arrollador a favor de las tesis oficiales. Si eso era malo, en Canarias era aún peor.
En octubre pasado, nuestro II Congreso Nacional aprobó una resolución instando a poner en pie un amplio frente de organizaciones políticas, sindicales y sociales por el NO en el referéndum. No fue fácil. Por un lado, había organizaciones que, simplemente, no querían ni hablar con nosotros. Otras no querían pronunciarse, bien por cobardía (para no aparecer "antieuropeos"), bien por un cálculo oportunista equivocado. Otras se evitaron el trabajo posicionándose por una cómoda abstención que no comprometía a nada. Y que hacía imposible visualizar un bloque de rechazo popular a la estrategia neoliberal.
Grupos como "Canarias Alternativa" y similares, que florecían sólo por la desorganización y desbandada de la izquierda nacional, han procurado obviar esta lucha. E, incluso, en plena batalla, cuando nosotros estábamos al frente de la resistencia a la constitución europea, intentaron desviar la atención montando un fantasmal "Foro Social". Antes muerta que sin protagonismo.
No menos cobarde es la actuación de quienes defendieron el llamado "Sí crítico", intentando apoyar las posiciones de derecha cayendo bien a las gentes de izquierda. Sólo consiguieron lo primero, claro. Patéticos los minoritarios de CC y Los Verdes.
Muchas dificultades tuvimos con otros grupos que se mostraron vacilantes. Que estaban y no estaban, o que se limitaban a pronunciarse por el No en los foros, pero no estaban dispuestos a trabajar y a jugársela en esta batalla. En cuanto a quienes preferían la opción de la abstención, no entendían que esa postura no permitía organizar el rechazo, confundiéndose con la apatía general. El argumento de que era un asunto "europeo" y, por lo tanto, no nos afectaba, no es de recibo. Las leyes estatales y europeas nos afectan, nos guste o no. El refugio fácil de la abstención fue así otro de los obstáculos a superar.
A punto de salir públicamente el Frente Canario del NO, nos encontramos con dos dificultades más. Por un lado, Izquierda Unida Canaria seguía sin sumarse a la batalla. Por otro lado, desde Canarias Nación se puso en marcha un "Comité Canario del No". Corríamos el riesgo de aparecer ante la opinión pública como pocos y, encima, divididos. Con respecto a IU, se hizo un esfuerzo fructífero y se consiguió incorporarlos al Frente, aún con muchas dificultades. Con respecto al "Comité del No", aunque no quisieron incorporarse al Frente (fundamentalmente por la presencia de lo que llamaban "la izquierda españolista") se consiguió un entente cordial de no agresión y mutuo respeto. Agradecemos sinceramente su trabajo y su seriedad: todo un éxito, y un ejemplo para el futuro.
Nosotros consideramos que el nacionalismo canario consecuente no debe quedarse aislado innecesariamente. No tenemos vocación de minoritarios. En cada etapa del proceso de liberación nacional debemos saber buscar aliados que fortalezcan nuestra lucha. No sólo se trata de que no renunciamos a nuestros objetivos, sino de articular políticas de alianzas que nos acerque más a ellos. Y a la mayoría de nuestro pueblo. Podemos acertar o equivocarnos, pero no nos resignamos al testimonialismo.
Una tercera dificultad que tuvimos fue que la campaña en Tenerife tardó en arrancar, al ser aplazada, hasta bien entrado enero, por la dedicación de los compañeros a la movilización contra el puerto de Granadilla.
En general, podemos estar orgullosos del trabajo realizado. Y, en pura justicia, tenemos que destacar el esfuerzo militante y el entusiasmo del FSOC, del PCPC y de EA-Canarias, que también se batieron el cobre con total entrega. Y, por supuesto, hay que subrayar el esfuerzo aglutinador de los compañeros de la Mesa para la Unidad Nacional en Tenerife.
La batalla no ha podido ser más desigual. Por un lado, todas las fuerzas del poder: instituciones y grandes multinacionales europeas, gobierno de España, gobierno autonómico, PP, PSOE, CC, las cúpulas de CC.OO. y UGT, la burguesía colonial, las cámaras de comercio, las televisiones estatales (públicas y privadas), la televisión autonómica, la prensa, la radio... Una campaña con dinero de sobra: por primera vez se dio dinero a los partidos (con representación en el Congreso de los Diputados) para un referéndum. Además de una propaganda institucional especialmente machacona y cargada de tópicos y de mentiras. Añadamos a eso la inercia de resignación, sumisión y pasotismo popular, siempre más proclive a decir sí al poder que a plantar cara.
Con todo eso a favor, tenían que haber ganado pasándonos por encima como una apisonadora. Enfrente sólo tenían pequeños destacamentos dispersos, divididos, mal organizados, sin recursos y sin acceso a los medios de comunicación de masas.
Pero lo que se ha puesto en evidencia es que la convicción, la valentía política y la determinación dan resultados. Si la media del Estado (incluyendo Euzkadi y Cataluña) supone que sólo el 32,31% del censo ha dado su sí al Tratado, en Canarias la cifra disminuye al 31,52%. Miente Paulino Rivero. Miente el ministro Moratinos. Mienten quienes tratan de inventar un "respaldo masivo" en Canarias contra toda realidad.
En Canarias hemos obtenido un 10,00% sobre el voto válido. Es significativo el hecho de que allá donde hemos hecho más campaña y en donde nuestra organización está creciendo, los resultados son notablemente mejores para el No, especialmente en Gran Canaria (27.910 votos, el 12,41%). Destacando Santa Lucía (1.779 votos, el 15,45%), Ingenio (1.343 votos, el 17,27%), San Bartolomé de Tirajana (1.035 votos, el 11,47%), Valsequillo (357 votos, el 14,97%), Agüimes (943 votos, el 13,53%). Muy a valorar los resultados en Telde (3.451 votos, el 13,76%) y en Las Palmas (13.437 votos, el 12,67%). Donde se ha trabajado menos, o donde no se ha trabajado bien, los resultados son sensiblemente inferiores.
En cualquier caso, una cosa es evidente: hay una relación directa entre nuestro trabajo y los resultados. Allí donde llegamos, creció el No, el voto en blanco y la abstención. Considerando objetivamente la desproporción de medios, la manipulación informativa y la histeria propagandística (especialmente llamativa la del Gobierno autónomo), podemos considerar que esta campaña ha sido un gran éxito.
Este referéndum ha servido, además, para marcar claramente la línea divisoria entre quienes defendemos consecuentemente los intereses de los trabajadores y del pueblo canario, por un lado, y la del entreguismo y el bandolerismo político, por otro, haciendo que las actitudes vacilantes y oportunistas hayan sido barridas. Y tenemos ahora una oportunidad única para abrir una brecha en el bloque de poder dominante.
Tras décadas de adormecimiento, con los hijos de la burguesía colonial y terrateniente dominando la escena política a derecha y a izquierda, las trabajadoras y los trabajadores canarios, las hijas y los hijos de nuestro pueblo, la gente sencilla, nos brindan una oportunidad para hacer oír su voz, para hacer otra política, para llegar a la historia.
Debemos saber aprovechar esta ventana de oportunidad, que puede cerrarse si damos tiempo a las clases dominantes a recomponerse. Debemos aprovechar el impulso y las sinergias de la campaña por el NO para poner en pie un Frente amplio canario, democrático, nacional y popular, que marque el inicio del fin del actual estado de cosas en Canarias. Unidad del Pueblo va a hacer todos los esfuerzos y a poner toda la buena voluntad para que esto sea posible.
Somos conscientes de las dificultades. De las inercias. Y de lo que no debe hacerse. No se puede volver a dar el espectáculo, tan habitual en nuestra tierra, de acuerdos buscados apresuradamente a un mes de la convocatoria y de carácter puramente electoralista. Para que ese frente tenga posibilidades, tiempo de consolidación y futuro, debe estar conformado, como muy tarde, a principios del 2006.
Si no se consigue en esos plazos, Unidad del Pueblo se presentará en solitario como opción política nacional, con candidaturas propias en cuantas islas y municipios sea posible. Nos hemos ganado sobradamente el derecho a hacerlo. Y, sobre todo, tenemos la obligación de garantizar la continuidad y el fortalecimiento del proyecto de izquierda nacional canaria por el que apostamos.
Hemos librado una batalla, hecho un esfuerzo y conseguido unos resultados muy superiores al actual nivel de desarrollo organizativo. Pero ha merecido la pena. En este proceso hemos crecido políticamente. Hemos conseguido poner en el orden del día político el rechazo del Tratado constitucional y la construcción de una alternativa unitaria. Hemos abierto nuevos espacios de trabajo en común con otros destacamentos y personas. Hemos tenido un aprendizaje y un entrenamiento en una confrontación de carácter general. Nuestros cuadros han crecido en este desafío.
Tenemos la opción de pasar de las prácticas de resistencia popular, a pequeña escala y con métodos artesanales, a conseguir una unidad amplia que nos permita pasar a la ofensiva, poniendo en pie la referencia y la esperanza para las canarias y los canarios. Todos las organizaciones del campo nacional y popular canario debemos hacer un esfuerzo de humildad y de generosidad, y ponernos a la altura del desafío.
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Secretario Nacional de Unidad del Pueblo