REFLEXIÓN SOBRE LA ENSEÑA NACIONAL CANARIA

Fidel Campo Sánchez

¿Quién no recuerda aquellos tiempos, ¡no muy lejanos!, cuando los Saavedra, Hermoso, Fernández, Olarte, Mauricio y… se burlaban y marginaban la bandera tricolor con las siete estrellas verdes, la que en definitiva por derecho era y es la enseña de esta nacionalidad, aceptada por más del 80% de la ciudadanía?.

No podemos olvidar el sentimiento que nos producía cuando era quemada y todos aquellos que la llevábamos en nuestra solapa éramos perseguidos, insultados y machacados físicamente. Nosotros aún tenemos una marca en nuestro cuerpo como consecuencia de un palo que nos diera uno de aquellos grises al servicio de la dictadura.

Hoy, entre las cuestiones que más ha llamado nuestra atención fue del recentísimo Congreso de CC, fue el justísimo reconocimiento de las bandera de las siete estrellas verdes, como bandera de la Nación Canaria o nacionalidad, que es lo mismo, todo ello gracias al empuje de los jóvenes de Coalición Canaria que dejaron con el pompis al aíre a los barones cuando, a propuesta de una diputada del PIL en el Parlamento canario, pusieron de manifiesto sus incapacidades al no intentar siquiera sacar adelante, como mero testimonio, tal coherente propuesta, pese a que no hubiera salido adelante por la oposición de los ultra nacionalistas españoles del PP y PSC.

Como dijera alguien, al menos hemos leído, la bandera canaria tiene la grandeza que no ha sido impuesta, como esa de los perros y los monturrios ¡que rechaza el pueblo soberano!. Estamos ante una enseña asumida con naturalidad en expresiones políticas, populares, deportivas, culturales y… Muy lejos de cuando fuera obligada su retirada del balcón del Ayuntamiento lagunero por el Capitán General de las farsas armadas, al decir de Cubillo.

Después de los que venimos expresando debemos manifestar que no comprendemos, ni nadie con mínimos de sentimos común por qué, ¡hasta ayer!, muchos se rasgaban las vestiduras para protestar por una bandera a la que falazmente se le buscaban connotaciones africanistas y hasta islámicas por los más radicales. Unos y otros hemos venido demostrando nuestras supinas ignorancias y desconocimientos del génesis de la bandera que tanto amamos dado que, según el historiador don José Miguel Rodríguez Yanes, en su libro La Laguna 500 años de Historia viene a demostrar contundentemente, suponemos con el asombro de radicales soberanistas e indignación de los nacionalistas españoles, ¡que haberlos haylos en grandes cantidades!, que los colores de nuestra enseña nacional canaria fueron un invento de los conquistadores castellanos:

El Ayuntamiento de La Laguna, cuando, por supuesto, en el principio de la conquista era la capital política y de ocupación, sus regidores encargaron en 1554, al pintor Juan de Losa la tan traída y llevada bandera tricolor, pero el Ayuntamiento se negó a pagarle al pintor las 50 doblas – la dobla es de origen almohade de oro, castellana de la baja edad media – pretensión que el Cabildo rebaja a 28, y ya en 1561 se acuerda, terminar hacer tal bandera, la cual tenía tres divisas y es tomada como bandera general de la Isla, hecha de tafetán con los colores blanco, azul y amarillo, y con una cruz colorada hasta que Antonio Cubillo y el MPAIAC suplantó por 7 estrellas verdes que representan única y exclusivamente cada una de nuestras Islas.

Luego queramos o no, nos guste a disguste, los colores de la bandera canaria sin las estrellas, es de inspiración y promovida por los castellanos conquistadores.

Reflexión que hacemos para serenar las irascibilidades de unos y otros.

* LA LAGUNA.