Reflexión sobre la Ley Electoral Canaria

Fidel Campo Sánchez

La propuesta de reforma de la Ley Electoral Canaria, habida cuenta que la actual fue aprobada por los tripartiditas (CC, PSC, PP), nos da olor a cuerno quemado. También la pretensión de la otra derecha, el PSC.

Nunca podremos llegar a entender por qué aquellos a los que se les llena la boca con el vocablo democracia, no han eliminado ya de un plumazo esa ley chanchullera y discriminatoria hacia los partidos políticos con representación inferior al 30% en su isla o el 6% en toda la nacionalidad. Con estas triquiñuelas partidistas que sólo han buscado el tripartidismo, dejan fuera a partidos políticos como: Los Verdes, IU, PIL, APC, PNC, CNC., para impedir la pluralidad que el pueblo soberano desea. El necesario pluralismo en una Ley Electoral Canaria contribuiría a que, además de los oligarcas de siempre, hoy representados por sus descendientes, otras fuerzas del espectro político, con menor influencia político-económica, pudieran entrar a formar parte del Parlamento canario, lo cual contribuiría a que hubiera más decencia y un mayor y mejor control para poder cortar de raíz la galopante corrupción que nos ha invadido y el que dejemos de ver las misma caras de incompetentes en las altas esferas del poder político.

Con la presente reflexión no pretendemos, en absoluto, la excesiva atomización de partidos políticos que haría inviable la gobernabilidad. El Parlamento se convertiría en una jaula de grillos y este Archipiélago atlántico y tricontinental se transformaría en una mayor república bananera de lo que es en la actualidad. Contrariamente a la sui géneris propuestas de aumentar a setenta (70) los parlamentarios, los dejaríamos en los sesenta (60) actuales, pues ya con esa plantilla de representantes del pueblo, de parásitos y atorrantes, dedicados al más que bien remunerado oficio de político que tenemos la desgracia de tener que haber soportado, en tanto en cuanto a mediocridades y hasta presuntas prevaricaciones.

En el Parlamento, aunque alguien puede decir que estamos diciendo perogrulladas, es donde realmente debe estar representada la voluntad democrática de todos los canarios, sobre bases reales de circunscripción electoral única que refleje la voluntad del pueblo soberano y no las conveniencias de la partitocracia. Además, introduciríamos el que las listas sean abiertas que evitarían el que tengamos que tragarnos las conveniencias de los partidos políticos, ya que con listas abiertas evidentemente los resultados reflejarían lo que el pueblo desea. Por otra parte debe legislarse en el sentido que, en las listas abiertas, el más votado sea el presidente del Gobierno que los electores desean y no, como hasta ahora, la resultante de conchabeos, chanchullos y amaños de la tripartita. El presidente, es obvio, elegirá su equipo de Gobierno y el Parlamento cumplirá la importante función de aprobar leyes y controlar la gestión del Gobierno.

Toda esta nuestra reflexión está basada en la amarga experiencia que el pueblo canario ha tenido con la actual Ley electoral, que debe finiquitarse para hacer una más pluralista y la misma debe llevarse a término antes de aprobarse el nuevo Estatuto. Ya esta bien de que dejemos de ser "mandados" por los caciques de siempre. Necesitamos nuevas normas electorales ajustadas a la Declaración Internacional de los Derechos del Hombre. Esos derechos, con los que tanto se vanaglorian los políticos y que con harta frecuencia pisotean. Es necesario comprender que la igualdad de oportunidades que consagra la Carta Magna en su artículo 14, hace que la actual Ley electoral sea anticonstitucional, pues conculca libertades.