Hay que reforzar nuestras producciones

No nos ha dado por el independentismo. Nos ha dado por la soberanía y por ser nosotros mismos, por no depender ni de un Acebes ni de un Pepiño Blanco y no ser unos vasallos de quienes desconocen nuestra realidad al cabo de seis siglos de colonización. ¿O es que alguien se atreve a decir que esto no ha sido una colonización con cierta tolerancia?

Lo que pedimos es tener una identidad diferenciada y digna, no ser objeto de la curiosidad de extraños y no hacer el ridículo político en Madrid ni en ninguna parte del mundo. Queremos seguir guardando lazos con la que podríamos seguir llamando "madre patria", pero unos lazos propios del siglo XXI, no de dependencia, sino de amistad, culturales, históricos, económicos, etc. tanto con España como con Europa.

Ahora bien, lo que sí es fundamental en ese nuevo orden de cosas que propugnamos es que las ideologías políticas que existan en el Archipiélago sean propias de aquí, nacionalistas, no las desarrolladas en el continente. Y rechazamos muy mucho algo que tiene indignados a los tinerfeños, y es que esas otras ideas que no son nacionalistas tengan su sucursal canaria en Las Palmas y nos intenten someter a los demás. Y encima desde una isla que ni siquiera es la más importante, muy al contrario, es la tercera y está desprovista de atractivos. Reiteramos que no nos ha dado por la independencia, sino por el patriotismo y la defensa de nuestra tierra y nuestra gente, a la que no queremos ver rindiendo vasallaje político ni a Madrid ni a Las Palmas. Hermanos, sí; vasallos, no.

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Criticaba el pasado domingo el consejero del Cabildo Insular de Tenerife Wladimiro Rodríguez Brito en un artículo la política europea de desincentivar la agricultura y la ganadería con el fin de acabar con los excedentes, haciéndonos depender de las importaciones de países del Tercer Mundo. Grave error, venía a decir, al tiempo que proponía para Canarias justo lo contrario: reforzar su sector primario como parte decisiva de su sector productivo. Completamente de acuerdo. Tanto la agricultura como la ganadería son fundamentales; sus producciones, con Tenerife a la cabeza, se venden y consumen rápidamente en las Islas y su aportación al PIB debería aumentar potenciando todas las modalidades de cultivo y producción. Como también es fundamental el turismo, hoy por hoy, la principal fuente de riqueza del Archipiélago. Por contra, apenas tenemos industria de primeras materias, y eso es un gran déficit de nuestra estructura productiva, ya que es el sector donde los productos tienen un mayor valor añadido. Finalmente, Canarias posee un tejido comercial muy desarrollado, que sólo necesita actualizarse y modernizarse para ser más potente y fecundo. Pero hay una fuente de ingresos que los sucesivos Gobiernos autónomos todavía no han abordado y que podría dar buen juego en estas Islas: sería la posibilidad de convertirnos en un paraíso fiscal, algo que ya, en cierta forma, está iniciado con la Zona Especial, pero ésta sólo afecta a la tributación de las empresas y podría irse más allá hasta llegar al sector financiero. Se trataría de atraer las grandes fortunas internacionales, como hacen hoy muchos lugares del mundo, no sólo en el Caribe, sino también en Europa. Ahí están Suiza, Luxemburgo o las Islas del Canal, por ejemplo.

Comentario de El Día, 28-06-2007

http://www.eldia.es/2007-06-27/criterios/criterios12prn.htm