REF y crisis económica
Juan Jesús Bermúdez Ferrer *
El diario “Vancouver
Sun” canadiense refleja en un artículo reciente las estimaciones del Presidente
de la Asociación para el estudio del cenit del petróleo y el gas (ASPO), el
geólogo Kjell Aleklett, que
estima, junto al Profesor Robert Millar, de la
Universidad de British Columbia,
que en el año 2015 el mundo bombeará aproximadamente un 25% menos de petróleo
que hoy. Supone entonces esa estimación
-ASPO representa hoy a la unión de expertos geólogos más autorizada e
independiente que existe para poder ofrecer Informes al respecto- que en ese
año el mundo podrá bombear unos 62 millones de barriles de petróleo cuando un crecimiento
sostenido de la economía al 2,5% anual durante esos nueve años (2006-2015)
hubiera requerido 105 millones de barriles de petróleo al día al final de ese
periodo. Por lo tanto, en sólo nueve años, las economías del mundo tendrán que
funcionar con algo más de la mitad del petróleo que precisarían en una
evolución convencional del sistema.
En algunos mentideros
económicos se habla ya abiertamente no de si va a haber o no una crisis
económica, sino de cuándo se producirá ésta. Habida cuenta de que existe una
relación directísima entre crecimiento económico y energético y que la
eficiencia energética tiene el límite de los “rendimientos decrecientes”, el
decrecimiento energético producirá decrecimiento económico. Y teniendo en
cuenta, además, que el petróleo carece de sustitutos de tanta intensidad
energética en la mayoría de los procesos industriales actuales, especialmente
en el transporte -alma mater de la globalización y el turismo-, está servida la
recesión económica. La diferencia con otras crisis económicas es su carácter
permanente y creciente, dado que el declive de la disponibilidad de petróleo
será, por motivos geológicos, cada vez mayor.
La gran mayoría de los
economistas, salvo dignísimas excepciones, carece de los ingredientes precisos para
entender el declive energético-económico: no quieren pensar que la tierra es
finita, y que los recursos se agotan; se resisten a las leyes de la
termodinámica, que invalidan las pretendidas soluciones tecnológicas, con un
rendimiento mucho menor que el crudo. Los economistas que presiden organismos
de todo tipo y hacen estupendas predicciones económicas no entienden que
estamos ante un cambio de ciclo histórico. Siguen trabajando sobre la “tierra
plana” y el “ilusionismo tecnológico” como premisas trágicamente inviables en
el escenario de la vida real.
Por otro lado, el
Gobierno de Canarias, una entidad autista más, como tantos organismos e
instituciones, al llamamiento dramático de los geólogos expertos en recursos
energéticos, sigue planificando un Régimen Económico y Fiscal expansivo, como
si aquí nada pasara. Como simplemente es difícil de aceptar el hecho de que 54
de los 65 países productores de petróleo ya están en declive; que desde 1982 se
consumen más barriles de petróleo que los que se descubren, o que desde la
década de los sesenta han bajado espectacularmente los descubrimientos anuales
de petróleo; como es difícil de aceptar que estamos ante el comienzo del
declive permanente del recurso energético que es base de nuestra civilización,
pues ignoramos los hechos y trabajamos por la comunidad como si esos hechos no
existieran.
Estamos ante los
preliminares de una profunda recesión económica, debido a que los recursos
naturales –petróleo– están comenzando la larga senda
del declive. Es un cambio de era energética, histórica y económica, y los
análisis económico-financieros hijos del petróleo barato carecen de sentido. Ya
EE.UU. está dando síntomas evidentes de agotamiento
del modelo -las invasiones no están dando el rédito esperado, y su déficit es
insoportable-; uno de los protagonistas del crecimiento de las últimas décadas
–el sector de la construcción– comienza a
tambalearse, al tiempo que se resienten todos los procesos industriales porque
las materias primas han registrado subidas de precios espectaculares y el
transporte en todos sus modos ve con pavor cualquier nuevo repunte del precio
del crudo, repuntes que, por motivos geológicos, insistimos, presenciaremos.
Probablemente se podría
hacer mucho más que presentar un REF imbuido de expansionismo económico que
está empezando a ser hoy ya historia, sin haberse aprobado su reforma y
prórroga. Ser conscientes del declive energético y actuar teniéndolo en cuenta
nos permitiría preparar mejor a las sociedades para afrontar esta nueva etapa.
Se está optando, en cambio, por la huida hacia delante, por el tosco negacionismo y el agujero en el suelo del avestruz como
estrategia del economista/gestor público/privado que, negando la realidad,
pretende crear una sobre el papel. Ocurre que el papel, como se dice, lo
aguanta todo, y nuestra sociedad se dirige hacia una crisis grave de sectores
económicos claves sin que los que tienen la batuta de la sociedad hagan nada
por advertir a la sociedad. Parece ser que nos daremos cuenta cuando ya sea demasiado
tarde. Lástima del precioso tiempo perdido.
*Presidente de la Asociación “Canarias ante la crisis energética”