Regalos por Navidad
Félix M. Arencibia
Los mansos verdes en los perfiles de nuestras montañas, el amarillo de los veroles alumbrando los viejos tejados, el lienzo azul de nuestros cielos y las hendiduras profundas de nuestros barrancos convierten nuestro Archipiélago un año más en un belén viviente. Todo ello le da paz al profesor Bencomo Rodríguez, a pesar de los múltiples motivos que tiene para la inquietud. Necesitaríamos muchos regalos en estas navidades y el resto del año: Que nuestras Islas Canarias dejaran de ser inundadas por un cemento asesino que ahogara la vida vegetal y animal; que se controlara la entrada desmesurada de población, que facilita la labor de los mercaderes del cemento y el alquitrán, convirtiendo nuestro Archipiélago en un Hong Kong o un Singapur invivible. Habría muchos regalos que pedir a los Reyes Magos, incluso a Papá Noel, que le hace poca gracia a Bencomo, pero que incluso se lo pediría con devoción. Tendríamos mucho que decir las personas que vivimos en este paraíso que está dejando de serlo y por supuesto los políticos que deberían priorizar los intereses públicos sobre los privados. En otro aspecto, piensa el profesor, que sería bueno que los canarios en estas fiestas regaláramos libros de nuestros autores, que se esfuerzan por sacar sus obras adelante en un medio cultural adverso. Cree que nuestros creadores merecen que se les dé una oportunidad, que se promocionen más sus obras y que haya más editoriales que inviertan en su talento.
Bencomo no se cansa de pedir nuevos regalos, que cree tenemos que merecerlos. Está de acuerdo con que se eliminen los subsidios a la exportación, no sólo agrícola sino de toda índole, que van a los mal llamados países pobres. También en los llamados países ricos que los intermediarios no se sigan quedando con la mayoría del porcentaje ganancial de los productos agrícolas, dejando a nuestros agricultores y ganaderos con las migajas y a su vez explotando a nuestros consumidores.
Muchas cosas pediría en estas navidades Bencomo, pues para él son todas cosas de justicia. Así podemos seguir trabajando por la tan nombrada paz, pues la guerra atenta contra la vida, lo más sagrado del ser humano. También pediría que hubiera más justicia en un mundo dominado por depredadores codiciosos dispuestos a todo en la consecución de sus objetivos. Que las esperanzas depositadas en políticos como Lula, Chávez, y ahora Evo Morales no nos defrauden. Sabemos que cuando unos políticos quieren beneficiar a sus pueblos se lo ponen casi imposible los siempre presentes poderes fácticos: las oligarquías nacionales, las multinacionales, sus brazos armados y políticos. Tratarán de destruir sobre todo su imagen, así que debemos ser pacientes y comprensivos con ellos.
Necesitamos muchas dádivas por las que tenemos que luchar en este belén viviente de las islas y fuera de ellas. Bencomo se queda extasiado deleitándose en los versos de nuestra poeta Ana Déniz: "Llegar a la isla en la noche/ trepar por las curvas de su piel/ hacia el tupido bosque verde...".